The Map

Das Leben ist Kurz

Quiero empezar esta nueva crónica agradeciendo a todos los que tuvieron que ver de alguna u otra manera con esta aventura tan enriquecedora. A mi familia y amigos por estar conmigo en el Camino.

La travesía quiso empezar el 18 de diciembre de 2009 pero por el cambio de luna, dice mi Madre, llovió esa madrugada. Pacientemente y preparado esperé un día más con todo listo para salir pero el 19 también llovió. Sólo hasta el 20, Labú Razül, Eusebio, Cocuy y Yo salimos de Manizales por Villamaría pero el impulso apenas nos duró 20 km. Cocuy sufrió una fractura en su único brazo y tuve que devolverme.

Con los arreglos hechos el lunes, arrancamos nosotros cuatro rumbo hacia la Montaña que más veces me ha sido esquiva pero que desde mi ventana me llama como si quisiera que entrara en ella. Comencé el ascenso al Pindo por Villamaría que dista 17 km de mi casa a la parte más alta del primer tramo. Ese punto es el último asomo de señal celular, hice mi despedida y continué.

Para despejar las dudas, Labú Razül es mi bicicleta, Eusebio es mi morral de 90 L y Cocuy fue el nombre con el que BSA bautizó al remolque para bicicletas que construí para poder cargar a Eusebio con toda su carga en la bicicleta. Las fotos son bastante claras. Eusebio fácilmente podía pesar unos 23 kg y el remolque más de 4 kg, lo que hace de éstos un lastre perfecto para moler piernas.

Escogí la Ruta del Río Nereidas – Santa Bárbara, una carretera dura y exigente que asciende hasta más arriba de Potosí y la carretera que lleva a la Laguna del Otún. El primer día, luego de 40 km de recorrido el remolque sufrió de nuevo la fractura de su brazo y con cuerda y madera logré repararlo, sólo que la noche había caído y decidí montar campamento allí para descansar. 45.29 km recorridos en 8:15:37 netos y todo un día de trayecto que hicieron más de 12 horas de actividad ese 22 de diciembre.

El siguiente día, luego de secar muchas de las cosas que se mojaron en el corto aguacero del día anterior, empaqué todo de nuevo y continúe por el camino. A las 11:00 la lluvia no dio espera y tuve que esperar a que escampara porque esta vez la lluvia era recia y continua. Se me mojó casi todo y ese día con la dificultad del camino sólo pudimos recorrer siete y medio kilómetros. Ese día aproveché la lluvia para hacer de un pequeño chorro de agua un lugar donde extraer y hervir el agua y preparar comida para recargar energía. Esa noche desde mi posición pude tomar fotos nocturnas del Nevado Santa Isabel y del Nevado del Ruiz.

A la mañana del 24, aprovechando el sol penetrante a esa altura, sequé y preparé de nuevo mi equipaje para rodarlo, con la sorpresa de que sólo me faltaban 800 m hasta la Y del desvío que baja a la Laguna del Otún y que sube hacia el Parque Nacional Natural Los Nevados (PNNLN) por el refugio el Cisne. La Y está según las indicaciones a 4030 msnm. La Férula que construí para el remolque hizo su trabajo después de todo y continué subiendo hasta que la carretera empezó a oscilar en altura y a mostrar la belleza del Páramo, el silencio, la calma, el viento, la vegetación y la serpiente gris que me permitía disfrutarlo a 6 km/h. El trayecto duró tan sólo 8.95 km para completar 61.76 km desde Manizales a la altura del Hotel Carretero. En tres días y con lluvia pudimos ascender a los 4050 msnm todos nosotros gracias a mis piernas y a mi proceso metabólico. El campamento no se hizo esperar y la charla con los visitantes del hotel y los funcionarios de la Concesión.

