The Map
2010/01/06 El camino del exceso
2006/12/13 7000 km
2006/12/21 Wherever I may roam
Fue difícil dormir anoche por la ansiedad, un poco el susto a lo desconocido o la expectativa del viaje debieron ser los culpables. A las 0430 me levanté y desayuné como nunca, alisté mi nuevo y novedoso CamelBak de 2 litros y lo necesario para la aventura.
Salir de Bogotá por la Vìa a Faca tarda 45 minutos en un frío aterrador de Bogotá a las 0520. La carretera a Faca espero que ya se la imaginen por todas las veces que la he recorrido. Hasta el momento nada extraño en el día, salvo por lo temprano de la salida.
En Faca tuve que cambiar toda el agua de la bolsa porque tenía un sabor residual, a las 0720 en la estación de Mobil a la salida de Faca vía Albán tomé rumbo a lo desconocido para mí y para mis ruedas. Al Alto de la Tribuna no hay mucho 7,36 km desde Faca no muy empinados. El descenso hacia Albán (2245 msnm) es permanente pero uno debe pedalear constante para no perder ritmo.
11,39 km más abajo está el desvío que marca la diferencia de todo este relato. Si se quiere continuar se llega a Villeta y allí debe ser fácil conseguir algo que lo suba a uno a Bogotá de nuevo. Sólo que tomé la ruta a la izquierda, hacia Guayabal de Síquima, Bituima, Vianí y Cambao y ya todos deben saber hacia dónde voy.
El descenso no es peligroso, la carretera no tiene mucho tráfico y no está en tan mal estado, son 18 km de pendiente negativa y 5,63 km duros subiendo hasta el pueblo de Bituima, un total de 23,63 km y se debe seguir subiendo a Vianí 1,72 km. de allí se baja hasta el pueblo 5,15 km desde Bituima, se hace una llamada de reporte porque uno solo no debe dejar cabos sueltos. 4 horas más tarde estaba en Vianí y no dudé en seguir porque este viaje no tiene retorno.
Para bajar a Cambao se deben subir 2,9 km muy difíciles hasta el desvío a La Sierra de ahí en adelante son 48,14 km casi completo descenso, se ven las entradas a Chaguaní y a San Juan de Ríoseco y hay unas partes en las que se ven unas cosas increíbles (más increíbles que esta travesía). a 12 km de Cambao se ve el Magdalena y el puente que lo deja a uno en el Tolima, en un calor infernal a propósito.
Ya que eran apenas las 1100 y no estaba listo el almuerzo me llené de carbohidratos, recargué el Camelbak y continué a los supuestos 24 km que hay a Armero viejo, tuve que hacerlos en contravía por la sombra porque el Sol puede ser muy traicionero en el valle del Magdalena, en una carretera en la que al frente se ve la Cordillera en su estatus de impenetrable barrera.
Apenas una gaseosa en la carretera Mariquita - Ibagué y tomar el desvío a Líbano, a las 1240 nos enfrentamos al monstruo verde que tiene al Ruiz en sus picos nevados y que en ese punto, con ese Sol a punto de derretir las ruedas se vuelve un reto a la resistencia. Fue mucha mi sorpresa cuando la Valla indicaba 34 km a Líbano, la tierra de mi colega Hernando y en ese Sol pensé muchas veces no poder completar.
Empecé a gastar mis reservas de almidones y a tomar agua muy seguido y a detenerme en las sombras, el Sol no dejaba. A medida que subía se veía ese inmenso Valle y en cada curva aparecía otro tramo, igual de pendiente y cada vez menos cálido, la vegetación fue cambiando y a los 10 km, las galletas wafer y el Maní empezaron a hacer efecto y los últimos 5 km de ascenso permanentes fueron más rápidos.
En Padilla, un caserío miserable, recargué por seguridad de nuevo la bolsa de 2 litros con la sorpresa que sólo quedaba medio litro, más adelanté paramos (Labú Razul y yo) a comer bananos (sólo yo, Labú sólo come camino) y los dos con los que pude me salieron gratis.
Un paso más allá está Convenio un pueblo un poco más grande pero igual de desierto que el anterior. De allí en adelante la carretera tiene piedad con uno y baja la dificultad y los restantes 16 km a Líbano son más llevaderos.
No obstante, con 196 km desde bogotá y a 139 bombeos del Miocardio, podrán ser 20 km planos pero uno se siente a morir (mentiras que estoy bien) entré cansado a la plaza principal e hice la llamada de reporte, até el cabo.
Ya conseguí un hotel (cerca a una funeraria) en donde descansar (en paz) y por lo que resta de esta eternidad de líneas les quiero dejar las 23 fotos que alcancé a tomar antes de Cambao. eso si soy capaz de lidiar con este PC prestado y sacarlas de la cámara para echarme otras magníficas 23 fotos en lo que resta a Manizales por el cañón de la Hedionda, entrada a Los Nevados, El Gualí, Termales del Ruiz, La Enea y Manizales.
No pude con las fotos.
Del estado Catatónico en el que entré más o menos a las 1930 del miércoles, al jueves a las 0430 del día siguiente fueron 9 horas de sueño. A las 0500 frente al espejo recordé sólo haber comprado comida para el viaje pero no para desayunar y ya listo a las 0550 tuve que esperar a que la primera panadería de Líbano abriera para poderme ir cargado de Joules. Dos huevos revueltos, un pan y un Cresto clarito hicieron la vez de desayuno y a las 0615 salí rumbo Murillo. A la salida una valla anunciaba a Manizales a 103 km.
Dos horas después y 24.18 km más arriba porque la carretera no descansó nunca, Murillo, un pueblo a 2900 msnm me pasaba debajo de las ruedas, las personas me miraban extraño pero igual sólo debía parar a hacer el reporte de ubicación. Dos Maltas y el resto del pan del desayuno que no pude comer completo hicieron el mecato de esta estación y de allí empecé a subir por una carretera destapada que no amainaba mucho la pendiente. El cambio sucedió a la entrada de los Termales de la Cabaña, a 14,56 km de Murillo, a 3800 msnm según el aviso pero sin frailejones ese dato es poco creíble. Unos kilómetros más allá está el cañón y la ruta de la avalancha del 13 de Noviembre de 1985; a los 20 km de recorrido empezaron a verse los frailejones en las montañas y unos paisajes impresionantes. Sólo me faltaban 11.5 km hasta el sitio conocido como Aguas Calientes, otro termal natural sin ánimo de lucro. En este punto se registraron 31.46 km desde Murillo, 3:02.00 y 3980 msnm. De allí se pasa por el río azufrado, la entrada al cráter la Piraña y la quebrada la Hedionda, también el paso del río Gualí que desemboca en el Magdalena en el pueblo de Honda Tolima, todos unos riachuelos a esa altura, en ese frío y con el Nevado cubierto por las nubes.
En contra de lo predicho no faltaban 8 km a la entrada al Parque los Nevados, se equivocaron por 2 km a una altura promedio según los avisos de 4000 msnm y una máxima quizá de 4050 msnm. Como el cielo no estaba despejado y sólo quedaban las fotos, las dejé para Labú Razul y mis piernas en la entrada al Parque los Nevados; El sillín se soltó, fue el único inconveniente mecánico en todo el camino. Una vez arreglado y como lo anuncié, bajé por termales del Ruiz, 31 km al Puente de la Libertad, en el km 0 de la vía al Magdalena, a un paso arrollador por una carretera supremamente curva y estrecha. Delicioso simplemente.
Ya en el puente me resta subir a Manizales y llegar a mi Casa. En total desde la entrada al Parque son 39,61, desde 4000 msnm hasta 2000 a lo sumo. Llegué a mi casa. Y reporté la llegada sano y salvo y para colmo de males no estaba tan cansado como lo esperaba.
