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2007/01/10 Lo mejor de la Feria de Manizales(-Medellín)

Manizales en Feria es un caos. Tanto turista estorba y hay tantos locos con bolillo que la ciudad se vuelve peligrosa por ellos y por los ladrones que hacen su agosto en enero. 

Hacia el Norte está Neira, a 20,67 km, 1:02:49, el primer premio de montaña es de 6,5 km. No contento con la cercanía continué hasta Aranzazu, a 31,46 km más, 1:26:48 a 162 ppm, bajando hasta Varsovia 18 km y subiendo los otros 15 km por entre el cañón, acompañado de las señales de tránsito más aberrantes que he visto sobre la carretera: I Amar a dios sobre todas las cosas, los 9 siguientes estaban más arriba, los últimos dos no estaban y Aranzazu, aferrado a la Montaña, saludaba a mis ruedas mientras que en la panadería yo me reabastecía e informaba al Camarada David Jaramillo del estado de mi rodilla y mi ubicación geográfica. 52,13 km y ya es hora de devolverse. No. 

1:09:49 más tarde, 141 bombeos por minuto, 23,12 km, 12 bajando y los últimos subiendo. El Premio de Montaña a Salamina empieza en La Unión, una vereda después del puente sobre el Río Pacito (según Invías). Salamina es patrimonio Nacional y dista de Manizales 75,25 km. Devolverme no es una buena opción por la distancia y pernoctar tampoco por lo temprano, así que mejor seguir... 

A Pácora es difícil, sin duda alguna, primero se descienden 12 km, se encuentra el desvío a la Merced y se empieza a subir para encontrarse el lìmite municipal, el Río Pácora, se termina el pavimento y se ven las obras del plan 2500 y siempre al Sur, mientras la serpiente de balasto se ciñe a la montaña, se ve a lo lejos Salamina. Una parada para que Labú Razul descanse y preguntar por Pácora; el tendero me indica que falta 1 km y de allí se desciende, pero en realidad eran 3 más de ascenso hasta el Alto de las Coles para terminar los 6 km bajando a Pácora. 

En Pácora un informe al camarada del progreso y preguntar por un sitio de descanso, pero más allá. 33,77 km más, 109 km hasta el momento y todavía hay oportunidad de devolverse... pero no, 2:17:17 a 148 sístoles y diástoles por cada vuelta del más presuroso de los dedos del reloj en este cruel tramo. 

Aguadas, el más septentrional de los municipios de Caldas tarda en verse 1:34:07, 132 ppm y 15,96 km. Almuerzo digno de 124,98 km y preguntar por la salida (no por la que entré). Los sujetos a quienes les pregunté también me interrogaron por mi motivación, mi destino y la manguera que me abraza el pecho. 

18 km bajando de una forma recia por una carretera olvidada por los recursos y las máquinas llevan a Arma, pasar por un lado y seguir es mi decisión, las ruedas aguantan el ritmo pero los pocos carros que circulan por ahí no pueden ir tan rápido. Varias veces las curvas querían comerme entero con cicla y todo pero la suerte y la pericia me dejaron llegar vivo a El Oro, un sitio 12 km más abajo, allí se encuentra un puente sobre el río Arma, el lìmite departamental entre Antioquia y Caldas; dicho puente no indicaba su destino y la velocidad no me dejó mirar atrás. 

13 km por la margen sur del Arma hasta el puente sobre el Rìo Cauca en terreno plano, aún destapada no obstante alguna vez tuvo asfalto, el río quizá se ha llevado la banca varias veces... La Pintada a unos pocos metros de mis ojos. 

Las llamadas a Manizales fueron las debidas, no hay señal de Movistar CDMA ni de Tigo, la primera a mi Casita a informar mi posición, en resumen 43,46 km más, 169,68 km en total, el sitio: Municipio de La Pintada, 4 de la tarde, 9:30:29 la jornada, 8:04:38 sobre Labú Razul, 8894 Calorías y en promedio 21 km/h. Del corazón, en promedio 143 ppm. Satisfecho me voy a descansar hasta mañana. 