Esa noche no dormí muy bien por la ansiedad. Tenía planes arriesgados para el siguiente día. En medio del riesgo yo siempre tomo mis precauciones, salí de mi abrigado sleeping y me vestí el overol y la linterna a la 1 de la mañana y me acerqué al mapa del parque que hay en el parqueadero del Refugio para observar las ubicaciones de los sitios reconocibles. Con el paseo nocturno pude conciliar el sueño.

El 25 de diciembre tomé la carretera de regreso, sin eusebio y su carga, hasta el Sendero Conejeras que asciende al Nevado Santa Isabel. Ayudado por la brújula que me prestó David Londoño subí sin temor hasta el pie del glaciar en donde me puse los crampones que me vendió el Ing. Huérfano y empecé el frío ascenso en medio de una densa neblina. El glaciar del Sta. Isabel ya está partido en dos y está un poco delgado en ciertas partes, al llegar al caballete (un lugar que parece el lomo de un caballo cubierto de hielo y nieve) no podía ver las cimas Sur y Norte del Nevado y se acercaban las doce del día y no quería terminar mi comida lejos del refugio. Decidí pasear un rato en el caballete helado y dejar para otra oportunidad las cimas del Santa Isabel acompañado y con mayor seguridad. Suficiente experiencia para hacerlo solo.

Esa tarde pensé en ascender a la olleta para acampar esa noche en el Chalet Arenales, pero después del almuerzo la lluvia decidió por mí. Afortunadamente desde allí hay señal de celular y llamé a mi Madre y a David Jaramillo quien a propósito me regañó (mi mamá no). Les enteré de mi posición y perfecto estado; luego de haber hecho tal trayecto y con carga, no estaba tan cansado como esperaba. Me sentía feliz, como en mi hábitat natural.

Esa noche en la cena compartí con los visitantes, venían de bogotá en un Subaru Leone 1.8 L, una familia compuesta de: matrimonio, hijo, tía y abuelo con quienes compartí unos interesantes momentos en el frío refugio El Cisne. Yo les conté mi paseo nocturno y ellos me contaron que se habían levantado la noche anterior a eso de la 1 porque estaban viendo una luz muy cerca adonde habían dejado el carro, una luz que parpadeaba y se desaparecía. Se despertaron todos e incluso despertaron a Germán (el encargado del Hotel) quien les dijo que podía ser yo rondando mientras que ellos pensaban que alguien quería robarse el carro a la 1 de la mañana un 25 de diciembre a 4050 msnm en medio de la nada. Efectivamente yo les confirmé que me había levantado a caminar un rato y la gracia de la confusión no se hizo esperar. Lo más curioso es que aunque pensaban que alguien quería robar el carro, no quisieron salir del hotel por el frío.

El 26 de diciembre pude arrancar rumbo hacia La Olleta para atravesar el PNNLN en bicicleta con todo y carga, un poco más liviana por el consumo de comida. Desde El Refugio hasta la Y que queda en el cráter hay 14.9 km llenos de riqueza en verdes y en paisajes inhóspitos, casi lunares, lejos del entendimiento humano. En este trayecto los funcionarios de Parques Nacionales me detuvieron para pedirme la autorización y para darme las instrucciones de rigor. En este trayecto, casi en La Olleta Labú Razül completó 25000 km de recorrido desde el 7 de febrero de 2006; para el recuerdo, el 22 de diciembre de 2007 Labú completó 15000 km justo enfrente del Picacho Ajusco. Nos tomamos una foto para el recuerdo y continuamos el camino que ahora se ponía arenoso y casi imposible de seguir montado en la bicicleta; la arena con la que está hecho el paisaje también es el soporte de la carretera, la pendiente y las curvas hacen casi imposible que con tan poca tracción y potencia se pueda mover un sistema de 4 ruedas en las cuales sólo una genera la acción. Y así los guardias de Parque me recomendaron no andar por los arenales, como si me hubiese sido posible… fueron 14.9 km hasta La Olleta.