Quiero agradecer a Shimano, suspensiones RST, ruedas y neumáticos Kenda, sillines y accesorios specialized, Codos Passaz, mangos Haro, Rines Alex, postes Acor, pedales Crank Brothers y todos los diferentes constructores de piezas para bicicletas por realizar piezas tan resistentes a este abuso, aunque sólo hubo patrocinio de Cecilia Gil con su lonja de Bocadillo de Moniquirá, y la complicidad de Bernardo Salazar, David Jaramillo, Giovanni Ramírez y Libardo Jiménez, que estuvieron pendientes de mi viaje.
303.54 km de puerta a puerta, 15:17:45 sobre las ruedas, 19,8 km/h, 11851 KCal y 7540.6 km en total hacen de esta mi Aventura Máxima. Un saludo a todos.
2007/01/10 Lo mejor de la Feria de Manizales(-Medellín)
Hacia el Norte está Neira, a 20,67 km, 1:02:49, el primer premio de montaña es de 6,5 km. No contento con la cercanía continué hasta Aranzazu, a 31,46 km más, 1:26:48 a 162 ppm, bajando hasta Varsovia 18 km y subiendo los otros 15 km por entre el cañón, acompañado de las señales de tránsito más aberrantes que he visto sobre la carretera: I Amar a dios sobre todas las cosas, los 9 siguientes estaban más arriba, los últimos dos no estaban y Aranzazu, aferrado a la Montaña, saludaba a mis ruedas mientras que en la panadería yo me reabastecía e informaba al Camarada David Jaramillo del estado de mi rodilla y mi ubicación geográfica. 52,13 km y ya es hora de devolverse. No.
1:09:49 más tarde, 141 bombeos por minuto, 23,12 km, 12 bajando y los últimos subiendo. El Premio de Montaña a Salamina empieza en La Unión, una vereda después del puente sobre el Río Pacito (según Invías). Salamina es patrimonio Nacional y dista de Manizales 75,25 km. Devolverme no es una buena opción por la distancia y pernoctar tampoco por lo temprano, así que mejor seguir...
A Pácora es difícil, sin duda alguna, primero se descienden 12 km, se encuentra el desvío a la Merced y se empieza a subir para encontrarse el lìmite municipal, el Río Pácora, se termina el pavimento y se ven las obras del plan 2500 y siempre al Sur, mientras la serpiente de balasto se ciñe a la montaña, se ve a lo lejos Salamina. Una parada para que Labú Razul descanse y preguntar por Pácora; el tendero me indica que falta 1 km y de allí se desciende, pero en realidad eran 3 más de ascenso hasta el Alto de las Coles para terminar los 6 km bajando a Pácora.
En Pácora un informe al camarada del progreso y preguntar por un sitio de descanso, pero más allá. 33,77 km más, 109 km hasta el momento y todavía hay oportunidad de devolverse... pero no, 2:17:17 a 148 sístoles y diástoles por cada vuelta del más presuroso de los dedos del reloj en este cruel tramo.
Aguadas, el más septentrional de los municipios de Caldas tarda en verse 1:34:07, 132 ppm y 15,96 km. Almuerzo digno de 124,98 km y preguntar por la salida (no por la que entré). Los sujetos a quienes les pregunté también me interrogaron por mi motivación, mi destino y la manguera que me abraza el pecho.
18 km bajando de una forma recia por una carretera olvidada por los recursos y las máquinas llevan a Arma, pasar por un lado y seguir es mi decisión, las ruedas aguantan el ritmo pero los pocos carros que circulan por ahí no pueden ir tan rápido. Varias veces las curvas querían comerme entero con cicla y todo pero la suerte y la pericia me dejaron llegar vivo a El Oro, un sitio 12 km más abajo, allí se encuentra un puente sobre el río Arma, el lìmite departamental entre Antioquia y Caldas; dicho puente no indicaba su destino y la velocidad no me dejó mirar atrás.
13 km por la margen sur del Arma hasta el puente sobre el Rìo Cauca en terreno plano, aún destapada no obstante alguna vez tuvo asfalto, el río quizá se ha llevado la banca varias veces... La Pintada a unos pocos metros de mis ojos.
Las llamadas a Manizales fueron las debidas, no hay señal de Movistar CDMA ni de Tigo, la primera a mi Casita a informar mi posición, en resumen 43,46 km más, 169,68 km en total, el sitio: Municipio de La Pintada, 4 de la tarde, 9:30:29 la jornada, 8:04:38 sobre Labú Razul, 8894 Calorías y en promedio 21 km/h. Del corazón, en promedio 143 ppm. Satisfecho me voy a descansar hasta mañana.
Descansen e hidrátense como este loco ciclista de larga distancia lo hizo.
Luis B.
11 01 2007 Minas
Compradas las reservas para la ruta de ese día, luego de los 170 km del anterior me desperté y como siempre me disfracé de ciclista. Desayuné frutas: Banano y Manzana roja algo seca y guardé la verde para el Camino. Estando en La Pintada es tentador subir al Alto de Minas pero casi obligatorio volver a Manizales; balanceadas las opciones a las 0530 tomé rumbo Norte porque según lo registrado en mis viajes de la Pintada al Alto hay 42 km y esa tortura no me la pierdo.
Parando a desayunar varias veces por las pocas calorías ingeridas y deteniéndome en todas las curvas donde me alcanzaba una tractomula porque estos vehículos aún abriéndose en las curvas sacan las ruedas del remolque fuera de la carretera, llegué a Santa Bárbara donde el ODO marca 28 km y mi organismo empieza a pedir más Calorías. Supuestamente eran 42 km pero las ruedas hicieron 43,72 km en exigentes 157 bombeos al minuto en 3:28:36. La gente en los estaderos mira extraño y yo me tomo una naranja para empezar a bajar.
El descenso de Minas es rápido pero es más corto por el lado de Medellín y ya estando allí y habiendo enviado el morral del Camarada con mi ropa el día anterior a la Casa de Diana Lucía Quintero para no levantar sospechas donde mis tías, definitivamente es mejor bajar a Medellín. Creánlo o no, 0:58:47 minutos más tarde, 25,71 km más lejos a las 1000 hice las llamadas de rigor. A David le entró la tranquilidad de saber que llegué vivo, a mis papás no creo que les haya gustado mucho el chiste de 240 km pero ese es el precio que se paga por la libertad.
Este día fueron 70,72 km, 4:09:13 sobre las ruedas de mi caballo de Al, 16,9 km/h y alcanzamos 57 km/h en alguna oportunidad. 4:27:20 en total, a 147 ppm en promedio y 4492 Calorías consumidas, En total, 241 km, 14 horas redondeadas de las cuales doce fueron de rotación constante de ruedas y bielas, mucho torque, mucha agua, mucho maní, mucho chocolate y la satisfacción de estar en la Capital de la Montaña.
11 – 12 - 13 01 2007 Medellín y El Escobero
Medellín es algo caótica. Las debidas visitas a mis tías me devolvieron la furia de ciclista Kamikaze por las veloces avenidas del valle entre montañas. Allá no molestan por el casco e incluso la gente mira extraño cuando uno lo usa; tampoco hay problema si se mete en una esbelta bicicleta a la Avenida Regional, eso sí hay que pedalear como demonio e igualarse con las motos al menos. Las avenidas no están bien señalizadas y las calles son muy oscuras con pocas numeraciones. De estos días me quedaron 59,46 km a 23,4 km/h en promedio y mucho sudor porque Medellín no es fresquito.
El 13 de Enero desde el Apartamento de Diana Lu en Sabaneta arranqué hacia Envigado (el pueblo que sigue) para ascender por la Loma del Escobero hasta que me diera el capricho de devolverme.
Sólo puedo decir que ese ascenso es inhumano, estrecho y tan empinado que en 9 k la vegetación cambia drásticamente y hasta las nubes pasan a ras del suelo. La carretera no es una sola, el carril de subida esta aferrado a la montaña más abajo que el carril de bajada y desde la bifurcación sólo hay dos retornos en todo el trayecto. 1:11:19 para los primeros 13,42 km hasta la planicie a 156 ppm hacen mortal este premio de montaña.