Descansen e hidrátense como este loco ciclista de larga distancia lo hizo. 

Luis B.

11 01 2007 Minas

Compradas las reservas para la ruta de ese día, luego de los 170 km del anterior me desperté y como siempre me disfracé de ciclista. Desayuné frutas: Banano y Manzana roja algo seca y guardé la verde para el Camino. Estando en La Pintada es tentador subir al Alto de Minas pero casi obligatorio volver a Manizales; balanceadas las opciones a las 0530 tomé rumbo Norte porque según lo registrado en mis viajes de la Pintada al Alto hay 42 km y esa tortura no me la pierdo.

Parando a desayunar varias veces por las pocas calorías ingeridas y deteniéndome en todas las curvas donde me alcanzaba una tractomula porque estos vehículos aún abriéndose en las curvas sacan las ruedas del remolque fuera de la carretera, llegué a Santa Bárbara donde el ODO marca 28 km y mi organismo empieza a pedir más Calorías. Supuestamente eran 42 km pero las ruedas hicieron 43,72 km en exigentes 157 bombeos al minuto en 3:28:36. La gente en los estaderos mira extraño y yo me tomo una naranja para empezar a bajar.

El descenso de Minas es rápido pero es más corto por el lado de Medellín y ya estando allí y habiendo enviado el morral del Camarada con mi ropa el día anterior a la Casa de Diana Lucía Quintero para no levantar sospechas donde mis tías, definitivamente es mejor bajar a Medellín. Creánlo o no, 0:58:47 minutos más tarde, 25,71 km más lejos a las 1000 hice las llamadas de rigor. A David le entró la tranquilidad de saber que llegué vivo, a mis papás no creo que les haya gustado mucho el chiste de 240 km pero ese es el precio que se paga por la libertad.

Este día fueron 70,72 km, 4:09:13 sobre las ruedas de mi caballo de Al, 16,9 km/h y alcanzamos 57 km/h en alguna oportunidad. 4:27:20 en total, a 147 ppm en promedio y 4492 Calorías consumidas, En total, 241 km, 14 horas redondeadas de las cuales doce fueron de rotación constante de ruedas y bielas, mucho torque, mucha agua, mucho maní, mucho chocolate y la satisfacción de estar en la Capital de la Montaña.

11 – 12 - 13 01 2007 Medellín y El Escobero

Medellín es algo caótica. Las debidas visitas a mis tías me devolvieron la furia de ciclista Kamikaze por las veloces avenidas del valle entre montañas. Allá no molestan por el casco e incluso la gente mira extraño cuando uno lo usa; tampoco hay problema si se mete en una esbelta bicicleta a la Avenida Regional, eso sí hay que pedalear como demonio e igualarse con las motos al menos. Las avenidas no están bien señalizadas y las calles son muy oscuras con pocas numeraciones. De estos días me quedaron 59,46 km a 23,4 km/h en promedio y mucho sudor porque Medellín no es fresquito.

El 13 de Enero desde el Apartamento de Diana Lu en Sabaneta arranqué hacia Envigado (el pueblo que sigue) para ascender por la Loma del Escobero hasta que me diera el capricho de devolverme. 

Sólo puedo decir que ese ascenso es inhumano, estrecho y tan empinado que en 9 k la vegetación cambia drásticamente y hasta las nubes pasan a ras del suelo. La carretera no es una sola, el carril de subida esta aferrado a la montaña más abajo que el carril de bajada y desde la bifurcación sólo hay dos retornos en todo el trayecto. 1:11:19 para los primeros 13,42 km hasta la planicie a 156 ppm hacen mortal este premio de montaña.

En el descenso sobran las advertencias de llevar el vehículo agarrado de la caja, con el motor haciendo esfuerzo contrario, en efecto la bajada es muy pronunciada y fría, más después de tener empapado el uniforme, como yo no tengo freno de caja o de motor toca calentar los rines y tener cuidado porque esa carretera no tiene curvas sino dobleces de esquina. 