Llegamos todos a la Olleta a 4600 msnm y la gente que pasaba en camionetas y vehículos ovacionaba mi odisea; emprendí el ascenso al Refugio, 2 km más y al ir subiendo muchos vehículos detenían su marcha hasta que hubiese espacio para pasar; yo accedía a detenerme para dejarlos pasar hasta que de uno de ellos me dijeron: -Siga que lo están filmando!. El término final del ascenso lo hicimos en medio de felicitaciones y conversaciones muy gratas, entre ellas la de un empleado de la concesión que me dijo: -Yo fui ciclista profesional, pero usted es una bestia… y otra señora, extranjera, que me expresó desde lejos: - You are a hardcore man! – Yes madame, I am- le respondí. Foto para el recuerdo… 17 km en 3 horas exactas desde el refugio el cisne a 4050 msnm hasta 4700 msnm y eso que paré a hacer videos de cóndores y demás fotos.

El descenso fue un poco frío (me pregunto por qué?) y en Brisas, la entrada principal al PNNLN reporté mi situación y comí un poco. Continué mi descenso y el remolque sufrió un pinchazo justo después del Sifón, en la entrada al Termal Aguas Calientes a 11 km de la entrada al Parque… En efecto, el descenso no lo estaba haciendo hacia Manizales, lo estaba haciendo hacia Murillo. El pinchazo pasó a mayores problemas cuando me di cuenta que el pegante no servía y había dejado pasar una camioneta que me ofreció ayuda, me sentí como en la historia del Creyente que esperaba a ser salvado por dios, en el techo de su casa, víctima de una inundación.

Cuando por fin arranqué di cuenta del estado de la rueda pinchada, tenía los radios flojos de la vibración y bailaba mucho producto del desajuste. No alcanzó a llegar sino hasta Ventanas, 8 km más allá. Tuve que terciarme el morral con todo y remolque y descender en esa pésima carretera. Y como en la historia del Ingenuo en su techo, encontré una camioneta de pasajeros en la carretera, a un km del Río Lagunilla, a eso de las 18:15. Con el mayor de los gustos accedió a bajar mi equipaje a Murillo al día siguiente, se lo preparé todo para que quedara fácil de llevar y continué con linterna hacia Murillo, justo en ese momento uno de los lentes de mis gafas salió volando y me quedé miope durante el resto del trayecto: 17 km en media hora, de noche. Llegué a Murillo, pagué la habitación en el Hotel Lucho y esa noche descansé como era debido, no sin antes reportar con sorpresa mi ubicación.

El 27 de diciembre desayuné y recogí mi equipaje que traía el señor desde el Lagunilla, sólo me quedaban los lentes oscuros para ver y conseguí quien cobalara la rueda del remolque e hiciera todo lo necesario para seguir. Los mecánicos de bicicletas por lo regular son o fueron ciclistas y compartir experiencias con ellos es muy agradable. A eso de las 10:30 arranqué hacia Líbano. El Remolque se comportaba bien, estable a pesar de la férula de madera que terminó resistiendo más que el metal. En líbano, la rueda del remolque siguió desinflándose y fueron necesarias dos visitas al mecánico para terminar cambiando el neumático. En Líbano almorcé y recibí el regaño. 

La cercanía al Magdalena se siente en el calor y se observa en el paisaje… en Armero comí un poco y continúe hacia Cambao, en carreteras planas o de pendiente favorable, el remolque es un apoyo inercial y a veces parece que no llevara nada detrás. En Cambao comí y compré comida para el camino y continué el caluroso ascenso. La rueda delantera por su desgaste es más susceptible a pinchazos y estropear el neumático en la unión con la válvula metálica. Yo seguí con el neumático susceptible hasta que se rindiera.