En el descenso sobran las advertencias de llevar el vehículo agarrado de la caja, con el motor haciendo esfuerzo contrario, en efecto la bajada es muy pronunciada y fría, más después de tener empapado el uniforme, como yo no tengo freno de caja o de motor toca calentar los rines y tener cuidado porque esa carretera no tiene curvas sino dobleces de esquina.
Eso sí, bonito sí es. Un saludo a todos, 26,38 km ese día y 8295.5 km acumulados hasta el momento dan oportunidad de irme a pasear al Noroccidente con mi amigo Carlos Caicedo a quien aprovecho para saludar y agradecer. Las fotos están en el Espacio para los que tengan tiempo.
15 01 2007 Re: torno
No tiene gracia llegar tan lejos si uno coge un bus y fletea a Labú Razül, hay que devolverse, y lo mejor es que hay que hacerlo interesante. La opción que tomé esta vez fue por razones de seguridad.
Subir a Minas tiene el mismo inconveniente por ambos lados: el tráfico pesado ocupa toda la vía en las curvas además no tiene mucha dificultad (sí como no). Desde el sitio estratégico -el apartamento de Diana Lu- es muy fácil salir del valle y para evitar la Panamericana se sigue por la Estrella y Caldas para salir al desvío que lleva a Quibdó.
En este desvío se agarra a Minas y Medelín por la izquierda y Bolombolo por la derecha. No obstante, vistos los mapas y trazada la ruta el día anterior, se registra una carretera PARALELA a Caldas – La Pintada que baja casi hasta Amagá, sube a Fredonia y baja hasta el Río Cauca en Puente Iglesia, para terminar en La Pintada: ésta es la ruta de regreso.
Hasta Amagá se baja tanto que preocupa la subida a Fredonia… desde Sabaneta al Alto de Minas hay 26,45 km mientras que subir a Fredonia demanda 47,11 km algunos muy duros. Partes pavimentadas y las que no, están en el plan 2500 así que en pocos milenios habrá una buena carretera por allí. 2:32:37, exigentes 163 pulsaciones del Mío-Cardio.
En Fredonia hubo que llamar a Medellín para informar de la posición dado que esta ruta fue tomada casi a última hora, comer y preguntar por la salida a Puente Iglesia. Se baja un poco, se pedalea en contra de la pendiente y de nuevo se desciende, esta vez sin parar hasta el puente sobre el Cauca por una carretera muy solitaria, un sol deshidratante pero unos verdes más abundantes que la paleta del RGB (muy técnico). 0:51:35 en el tiempo y 23,77 km dicen mucho del descenso.
Del puente se puede ir por la derecha a Bolombolo y por la izquierda a La Pintada, restando 18 km por la orilla W del Cauca en medio de latifundios y ganado, pasando un peaje (tipo B), una sucursal de ECOPETROL y por último el desvío a Támesis antes de completar los 0:42:35 hasta la Pintada.
Un Litro y cuarto de gaseosa casi de un respiro, agua en el HydraPack y papas fritas. 88,88 km comparados con los 71 de la vía Minas hacen que el paisaje sea la ventaja de esta ruta, No hay descanso para completar la meta del día y mis ruedas volvieron a ver el balasto por la senda calurosa hasta Arma: 25,35 km secos, 13 planos y el resto es una subida que en el otro sentido es casi mortal, 2:25:18 y 158 ppm dan la dificultad de esta etapa,
El sol no amainaba y un niño que echaba agua en la carretera para evitar el polvo en su casa me bautizó con la manguera; más arriba un motociclista que había adelantado en la bajada a Puente Iglesia me dio ánimo para seguir subiendo, el apoyo psicológico sirvió mientras me detuve a charlar con él pero una vez en el sillín la falda se hizo sentir en los músculos.
El sol pegaba tan duro que parecía estar llevándolo a cuestas junto con todo el material necesario que va en el morralito. Dos gaseosas de un respiro en una finca en medio de la nada y continuar. En la pequeña plaza de Arma un vidrio insignificante aprovechó el desgaste de los cauchos y me dio la oportunidad de taparle otro hueco al neumático delantero. Más comida y un reporte a Manizales del estado y ubicación, información de la carretera y todo lo necesario para seguir. Hasta el momento 114,23 km y el corazón bombeaba 2,5 veces por segundo
De Arma a Pácora no es necesario subir a Aguadas, existe una carretera algo escondida que pasa por El Jordán (no supe qué era), al principio es un descenso de curvas cerradas y piedra suelta que en varias ocasiones me hizo sentir ganas de saber el sabor del polvo. En esta bajada ambas ruedas pincharon: la trasera se desinfló con una pequeña aguja natural y eso hizo que el rin mordiera como una serpiente el neumático. 3 parches. A la delantera una piedra afilada la hundió de tal forma que el rin mordió y mientras se desinflaba el rin volvió a morder: 4 parches. También una ortiga me acarició la pierna izquierda en una curva de la que no salí muy bien librado…
Cuando empieza la subida pedí en una finca algo de tomar para no acabar las reservas de mi espalda; la señora salió con una taza llena de agua de panela fría que sirvió de propulsión por mucho rato. La carretera se ciñe a lo quebrado de las montañas y se escuchan pájaros de cantos diversos y sonoros y el silencio que permite la bicicleta es una oportunidad única para verlos: azules, verdes, amarillos.
Empezó a llover pero a lo lejos; se escuchaban caer las gotas casi con ira contra las hojas de los verdes cabellos del monte y 500 m más allá me bañó la nube bombardera… Detenerse es arriesgarse a que la noche caiga y la lluvia no haya parado y seguir es un baño refrescante.
Más arriba bajó la intensidad y en un restaurante donde se pesca el animal que se almuerza, se come al frente del estanque con vista al cañón del que yo venía tomé naranja y comí papas. Ya faltaba poco y mojado continué la marcha hasta Pácora.
Llamadas a quien interesara saber mi ubicación, comida, desayuno y secar el disfraz con el calor que se genera en el estado deshidratado, una habitación en un hotel y un baño para quitar toda la tierra que se vino conmigo en el diluvio. 132 pulsaciones, 30,4 km más para un total de 144,73 km, 8444,8 km recorridos hasta el momento, 9:56:28, 8410 Calorías, 18,6 km/h en promedio habiendo alcanzado 69 km/h en alguna ocasión.
Para descansar, 4,51 km en el pueblo yendo a las tiendas y panaderías, al sitio de llamadas porque en Pácora no tengo señal en uno de mis celulares y un cambio obligatorio de neumático delantero terminaron el día. Dulces sueños…
Luis B.
16 01 2007
Lo que sufrí de subida ahora lo disfrutaba bajando y viceversa. A Salamina fueron 1:49:25 y 34,68 km con búsqueda de vaca incluida. Subir a Las Coles, bajar al río Pácora y el fatídico ascenso a Salamina. Comida en la misma tienda y la salida a Aranzazu.
Aranzazu: 1:33:11 y 23,46 km a 137 ppm (relajado). Desayuno en Aranzazu y el premio de Montaña que faltaba a Neira no lo pudimos terminar porque el neumático nuevo que le puse el día anterior falló de igual forma irreparable, 19,7 km recorridos, más allá del Río Tareas y del Tapias pero a Neira aún faltaban 11,76 km y no precisamente bajando.
Una Camioneta me subió hasta el Taller en Manizales y allí cambié el neumático y conversé con el mecánico de la aventura.
No está del todo mal claudicar en este punto, la ambición de llegar me entristeció pero el objetivo fue cumplido y la satisfacción de saber que puedo llegar lejos por mis propios medios (mis dos piernas son la mitad de YO) es más que suficiente.
Quiero agradecer a Bernardo Salazar y a Sebastián Calderón que brindaron información de la carretera del Norte de Caldas, a David Jaramillo por la complicidad, los mapas y el Google Earth, el tiempo y hasta la preocupación; a Diana Lu por los días en que su estratégica ubicación me sirvió para mi llegada, rutas y salida de Medellín. A mis tías de Medellín y primos por su hospitalidad, a Carlos Caicedo por alejarme de Labú Razül y del suelo en la Torre de Cañasgordas. Y a todos los que se cansan leyendo esto, por leerlo.