Eso sí, bonito sí es. Un saludo a todos, 26,38 km ese día y 8295.5 km acumulados hasta el momento dan oportunidad de irme a pasear al Noroccidente con mi amigo Carlos Caicedo a quien aprovecho para saludar y agradecer. Las fotos están en el Espacio para los que tengan tiempo.


15 01 2007 Re: torno

No tiene gracia llegar tan lejos si uno coge un bus y fletea a Labú Razül, hay que devolverse, y lo mejor es que hay que hacerlo interesante. La opción que tomé esta vez fue por razones de seguridad.

Subir a Minas tiene el mismo inconveniente por ambos lados: el tráfico pesado ocupa toda la vía en las curvas además no tiene mucha dificultad (sí como no). Desde el sitio estratégico -el apartamento de Diana Lu- es muy fácil salir del valle y para evitar la Panamericana se sigue por la Estrella y Caldas para salir al desvío que lleva a Quibdó.

En este desvío se agarra a Minas y Medelín por la izquierda y Bolombolo por la derecha. No obstante, vistos los mapas y trazada la ruta el día anterior, se registra una carretera PARALELA a Caldas – La Pintada que baja casi hasta Amagá, sube a Fredonia y baja hasta el Río Cauca en Puente Iglesia, para terminar en La Pintada: ésta es la ruta de regreso.

Hasta Amagá se baja tanto que preocupa la subida a Fredonia… desde Sabaneta al Alto de Minas hay 26,45 km mientras que subir a Fredonia demanda 47,11 km algunos muy duros. Partes pavimentadas y las que no, están en el plan 2500 así que en pocos milenios habrá una buena carretera por allí. 2:32:37, exigentes 163 pulsaciones del Mío-Cardio.

En Fredonia hubo que llamar a Medellín para informar de la posición dado que esta ruta fue tomada casi a última hora, comer y preguntar por la salida a Puente Iglesia. Se baja un poco, se pedalea en contra de la pendiente y de nuevo se desciende, esta vez sin parar hasta el puente sobre el Cauca por una carretera muy solitaria, un sol deshidratante pero unos verdes más abundantes que la paleta del RGB (muy técnico). 0:51:35 en el tiempo y 23,77 km dicen mucho del descenso.

Del puente se puede ir por la derecha a Bolombolo y por la izquierda a La Pintada, restando 18 km por la orilla W del Cauca en medio de latifundios y ganado, pasando un peaje (tipo B), una sucursal de ECOPETROL y por último el desvío a Támesis antes de completar los 0:42:35 hasta la Pintada. 

Un Litro y cuarto de gaseosa casi de un respiro, agua en el HydraPack y papas fritas. 88,88 km comparados con los 71 de la vía Minas hacen que el paisaje sea la ventaja de esta ruta, No hay descanso para completar la meta del día y mis ruedas volvieron a ver el balasto por la senda calurosa hasta Arma: 25,35 km secos, 13 planos y el resto es una subida que en el otro sentido es casi mortal, 2:25:18 y 158 ppm dan la dificultad de esta etapa, 

El sol no amainaba y un niño que echaba agua en la carretera para evitar el polvo en su casa me bautizó con la manguera; más arriba un motociclista que había adelantado en la bajada a Puente Iglesia me dio ánimo para seguir subiendo, el apoyo psicológico sirvió mientras me detuve a charlar con él pero una vez en el sillín la falda se hizo sentir en los músculos. 

El sol pegaba tan duro que parecía estar llevándolo a cuestas junto con todo el material necesario que va en el morralito. Dos gaseosas de un respiro en una finca en medio de la nada y continuar. En la pequeña plaza de Arma un vidrio insignificante aprovechó el desgaste de los cauchos y me dio la oportunidad de taparle otro hueco al neumático delantero. Más comida y un reporte a Manizales del estado y ubicación, información de la carretera y todo lo necesario para seguir. Hasta el momento 114,23 km y el corazón bombeaba 2,5 veces por segundo