Una de las cosas más gratas del viaje fue encontrarme a Mauricio Huérfano y a su novia Diana Rocío, quienes iban con Germán David y su novia Liliana, cerca al km 17 de la subida a Vianí. El video se volvió famoso en la red antes de que pudiera llegar a verlo a Bogotá. Esa noche acampé en un potrero muy cerca de la carretera y escondí la bicicleta detrás de un muro de contención, la cena la preparé usando el muro como mesa de cocina y de paso los mosquitos cenaron mi sangre hiperglobinémica. 108.85 km ese día.

No dormí muy bien el 28 de diciembre (happy B-Day), las luces y el ruido de los carros hicieron de las suyas pero arranqué temprano para continuar. Paré a comer en las tiendas cercanas sobre la carretera para hacer las paces con el ayuno y recorrer los restantes 20 km hasta el desvío a la Sierra donde tomé su rumbo y 15 km más allá me encontraba almorzando papas, y arroz con carne de diablo (no me arranqué un pedazo). El remolque sonaba de manera extraña pero no hice mucho caso, bajé a Boquerón de Iló, pasé por Reventones y subí a Corralejas donde comí un poco para seguir. Entre Corralejas y los Alpes el remolque se rompió en otra parte del brazo y tuve que remendarlo de otra forma para poder seguir. Terminé los 15 km que hay de Corralejas a Los Alpes bastante cansado y con el remolque estropeado, aún faltaban 5 km al Alto de la Tribuna y 7 km a Faca para deshacerme de los imparables camiones y la estrecha carretera.

Justo en la bajada a Facatativá, el cuello del neumático delantero se rindió y no hubo más que cambiarlo. Llegué a Faca y no comí, continué por la salida a El Rosal allí a eso de las 18:30 llamé a Lib para informarle de mi posición, aceité la cadenilla y enruté mis ruedas por la doble calzada El Rosal – Bogotá, 22 km oscuros pero con amplia berma, la suficiente para mí, linterna en el cuello y un promedio de 22 km/h que no es mucho en terreno plano pero son fatigantes cuando uno ya pasó los 90 km subiendo con un remolque detrás.

Una hora demoramos para llegar al puente del Cortijo y el resto es Bogotá de noche y sin mucho reflectivo. Arribé a eso de las 20:00 a la carrera séptima con calle 60 donde Libardo no me esperaba porque aún no había él llegado de trabajar. Comí por ahí cerca y más tarde pude por fin descansar de mi larga travesía, finalizando con 131.77 km ese día.

Salvaje, exagerada, agotadora, pero sin lugar a dudas maravillosa, la mejor experiencia en vida. Ahora entiendo a los ermitaños y a los gitanos, llevan su casa a cuestas y donde caiga la noche se asientan para descansar. No pensé que lo lograría pero igual tenía el seguro de poder dormir casi donde quisiera. A Bogotá llegó una lata de atún viajera que salió conmigo de Manizales, junto con 250 g de pasta 3 minutos. A Bogotá llegué con mis piernas, arrastrando mi casa, dejando muchas cosas en mi hogar, mis papás y mis hermanos que se reunieron para celebrar esas fechas a las que yo ya no les veo sentido. Espero que le vean sentido a lo que hago.

Fueron un poco más de 379 km en seis días, subimos desde 2100 msnm hasta 4700 msnm y pasamos por tres departamentos. Estoy seguro que el remolque se rompió por la fuerte vibración de la carretera y por los esfuerzos que no calculé ni tomé en cuenta a la hora de fabricarlo, hubiera resistido si hubiese tomado la carretera pavimentada, quizá más corta pero no hubiese vivido o visto lo que vi. La vida la tomo fácil pero los caminos no, es mi forma de exigirme. 

La vida es corta.

2 comments:

  1. Romnaviku skr'iptar:
    hei, fr'atur.

    "Keep writing" Black label.

    Good that you finally open a blog!

    Your first input looks like a novel, like
    gone with the wind, without the naive and romance shit, of course.

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  2. Dank Fr´atur

    I don´t see etwas neues in yours

    I hope you liked it

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