Hay una fundación para ponerme lastres liderada por Bernardo Salazar, quien pueda aportarle plomo para la causa…
2007/02/07 Un año sobre las ruedas de Labú Razul
En su cumpleaños, Labú Razul y yo hicimos una vuelta algo inesperada. La idea era subir a Patios y devolverse porque el tiempo estaba corto y en Bogotá es difícil por el tamaño de la urbe y el tráfico que a veces me detiene. Al salir de mi casa no llevaba agua ni comida porque desde que compré el CamelBak le quité el soporte para el tarro de agua (bajó 30 g de peso); en una tienda compré Maní, galleta Wafer y una bolsa de agua; todo ese peso lo subimos a Patios en normales 22:00 a 187 ppm, pudiendo haber comprado en la tienda del Alto, pero que más da. El silencioso grupo mecánico, las ruedas con buenos taches y mi delgada fisionomía que a la sombra del sol parece una hormiga de 4 extremidades sobre una estructura igual de delgada subimos al km 11 de Vía a Choachí, una ruta ya comentada, cielo despejado, La Viga completamente visible y provocativa y la carretera un poco más deteriorada, en 55:44, a 2.5 Hz cardíacos, allí abrí la bolsa de agua y el maní, o sea que hubiera llegado más liviano de haberlos comprado o haber comido en la Galatea... El descenso fue espectacular y un poco preocupante. Hoy Bogotá estaba cubierta de una nube gris de contaminación que no dejaba ver a lo lejos y la carretera hasta la Universidad Distrital no tiene sino los percances de siempre, las ruedas respondieron de maravilla a los frenos y las curvas. Como de costumbre bajamos hasta la av C 26 y por el carril de alta velocidad hasta el edificio donde vivo, 16.57 km en 24:47 hacen de la bajada de la Galatea a mi casa un vitalizante promedio de 40,25 km/h con una velocidad máxima de 66 km/h. De esta manera celebro el primer cumpleaños de una máquina supremamente confiable, mi símbolo de libertad, a sus 8869.3 km recorridos.
2007/08/18 Freiheit mit dem Fahrrad
06:30. El sol aún escondido. Llegóse el sábado y en la U mis asesores no
trabajan, además me quedé sin materiales de modo que tengo que elaborar más.
Carpe diem.
A las 7:30 con todo listo salgo a la calle con mi disfraz de ciclista y me
dirijo a mi destino completamente planeado desde el día anterior. Con mucha
cautela y rumbo Sur pongo las ruedas sobre la Insurgentes hasta la avenida
periférico Sur, de allí al W por la calle México y 9,6 kilómetros después de
salir empieza el ascenso por un barrio muy normal. Cuando ODO marca 12.7 la
valla de "Bienvenidos al Parque Natural Los Dínamos" aparece ante mis
ruedas.
Qué más que 8 kilómetros subiendo por una carretera de asfalto estrecha,
húmeda y entre árboles para empezar el día, moviéndome por mis propios
medios sin tocar el suelo, la sensación es inefable...
Cuando marca 20.5 km desde mi origen, el asfalto se termina, Ya habiendo
pasado los avisos de los 4 dínamos, que nunca ví, se termina el asfalto y la
tierra y las piedras sostienen el caucho mientras gira. Un pequeño aviso
indica unos supuestos 3091 msnm. El dato es posible.
Empieza el ascenso de verdad. Muchas personas trotando vi durante el camino
asfaltado y más arriba no faltaron. Con indicaciones llegué al punto más
alto, casi sin reservas de calorías pero con bastante agua. La cumbre
termina en una división Delta de tres caminos: uno del que venía y otros dos
que no tengo idea, con 30,18 km casi sin descensos, muchos nacimientos de
agua y partes de carretera empedrada, descansé. En ese punto, un VW Jetta
abandonado me dio la sospecha que el camino no es tan difícil por uno de los
otros dos caminos. A esa altura la vegetación ya había pasado de bosque de
pinos a otras plantas mucho más diferentes.
Por uno de los caminos aparecieron 3 motociclistas de enduro que continuaron
por donde yo venía. Al devolverme los encontré estacionados y les pregunté
por las rutas. Uno de los caminos que llega al Delta va a dar a la carretera
libre a Toluca y la última según ellos se muere más adelante. Por la
carretera de los 4 Dínamos se puede ir a otro parque Natural, pero esa es
otra historia.
3:03:13 de duro ascenso, una carretera difícil pero un paisaje cautivador,
esos motociclistas fueron los únicos seres humanos que vi en 8 km subiendo.
Para bajar, sólo fueron necesarios 40 minutos en la parte de piedra y otros
40 minutos con 16 segundos para volver a la puerta de la que salí.
62.72 km en total, 4317 kcal, 4:24:17. Monumental, mucho mejor que ir a unas
pirámides de sacrificio de indígenas vírgenes o esclavos. Mucho mejor que un
museo aburrido con pinturas raras que uno no sabe si las hicieron así adrede
o son derrames de pintura, o ver a la ególatra de Frida Kahlo pintada en su
fealdad.
Creo que ya me pasé en los comentarios. Descansen.
2007/08/26 Los bocadillos hacen falta
al volcán Popocatepetl o al menos hasta donde se pudiera en bicicleta y
luego continuar a pie. El Nevado del Ruiz me ha sido algo esquivo, pero sólo
porque no me he puesto en la tarea de subirlo en ruedas.
Con información suficiente en el mapa y de un compañero del Laboratorio cogí
hacia el norte a eso de las 7.30 cuando apenas el sol empieza a aparecer.
Con el N al frente sobre la avenida Universidad me topé con la avenida Río
Churubusco, en la cual continué hasta el cruce con la Avenida Ignacio
Zaragoza, para evitar problemas es la carretera México Puebla.
Hay un trancón de kilómetros por las nuevas obras sobre esa autopista, Labú
Razul es muy esbelta y pasamos el trancón con rapidez. Con indicaciones tomé
la autopista, de 4 carriles por sentido y una berma que alcanza para un
automóvil pequeño con las puertas cerradas, berma que aproveché para irme
lejos de los carros que pasan.
Más adelante un ciclista de ruta me adelantó, como su paso no era arrollador
me senté en la rueda (en jerga ciclista esto significa irse detrás de él
cortando el viento) y el hombre me llevó a 40 km/h durante un buen trayecto.
Decidí conversarle para conocer más de la vía por la que iba. Se llama Iván,
ciclista del equipo de la UNAM, estudiante de filosofía de quinto semestre.
El hombre me acompañó hasta el pueblo más cerca al volcán, llamado
Amecameca, de donde se sube a la montaña de fuego de nombre raro.
Tan sólo salir del DF fueron 40 km más o menos, todo por no tomar el metro
que los domingos dejan subir las bicicletas, pero mi costumbre es llegar al
sitio sobre la bicicleta, así sea en varios días y si no que lo digan mis
viajes de Bogotá a Tunja y unos pueblos de Boyacá, Bogotá - Manizales,
Manizales - Medellín, Medellín - Manizales (hasta Neira), pero llegar a
Amecameca requirió un pistoneo de 77.8 km, por lo cual mi camarada de ruta
me sugirió seguir a Juchitepec y entrar al DF por el sur, delegación
Xochimilco, que según él es más corto hasta el dichoso pueblo a las faldas
del volcán.
Comer y beber líquidos es fundamental, Mi precaución me obliga a llevar un
neumático, herramienta y comida más dos litros de agua en la Bolsa de
camello, todo ese peso y mi bicicleta sumarán a lo sumo 85 kg, mientras que
el filósofo en las ruedas delgadas tendrá los 80 kg y una fricción mucho
menor, no obstante le aguanté el paso y estoy seguro que me esperó en varias
ocasiones, uno en esas etapas se entretiene mientras conversa y ve pasar los
campos de maíz y las montañas; fuera del DF, o de cualquier ciudad, se
aprecia más la tierra.
