Hace bastante tiempo no salía en medio de una fresca mañana con neblina en la Capital del Universo (Manizales para los ingenuos). Mis gafas oscuras perfectas para soldar con arco y el espesor de la neblina me obligaron a recorrer algunos kilómetros con miopía y aún así en algunas curvas me preguntaba: qué será de la carretera?
Salí por Villa Pilar, de ahí empiezo a contar vueltas de rueda: Se sube un poco desde el peaje de la quiebra de Vélez y un corto descuelgue que suma 12 km hasta El Castillo, la entrada a la vereda El Chuzo; la carretera es una dicha, la mañana estaba fresca y los pájaros amanecieron acróbatas: Colores que vuelan. La carretera tiene unas partes donde arrojaron piedra gris para rellenar las sendas del agua cuando llueve. De una de ellas salió volando una piedra gris…
También hay que esquivar monstruos gigantescos con sonido de motor Diesel que en las curvas ocupan mucho espacio, se pasa el susto y luego de 4 km están las ruedas en el Algarrobo, una estación de Policía en medio de la carretera. Por 3.5 km se sube en medio de cafetales y entradas a fincas hasta La China y se toma la carretera que baja a Villa Gonzaga y que empata en la carretera a la Manuela, unos metros más abajo del peaje de San Bernardo del Viento, un descenso empinado y pedregoso de 2.9 km.
Una vez en el aburrido asfalto, tomar a la izquierda hacia la Trinidad fue la decisión que tomé en medio de las cosas que pasan por la cabeza, y la pasé con agüita… Una vez en la entrada a la vereda La Trinidad, donde está el cruce con la Autopista del Café se toma una carretera olvidada por las máquinas que lo lleva a uno a la Quebrada el Rosario y 3.5 km más allá está el desvío que lleva a San Peregrino y La Arepa por la izquierda o a la derecha lleva a La Violeta. A la izquierda, pasar la Q. el Rosario y a 2 km está el desvío de San Peregrino y La Arepa.
La Arepa, bautizada así no sé por quién (BSA me la nombró así), es una dura carretera de 3.6 km que asciende cerca del km 19 de la Autopista del Café, es decir, a unos 4 km de la Uribe; esta vez me encontré un ciclista subiendo, no sé si ya la conocía o estaba probando suerte en esta fuerte pendiente.
Para qué hacer la vuelta fácil? Ya tenía la sensación de estar con las últimas calorías del día, Polarix (mi reloj pulsómetro) marcaba 1400 Kcal y aún siendo temprano, descolgué hacia San Peregrino para comer y subir por Morrogacho, 4 km de descanso para tomarme 700 ml en gaseosa, un chocorramo y unas galletas con chocolate. Esta merienda necesaria contiene azúcares, almidones y grasas, junto con agua para recuperar toda la que uno dispara por los poros, y que es perfecta para terminar el itinerario de la mañana. Sumen 1.4 L de agua.
Morrogacho, 4.5 km desde el asfalto y los agonizantes kilómetros hasta el centro de Manizales. Con 24018 km recorridos en 44 meses, Labú Razül necesita una visita al técnico para una lavada y la revisión y cambio de las partes que se consumen en este andar. Esta vez hay datos de todo corazón: 138 Pulsaciones por minuto (bpm) en promedio, un máximo de 175 bpm, 4 horas largas de trayecto, 2640 Kcal. Y los datos del ODO: 61.26 km en montaña, 17.37 km/h . Para la memoria: 24,02 Mm.
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