En Manizales mis problemas han cambiado: ahora no sé adónde ir por las mañanas. De Manizales se puede salir en todas direcciones y en cuestión de minutos uno ya está fuera de la urbe o del asfalto. Hace una semana larga estuve a 8 km del refugio del cisne (a 4030 msnm) por la carretera que sube de Villamaría hacia el Oriente. Subí por la carretera de Playa Larga y bajé por la paralela que pasa por la Hacienda la Telaraña. 12 horas de recorrido, me quedé sin calorías y de recuerdo tendinitis. En estos días muy seguramente publique fotos en el Refugio del Cisne con bicicleta. Esa vuelta está pendiente.
Con vendas en ambas rodillas salí ayer a eso de las 7:15 y tomé rumbo Sur hacia Villamaría, la idea era repetir una travesía para recordar mis mejores tiempos. Saliendo de Villamaría por el Sur-Occidente para bajar a Río Claro a 22.7 km. Justo después de El Destierro se toma a la izquierda para subir hacia Chinchiná por Los Cuervos, pero antes de llegar a esa mina a 10 km de Llanitos está el desvío hacia Tarapacá. En uno de los tantos puentes sobre la cantidad de ríos que bajan de estas verdes montañas se pinchó la desgastada rueda trasera de la peor forma que existe: justo en la unión del neumático con la válvula metálica. Hace unos años cuando regresaba de Medellín por Arma-Pácora-Salamina-Aranzazu-Neira-Manizales no alcancé a llegar a Neira por culpa de un daño igual en ambas ruedas. Poner un parche en ese punto del neumático (no llevaba neumático de reserva) es una suerte porque puede no funcionar y sólo resta caminar o esperar que algún jeep pase y lo recoja a uno y a las ruedas. Lo intenté y por cuenta del rin el daño se reparó pero la rueda seguía perdiendo presión, tuve que detenerme numerosas veces para ajustar la presión de nuevo mientras que en uno de los recorridos rápidos la rueda delantera sufrió la típica "mordedura de serpiente", por lo regular la suspensión evita que esto pase pero el camino es muy pedregoso y quien escribe no rueda precisamente despacio, en algunas curvas uno se puede encontrar motos o camperos y a la muerte con un banderín a cuadros. Buenos frenos y una sonrisa por la vida.
Cinco kilómetros antes de salir a la carretera Chinchiná-Santa Rosa volvió a morder la serpiente la rueda trasera. Fue necesario sumergir el neumático en agua porque el agujero era muy pequeño. Gaseosa y tertulia con los lugareños mientras reparaba el ya aporreado neumàtico trasero, acompañadas de barras de chocolate con caramelo y galleta. Continué hasta el Peaje donde se me presentó un dilema existencial de esos que no dejan dormir: ¿hacia dónde sigo? estaba a veintitantos kilómetros de Pereira con una muy buena garantía de volver a Manizales al caer la tarde con mis hermanos; la otra opción era regresar a Manizales, a casi 30 kilómetros de allí, con la cadenilla sonora de tanta tierra y la rueda gastada. Eran las 11:15 de esa mañana nublada con 52 km detrás y tres pinchazos; decidí volver a Manizales de la misma forma en que me fui en mi vehículo de tracción animal.
Fue necesario parar en Chinchiná para aceitar la cadenilla, otra parada para saludar a Rafael Echeverri y por último en La Violeta para recargar biocombustible: Malta y barra de chocolate con caramelo y galleta. a las 13:15 arribamos Labú Razul y mis piernas al Parque Olaya Herrera y una refrescante lluvia me acompañó hasta la casa donde me recibieron con almuerzo. Regresó "El Niño" del paseo.
Quiero Saludar a Juan Camilo Lemos por su cumpleaños, por la misma razòn a mi Prima Cecilia Gil que seguramente leerá este correo desde mi nuevo portátil y en especial a mi madre que ya tiene un año más aguantándome.
Disfruten la vida lo más pronto posible antes de llegar a viejos, recuerden que "...no hay que tomarla tan en serio, de todas maneras de esta no salimos vivos".
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