Subir y subir. Es duro el ascenso cuando uno ya pasó los 100 km en un día y
todavía le queda más por subir, pero entre charla y charla la vida se pasa y
los kilómetros van con ella. El descenso a Xochimilco dejó de presionar mis
piernas, y una vez en el DF no me quedó más que seguir al compañero que
conocía el camino. Resultamos en el Periférico, una avenida que cruza a
Insurgentes al Sur de la Universidad, por lo que tomé mi rumbo y él el suyo
y cuando mi ODO marcaba 76 km y llegué a la tienda de la cuadra a comer y
beber pronto porque el agua se acabó en el camino y el hambre no da espera
en los pedales.
154 km, muy parecidos a la carretera Bogotá Tunja, a veces planos a veces
no, entre montañas y descensos un paisaje atractivo fuera del DF y cansancio
como el que no sentía desde hace mucho, no uno matador pero se siente. Creo
que es muy gratificante poder ver el mundo a esa velocidad, sentir el
viento, la pendiente en contra, en resumen la libertad. Por si se preocupan
sólo nos pitó un camión que por sus dimensiones era adecuado advertirnos,
pero de resto los conductores son muy respetuosos y discretos en sus
distancias hacia nosotros los que vamos sobre un potente motor de quizá
medio caballo de fuerza, 450 o 500 Watts, el equivalente a la energía
requerida para encender 5 bombillos.
Un saludo muy especial a todos los que leen esto, los extraño tanto como a
la comida colombiana y ustedes saben cómo la aprecio. Ay mis empanadas!
Ajusco en la forma que gira el tiempo
Hoy casi no me levanto y cuando lo hice no tenía muchas ganas de hacer algo.
El recuerdo de haber dejado trabajando un equipo en la Universidad me botó
de la cama y a las 0800 ya estaba listo en la puerta. Una pequeña estación
en el Instituto para terminar el análisis que estaba haciendo y de ahí al
Sur hasta Periférico.
La subida al Ajusco son 29.3 km de subida casi continua por el lado del
Cráter Xitle, primero se suben 6,6 km hasta el primer descanso, la misma
distancia de Patios en Bogotá pero aquí uno (yo) tranquilamente puede subir
a 20 km/h, no son mortales como Patios, la diferencia es que aún faltan 4.9
km hasta el siguiente descanso, la entrada al Parque Ejidal de Totoloapán o
algo así. Siguen 3 km más con pendiente y viento en contra y se llega al
circuito del Ajusco. 14,5 km en la cuenta.
El circuito, por serlo, empieza y termina en la misma parte, de modo que hay
dos formas de recorrerlo: en el sentido que giran las agujas de un reloj o
en la forma en que aumenta Theta en las coordenadas polares. Esta vez fue de
la primera forma.
En este sentido son sólo 14.8 km duros (32T-18T) hasta el desvío al
pueblo de Jalatlaco, con 29.3 km en la cuenta y muy buena reserva de energía
me di el gusto de subir al pueblito por el que se va a Toluca también.
Recorrí 7,1 km hasta la cima, en una carretera tan mala que me adelanté 4
automóviles y una camioneta subiendo. Luego de un pequeño descenso, en ese
punto me devolví porque no estaba seguro de la distancia y no tenía muchas
ganas de dormir en Toluca. Al llegar de nuevo al circuito dejé en ceros el
parcial y comencé el descenso. El circuito por ese lado ahora de bajada
tiene 12 km, en total 26.8 km y de nuevo en la carretera 13 que va al DF
seguí con la bajada, faltan los 14.5 km hasta el Periférico y aún no se
termina sino hasta llegar a Insurgentes. Ya para la ciudad no tengo datos
porque hay que estar muy atento con el tráfico.
85,61 km, con 3:45:59 sobre las ruedas, 22,8 km/h en promedio y un máximo de
68 km/h con este motor de carbohidratos de 60 a 120 revoluciones por minuto,
145 pulsos al minuto, 181 al máximo y 3791 Kcal.
A estudiar, supuestamente es a lo que vine.
2007/09/17 Tres Marías
Dormí como un cachorro, el celular se apagó y no me despertó. A eso de las 9 me desperté y me sentí un poco frustrado porque llega el domingo y yo me dispongo a salir.
Me puse a ver un programa de la Deustche Welle, de energías alternativas. Muy interesante. No lo terminé y salí a rodar, lo más malo de salir tan tarde es que el sol le da a uno más duro, lo deshidrata y lo quema. Lo siento pero quería salir.
Al sur por toda la insurgentes, hasta la carretera 95, Cuernavaca. La subida empieza con el mojón 24, doble carril en ambos sentidos. No es difícil subir. 6 km más arriba se vuelven dos carriles sencillos y el ascenso no termina. El final de la delegación Tlalpan es Parrés, un pequeño pueblo en el km 42. Supuestamente era todo subiendo hasta Tres Marías, pero no, estuvo fácil. 42.5 km desde CU y 2 horas es un buen promedio de ascenso. faltaban 30 km a Cuernavaca, estado de Morelos. pero ya era tarde y quería venir a trabajar un rato.
El regreso lo hice relajado, sin correr, 1:30 hasta mi casa de nuevo, un buen descanso, un mal almuerzo y a hacer un experimento hoy, aún exploratorio, pero voy bien con eso.
No es más. Les adelanto que quizá el próximo domingo vaya a Cuernavaca en bicicleta. Una buena y provechosa semana...
2007/09/23 Cuernavaca
Hoy domingo abandoné mi trabajo parcialmente (aquí estoy llenando detalles...) y madrugué a montar. Cereales de desayuno y un capítulo del Yang Tze en Llamas, de Richard McKenna, que me tiene ansioso por terminarlo y sólo traje 2 libros...
7 y algo de la mañana, recién amanecía y el frío estaba tremendo, por lo regular los ciclistas nos levantamos con el pulso en el suelo, en mi caso, con la presión sanguínea enterrada también. Por lo que una vez en el asfalto es muy difícil calentarse aún pedaleando.
Cuernavaca, se los advertí hace 8 días y yo cumplo mis amenazas. De nuevo Insurgentes Sur y la carretera 95, En la lápida del km 30 está el primer descanso, de un kilómetro más o menos y luego continua el ascenso sin descanso hasta Parres, Llegando a este la niebla humedeció el traje, mis gafas y mis piernas, algo que no me sucedía desde que subía por el Gualí en mi adorada Tierra; de allí hasta la tumba del km 44 se sube columpiado y en el km 52, en Tres Marías, 02:10:24, hay una tienda que ya había visitado. Carbohidratos, jugo y grasa para resistir.
Km 70 según afirman los mojones y Cuernavaca está al frente. Para darles una idea se entra por una avenida de dos carriles por sentido tan pendiente como La Vega y tan larga como la entrada a Tunja, y con un clima intermedio entre esos dos extremos del ejemplo.
Mi punto de referencia es una iglesia hecha con piedras volcánicas, gris oscura. 70 km y una vuelta por el pueblo a ver qué se ve... nada. El regreso fue duro, desde el punto de referencia hasta el pueblo de Tres Marías hay 24,42 km sin descanso 1:40:36, sólo ascenso con puntos de inclinación que obligaban 12 km/h y otros de 25 km/h y 162 pulsaciones, las piernas dolían lo suficiente como para no acelerar pero no dejaron de rotar en todo el trayecto.
De Tres Marías al km 44 son 8 km que también suben, un poco más descansados y los columpios hasta Parres fueron el alivio. Como de Parres casi que sólo resta bajar terminé la comida que llevaba, sólo me comí un bocadillo que mi gran amigo Giovanni me trajo, estoy seguro que si en Colombia exportamos los bocadillos al tour de Francia, ya no van a necesitar doping esos junkies ciclistas... boté la basura y cogí falda abajo. El viento en la proa y pedalear duro hacia abajo, con 100 km encima es muy difícil por más que la gravedad ayude.