De Arma a Pácora no es necesario subir a Aguadas, existe una carretera algo escondida que pasa por El Jordán (no supe qué era), al principio es un descenso de curvas cerradas y piedra suelta que en varias ocasiones me hizo sentir ganas de saber el sabor del polvo. En esta bajada ambas ruedas pincharon: la trasera se desinfló con una pequeña aguja natural y eso hizo que el rin mordiera como una serpiente el neumático. 3 parches. A la delantera una piedra afilada la hundió de tal forma que el rin mordió y mientras se desinflaba el rin volvió a morder: 4 parches. También una ortiga me acarició la pierna izquierda en una curva de la que no salí muy bien librado…

Cuando empieza la subida pedí en una finca algo de tomar para no acabar las reservas de mi espalda; la señora salió con una taza llena de agua de panela fría que sirvió de propulsión por mucho rato. La carretera se ciñe a lo quebrado de las montañas y se escuchan pájaros de cantos diversos y sonoros y el silencio que permite la bicicleta es una oportunidad única para verlos: azules, verdes, amarillos. 

Empezó a llover pero a lo lejos; se escuchaban caer las gotas casi con ira contra las hojas de los verdes cabellos del monte y 500 m más allá me bañó la nube bombardera… Detenerse es arriesgarse a que la noche caiga y la lluvia no haya parado y seguir es un baño refrescante.

Más arriba bajó la intensidad y en un restaurante donde se pesca el animal que se almuerza, se come al frente del estanque con vista al cañón del que yo venía tomé naranja y comí papas. Ya faltaba poco y mojado continué la marcha hasta Pácora.

Llamadas a quien interesara saber mi ubicación, comida, desayuno y secar el disfraz con el calor que se genera en el estado deshidratado, una habitación en un hotel y un baño para quitar toda la tierra que se vino conmigo en el diluvio. 132 pulsaciones, 30,4 km más para un total de 144,73 km, 8444,8 km recorridos hasta el momento, 9:56:28, 8410 Calorías, 18,6 km/h en promedio habiendo alcanzado 69 km/h en alguna ocasión. 

Para descansar, 4,51 km en el pueblo yendo a las tiendas y panaderías, al sitio de llamadas porque en Pácora no tengo señal en uno de mis celulares y un cambio obligatorio de neumático delantero terminaron el día. Dulces sueños…

Luis B.

16 01 2007

Lo que sufrí de subida ahora lo disfrutaba bajando y viceversa. A Salamina fueron 1:49:25 y 34,68 km con búsqueda de vaca incluida. Subir a Las Coles, bajar al río Pácora y el fatídico ascenso a Salamina. Comida en la misma tienda y la salida a Aranzazu.

Aranzazu: 1:33:11 y 23,46 km a 137 ppm (relajado). Desayuno en Aranzazu y el premio de Montaña que faltaba a Neira no lo pudimos terminar porque el neumático nuevo que le puse el día anterior falló de igual forma irreparable, 19,7 km recorridos, más allá del Río Tareas y del Tapias pero a Neira aún faltaban 11,76 km y no precisamente bajando.

Una Camioneta me subió hasta el Taller en Manizales y allí cambié el neumático y conversé con el mecánico de la aventura.

No está del todo mal claudicar en este punto, la ambición de llegar me entristeció pero el objetivo fue cumplido y la satisfacción de saber que puedo llegar lejos por mis propios medios (mis dos piernas son la mitad de YO) es más que suficiente.

Quiero agradecer a Bernardo Salazar y a Sebastián Calderón que brindaron información de la carretera del Norte de Caldas, a David Jaramillo por la complicidad, los mapas y el Google Earth, el tiempo y hasta la preocupación; a Diana Lu por los días en que su estratégica ubicación me sirvió para mi llegada, rutas y salida de Medellín. A mis tías de Medellín y primos por su hospitalidad, a Carlos Caicedo por alejarme de Labú Razül y del suelo en la Torre de Cañasgordas. Y a todos los que se cansan leyendo esto, por leerlo.

Hay una fundación para ponerme lastres liderada por Bernardo Salazar, quien pueda aportarle plomo para la causa…

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