El resumen técnico: 139.35 km, 6.27.29 sobre las ruedas, 21.6 km/h en promedio, en alguna parte hasta 67 km/h, 144 sístoles y diástoles por minuto en promedio, 189 máximas, 6600 KCal, 7.09.09 de tiempo total. 2 Litros de jugo en el camino, muchos paquetes de comida y…
Imaginen, porque fotos no habrán...
2007/10/07 Xalatlaco 14000 km
No sabía adónde ir esta mañana que salí, sólo que debía pasar por el Instituto a apagar un equipo y seguir a rodar. Hacía frío a las 07:20 y en la vía se me ocurrió la salida: El acostumbrado Ajusco con una variante, sorpresa para los que leen.
Yo no sé dónde ruedan los ciclistas mexicanos, sólo sé que les parecerá muy dura o muy fácil la subida al Ajusco porque son escasos los que suben (hoy sólo uno a esa hora) si no lo hacen en carro con las bicicletas chupando frío atrás... En una tienda paré a comprar líquido ya que he renunciado al Camel Bak, mucho peso para estos pesos pluma que no suman 80 kg entre los dos.
Hay que subir quizá a la parte más alta del circuito para desviar hacia Jalatlaco, un pueblo del que ninguna información tenía ni había visto, es una vieja carretera a Toluca, desde el circuito se suben 6 km por carretera en mal estado y de la cima se descienden 20 km para poder llegar. El descenso: continuo, rápido, curvo, un paisaje verde pero un poco pelado, solitario durante todos los 20 km.
Llegué al pueblo miserable, sediento y hambriento. Qué esperan de mí sino que les diga que es un pueblo feo... Ya llevaba 60 km en el ODO, no quedó más que echar papas, sprite y maní en los bolsillos y empezar a subir esos 20 km, casi 21, ya casi a mediodía, con un sol implacable y 60 km en las piernas, 40 de ellos subiendo... 1:30:00 y ya estaba en la cumbre para bajar de nuevo. Me detuve en un sitio donde alquilan motos y hay una pista para andarlas, me tomé un litro de jugo de naranja recién exprimido en una cabaña y continué el descenso.
Los resaltos en la carretera en Méjico son más comunes que las cebras. Para un ciclista es una oportunidad de adelantarse al tráfico. El tráfico en semana es caótico, los domingos disminuye un poco, pero los resaltos en las avenidas son tantos que un par de piernas con buena cadencia puede ir tan rápido como un carro de pasajeros y más rápido que los buses.
Un tiempo de 5:45:23, 121,32 km, datos del corazón no tengo, el reloj se enloqueció y no está marcando bien. Lo más novedoso son los 14000 km que llevamos mis dos ruedas y yo, en 21 meses. 14000 km en 21 meses, mal repartidos, son 666,6666666666666666666666666666 km/mes aproximadamente, un kilometraje del demonio, también mal repartidos son 22,222222222222222222222222222222222 km/día. Esa es la razón por la que me toca hacer 120 km en un día, para poder mentir y decir que hago unos miserables 22,222222 en promedio.
Hagan ejercicio, beban agua, sean seres de luz, con poca resistencia, Ohm!
2007/12/26 Ushuaia
Sin óxido de Bario para trabajar, me pareció lo más apropiado huir de las fiestas paganas de diciembre y rodar muy lejos. El 21 de diciembre de 2006 emprendí aquella aventura atravesando las cordilleras colombianas y el 22 del mismo año, desde Líbano Tolima ascendí a los 4050 msnm para luego bajar a Manizales a eso de las 2 de la tarde. Ese día no pude evitar lo que quería evitar. Feliz Aniversario...
Este año no fue muy diferente, pero más exigente sí. 22 de diciembre de 2007, bicicleta de montaña, 14979 km recorridos hasta el momento y un morral de 15 kg con ropa y equipo de acampada de alta montaña. 7 de la mañana y en México DF hace mucho frío como para hacer lo que estaba haciendo... me encaminé al sur por eje 10 a subir al Ajusco y justo frente al pico del águila mi odómetro llega a 15000 km recorridos, una foto al pico que una vez subí y a continuar.
Límite estatal entre el DF y México en la carretera que baja a Xalatlaco, 3:40:00 en contra de mi pronóstico de 4 horas que pensé demorarme hasta arriba, comer y seguir. El peso de bajada ahora ayuda. Xalatlaco 2765 msnm, 22 km más abajo y el libramiento para ir a Tianguistenco, fueron 7 km cuando pensé por el mapa que iban a ser más... hasta el momento 67 km con el peso en la espalda, la gente no disimulaba al verme, debe ser poco usual un ciclista con un morral de 90 Litros. Una pequeña perdida en Tianguistenco para luego bajar a Santa Cruz Atizapán, y Mexicaltzingo. De ahí se toma la Autopista hacia Toluca y luego de 90 km me encuentro con la avenida las torres.
De la avenida las torres se toma al W hasta el paseo colón y luego de allí la carretera 134 a Temascaltepec. En el último OXXO de la carretera, por falta de información compré todas las raciones de estos cuatro días, casi como las había planeado. 97 km recorridos y empieza el ascenso. quizá la comida pesaba 5 kg más, por lo que mi espalda soportaba 20 kg aproximadamente y mis piernas pasaban de rotar 100 km ese día. Luego de 5 duros kilómetros de subida, acumulados 111 km encontré el desvío a la carretera 10 que va hacia Zinacantepec y Raíces. Raíces está 7 mortales km más arriba, a los 4 ya estaba claudicando, encontré una tienda y luego de comer pude seguir. La espalda dolía por el peso, el sentadero se quejaba porque las sillas de bicicletas no son poltronas para llevar peso, las piernas de igual forma protestaban por el abuso que ya casi llegaba a los 120 km.
Raíces. Un pequeño asentamiento humano en el que pude haber comprado la comida que cargué subiendo, 500 m más allá la entrada al parque y 1,4 km más arriba renuncié y armé mi tienda y aseguré escondida mi bicicleta a un árbol. Cuando salió la luna, llena de no sé qué, iluminó todo el interior. 120.41 km recorridos ese día.
23 de Diciembre
Esa noche el frío estuvo algo duro, la condensación de la humedad dentro de la carpa produjo unos pequeños chorros de agua. Amaneció y me demoré cerca de una hora y media en preparar todo para seguir. 1.5 km más adelante la entrada al parque los Venados, si no me hubiera rendido hubiese tenido que pagar US$5 por esa noche (fue bueno renunciar). Armé mi tienda de nuevo a 3695 msnm y el día estaba tan despejado que me encaminé hacia el Nevado de Toluca: Cámara, líquido, comida, me faltó la chaqueta (se me quedó...). Ese día subí para explorar la carretera, la dificultad de la altura, documentar la carretera en fotos, todo lo necesario para desarmar el campamento al otro día para acampar en el cráter.
Tomé las fotos de rigor y recorrí el cráter casi completamente, observando bien las subidas al pico del fraile (4665 msnm) y el pico del águila al Norte, un poco más bajo. El pico del fraile es la cuarta cumbre más alta de México, que dejé por falta de equipo, tiempo y demás, para subir el 24 de diciembre. Del sitio de acampada a la caseta para entrar al parque hay 11,5 km, 6,5 km entre bosque de pino, el cual desaparece y el paisaje de tundra empieza su predominio loma arriba. Hay que subir despacio por el aire y la aclimatación, opté por quitarme la camiseta para no sudarla y sufrir las consecuencias de la humedad a 4250 msnm. El Camelbak lo monté sobré la suspensión y lo aseguré con las cargaderas al manubrio, de esa manera no soportaba peso en la espalda. Almorcé en la laguna del lado W, la más grande y el regreso fue rápido, los automóviles suben más rápido pero el descenso es más complicado para cuatro ruedas. En el parque los Venados me tomé un chocolate y pagué lo que no había pagado en la mañana. El descanso de los pocos 39 km hechos ese día empezó temprano porque a esa altura el frío empieza a doler temprano.
Hay un camino que baja a Zaragoza, 2 km más allá de la entrada al parque. Desde ese punto se podían ver ese día el pico Ajusco e incluso el Monte Tres Marías, que queda al S del DF, en la carretera a Cuernavaca.
24 de Diciembre
La tienda amaneció con escarcha en algunas partes. Hizo mucho frío esa noche, aunque ahí quedaron unas cuantas fotos de la luna y las estrellas... opté por dejar que el sol secara la tienda para poder guardarla. Pensé que no era bueno acampar en el cráter esa noche y arranqué con equipo suficiente para subir al pico del fraile ese día. 8 km más arriba cambié de nuevo de opinión y escondí el pequeño morral, la gorra y el bastón de escalada (que también es el mástil de la tienda). Bajé al campamento y guardé todo. El morral pesaba menos ya que en lo que había dejado arriba había gran parte del lastre que llevaba. Llegué al lugar donde dejé mis cosas, frente a las antenas de TELMEX y ya empezaban a caer pequeñas bolitas blancas en el camino. No podía cargar el morral ya que sudaría la espalda y esa prenda húmeda sería el fin de mis días en el cráter. Bajé la silla de la bicicleta y acosté el morral, apoyándolo sobre el manubrio y caminé los restantes 2,5 km hasta el resguardo entrada al parque Nevado de Toluca.
El parque lo cierran cuando hay nevadas, por seguridad. Mi equipaje y yo no recibimos muy bien la noticia. El lugar pasó de ser un desierto de alta montaña a un frío monte blanco que no quería a nadie adentro. Mis expectativas de dormir en el cráter y de subir al pico del fraile quedaron congeladas, La temperatura puede bajar a -17 °C en el cráter, aún se podía visitar en bicicleta o a pie. Yo podía seguir pero el peso que llevaba no lo podía cargar durante la entrada al parque, por lo que decidí bajar a Zaragoza ese día. Metí todo dentro del morral, me abrigué lo suficiente para llegar seguro hasta abajo, con el morral a cuestas cogí camino y en el descenso a Zaragoza me detuve a preguntar de nuevo, para estar seguro.
A las 15.30 empecé el descenso y no pasaron 300 m sin que una carretera en pésimo estado, todo el peso del morral en mi contra y un banco de arena hicieron que la dirección de la bicicleta volteara bruscamente, volé por encima de ella mi y brazo izquierdo sufrió un movimiento en dirección equivocada... El morral hizo que girara y cayera sobre mi costado izquierdo. Con dolor en el codo, me revisé y afortunadamente no estaba fracturado (mucha leche), sólo adolorido. De nuevo me incorporé y bajé la silla para bajar el centro de gravedad.
La carretera está en muy mal estado, si bien es cierto que sube más rápido al nevado que la carretera principal, se requiere un vehículo 4 x 4 y un conductor experto. De ahí hasta el pueblo fueron muchas las veces que me sentí en el suelo, a punto de morder el polvo, el dolor no ayudaba al control y aunque iba más despacio el riesgo seguía allí. Zaragoza está a 19 km más abajo, tan sólo una hora y un tramo más abajo está el municipio de Calimaya, De allí se debe ir hacia Tenango del Valle para luego terminar en Mexicaltzingo y continuar al E hasta que la noche me sorprenda. El codo protestaba.
Oscureció en Tianguistenco. Mi idea era armar tienda de nuevo en algún lugar del camino pero los municipios ya están muy cerca uno de otro y sólo quedan milpas y terrenos en mal estado o peligrosos. averigüé una estadía en Tianguistenco pero no encontré una decente. seguí subiendo, a oscuras por la carretera, equipaje completo en la espalda, con dolor en casi todas partes. En una estación de servicio me indicaron de un hotel muy cerca en el que me quedé esa noche. Resulté en Xalatlaco, no supe cómo, la oscuridad hizo de las suyas, y si hubiera seguido 400 m más hubiese entrado al pueblo. Un buen baño y dificultad para dormir, el dolor bajó un poco con el agua caliente pero no podía dormir en la ducha. Fueron 77.4 km ese día, entre nevada y frío, la caída y el cansancio del peso. Armar tienda con sólo un brazo a oscuras no era buena idea.
25 de Diciembre
Ya estando tan cerca dormí hasta tarde, 8 de la mañana, desayuné y comí todo lo que me sobró de un día menos en el campo. El comienzo frío pero alentador, el brazo mucho mejor.
De Xalatlaco al alto del límite interestatal son 22,5 km que hice con paradas cada 2.5 km para comer y alivianar la presión sobre los hombros. 3 horas más tarde ya estaba arriba y me esperaba el descenso. 40 km más abajo está mi lugar de descanso, los policías acostados de las avenidas del Distrito Federal me recordaron el dolor en el codo. Almuerzo, siesta y venir a escribirles a todos que no se preocupen, mi bicicleta está bien, entera, con los últimos 61.74 km de hoy, 15277 km en total.
No tengo resentimientos con el pico del fraile, está bien que no subí pero al menos ya sé cómo alcanzar grandes alturas: en bicicleta y con remolque o con alforjas. El remolque que dejé en Bogotá es de ayuda en carreteras pavimentadas, nunca le gustó al maestro, él prefiere las alforjas sobre la bicicleta. Para ello hay que inflar bien las ruedas y equilibrar el peso en cada bolsillo, adelante y atrás. No es bueno cargar peso sobre un sillín de bicicleta, a veces el camelbak que duramente sobrepasa 3 kg deja un dolor en el cuello insoportable.
El mapa que muestra todo el recorrido tiene subrayado con negro la etapa del 22, con rojo la del 23 y en azul el regreso parcial hasta Xalatlaco el 24 de diciembre. Necesito que me expliquen cómo hay 60 km entre Xalatlaco y el parque los Venados rodeando por el W y también hay 60 km desde ese punto a Xalatlaco por Zaragoza, supuestamente está más cerca ya que está del mismo lado de la montaña. Pueden apreciar muy bien en Google Earth todo el nevado de toluca, hay muy buena resolución en estos puntos. Les dejo también unas páginas con más información, aunque no la suficiente porque con ella cometí muchos errores.
La vida (y me disculpan si suena como paulo Coelho o Anthony de Mello) es como montar en bicicleta. Se puede hacer solo o acompañado y es igual de gratificante. A veces el camino se nos pone difícil y la cadenilla se tensa; a veces la vida se vuelve de bajada y toca vivirla despacio porque una curva puede ser el final de los días. En la vida hay que conservar el equilibrio, pero a veces es inevitable caer; lo importante es levantarse y ajustar el manubrio, revisar las ruedas y seguir el camino. La vida es un camino en bicicleta, tan larga como queramos o como nos aguanten las ruedas. En la vida las emociones fuertes son necesarias y estimulantes, pero en ciertos momentos la mesura en el ritmo nos puede llevar más lejos de lo que pensamos. El límite de una bicicleta es el ciclista, uno no puede subir más rápido de lo que se lo permiten las fuerzas o bajar más de lo que la destreza... Y como la vida misma, se aprende pedaleando, pedaleando se aprende a caer, a imprecar por el dolor, y a levantarse y continuar... viviendo se aprende a subir con cadencia.
Las fotos
http://diehollevonderteufel.spaces.live.com/photos/cns!E19EE56BEDE9E34E!617/
http://www.diacob.com/expedicion/html/nevadodetoluca.html
Aprovechen la vida.
2007/12/30 La montaña que humea y la mujer blanca
Dos mil siete
Diciembre
Día 30
La misma salida a Puebla y el desvío a Amecameca, la joya de los volcanes. A mediodía en el pueblo averigüé lo necesario, compré las raciones y almorcé una pechuga que casi me puede. El morral aunque más liviano adquirió peso con las guarniciones de 4 días. Quizá 13 kg esta vez.
La carretera de Amecameca al Paso de Cortez son 24 km, de 2480 msnm a 4680 msnm en que está el refugio, tan duros quizá como los primeros 28 km de la vía al Magdalena (apto para conocedores). Ahora son 24 km que acumulados con 68 km en la cuenta no favorecen al pedalista y más con ese peso.
Llegar, registrarse y acampar. Fotos de estrellas. 95 km ese día, casi mortales, terminé con un poco de hipotermia y con el gusto de conocer a Julio César y su familia, otro ciclista que en el camino me dio alientos y arriba en el refugio conversamos y compartimos teléfonos. El lugar, arenoso y ceniciento, con la puerta hacia el Este para recibir el sol en la entrada… esa noche, la primera, se sintieron los coyotes aullando cerca. Suenan como sufridos lamentos pero a la vez una proclama de territorio. Y yo con mis salchichas abiertas…
Dos mil siete
Diciembre
Día 31
Se acaba este calendario, Efigenia con un año más encima, a quien recuerdo en esta historia. La calurosa bienvenida de la helada y yo más zombie que siempre desperté y con modorra organicé todo para ese día.
Ligero de equipaje, me encaminé al N a buscar las cumbres de Iztaccihuatl, la Mujer Blanca. 8 km por una carretera difícil por la arena-ceniza que desvía un poco las ruedas de su curso e impide su desplazamiento. Popocatepetl me observaba, yo dándole la espalda a él y a su nube, siempre esperando una de otro color o un temblor de furia. Até mi bicicleta a un kiosco donde la señora muy amablemente me la cuidaba. El lugar llamado La Joya está a 3990 y allí empieza el sendero para subir a Iztac. No llevaba botas, sólo mis zapatos de ciclismo, y sin quitar las calas emprendí el ascenso. Comida suficiente para 2 horas y media de camino, ya que no conocía la ruta asumí el tiempo de subida igual al de bajada, ya eran las 12.50 y debía estar antes de anochecer refugiado.
Tan liviano de peso y con una que otra pérdida de senda, alcancé a otros osados escaladores que con peso completo se aproximaban a la cima. Me puse un poco fresco para no sudar la camiseta y más arriba, por encima de los 4300 msnm el frío me obligó a ponérmela de nuevo. Viéndola como una mujer acostada con la cabeza al Norte, uno sube a los pies por el pie derecho y a medida que sube a las rodillas, flanquea la pantorrilla por el Este y el Oeste. Hay un pequeño refugio a 4720 msnm, desde más arriba unos escaladores hicieron barra para seguir subiendo, por mi falta de equipaje me preguntaron el destino, ya siendo las 15.00 les dije que subía media hora más. Así hice, y fue mejor escalar por las rocas gruesas que llenarme de piedritas por el empinado sendero. A las 15.30, con las nubes ascendiendo a 4800 msnm, abrí mi almuerzo y lo comí, dejé una Milky Way (va llenita la ballenita) para una emergencia en la bajada, que fue fácil y en 1:30 estaba abajo, un poco triste porque al volver la vista atrás (se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar) vi la montaña despejada. Mis zapatos, que no son para caminar de esa forma sufrieron más de lo necesario y acumularon más piedras de las que pensé. Compré un refresco de soda a la señora que cuidó mi bicicleta y me despedí de los montañistas con los que crucé camino. Arrieros somos…
Por primera vez en mi vida subo hasta esas alturas, ya sé que el Ruiz me espera. Hay que hacerlo despacio, con reservas de comida y tiempo y con buen equipo. Por último un descanso merecido, está bien no hacer cumbre cuando la precaución está primero en la lista. Esa noche, última del calendario, no hubo juegos pirotécnicos, ni explosiones ni abrazos. Esa noche dormí tranquilo como me gusta dormir. Las celebraciones familiares no son lo mío, a mi familia la llevo en mis viajes y en mis pensamientos y ellos saben que no es un día del año sino todos en los que pienso en ellos. La soledad tiene la ventaja de una sobra de tiempo para pensar en muchas cosas.
Entonces, ¿al final está uno solo?
Dos mil ocho
Enero
Primer cajón del calendario
La noche no estuvo tan normal, el viento sopló duro esa mañana y a eso de las 11.00 los kioscos hechos de palos y costal habían desaparecido por el feroz viento que soplaba de E a W. Cansado salí a montar por ahí cerca, la cantidad de gente no me dejaba tranquilo con mis cosas en la seguridad de una tienda. Una pequeña cascada y el final de un camino me dieron la vuelta y a las ruedas de regreso.
La tienda se estaba llenando de arena y ceniza, la moví y puse con la puerta hacia el W, el Poniente, bajo un árbol de suave olor a trementina. No quise rodar o salir más ese día porque la ventisca era muy fuerte y no quería respirar ceniza volcánica.
Datos de los volcanes: El Popocatepetl, voz que significa Montaña que humea, tiene 5480 msnm, es un volcán activo que mantiene fumarola y emite gases tóxicos, según el encargado del parque, el gas más letal es el vapor de Mercurio, que es azul. El paso al volcán e incluso al viejo refugio de Tlamacas esta vedado. Sus faldas son muy pendientes y me imagino que se requiere equipo especial para escalarlo. El paso de Cortez está a 2 km en línea recta del cráter. Por ello siempre me pareció un poco ilógico el bloqueo al paso ya que para un volcán en erupción, 2 km es apenas el tiempo de la alarma de evacuación.
Iztaccihuatl significa Mujer Blanca, alcanza 5240 msnm y por lo que vi es sólo una montaña alta, no tiene cráteres ni humea. Es también muy pendiente y un camino amplio para subir es difícil por las condiciones del suelo. Tiene glaciares al Norte y varias cumbres que parecen de lo lejos las partes de una mujer acostada boca arriba.
Ya sin ceniza en la tienda un descanso inclinado pero de todas formas un alivio en medio del campo. El viento rugió duro toda la noche, incluso una vez me despertó; del árbol caían constantemente sus semillas de conífera.
Dos mil ocho
Enero
Segundo día
A las 7 de la mañana tocamos la puerta del refugio para entrar. Un sujeto se disponía a subir temprano y yo quería desayunar en un lugar más tibio porque esa noche también cayó helada. El viento no menguó e incluso aún tenía fuerza a esa hora. Después de las heladas las dos montañas aparecían más blancas esa mañana y un poco de nostalgia por mis botas de caminante que dejé por el peso hizo mella en mi tibio y triste día de regreso.
¿Cuánto vale no regresar al DF y su variedad de hedores? ¿Cuánto cuesta el silencio, la tranquilidad, el frío y el paisaje?
Con todo empacado el problema era el descenso, mucha velocidad y mucho frío duelen en los dedos. La subida que pensé sería un alivio o una ventaja en tiempo al regreso, me hinchaba los dedos al punto del dolor. Perdí las energías del desayuno tan sólo en las calistenias y en Amecameca de suerte encontré unos palos ardiendo que bajaron un poco la sensación de perder éstos que ahora escriben.
Más allá, en los demás pueblos que se cruzan el problema seguía en los pies, no sentía las plantas y los dedos dolían como las manos en la bajada. Con el sol muy arriba y muchos más kilómetros encima (o debajo) el frío se perdió entre las vueltas de cadenilla y las paradas cortas a comer. Al volver la vista atrás las blancas montañas de las que venía no se alcanzaban a ver.
En la entrada a México quise cortar camino por otra avenida y al hacerme el creativo hice 5 km más que en la ida, un baño y comida fueron suficientes para venir aquí y escribir todas estas palabras.
Yo no pensé soportar el clima y la altura, no tengo buen historial respiratorio, incluso podría dudar un poco de mi corazón pero creo que mis índices de motivación están por encima del promedio. Es la perseverancia en cada pedaleo lo que nos lleva lejos, aunque lento a veces. Al andar se hace camino.
Espero les haya gustado.
2008/12/29 No way to slow down
La vida se ha vuelto un poco apresurada con todas las opciones que nos ofrece la tecnología y el transporte para hacer más cosas en un día y de todas maneras nos quejamos de no poder hacerlo todo. Renunciando a casi todo eso, decidí realizar por segunda este año y en total por tercera vez la inspiradora travesía Bogotá – Manizales en bicicleta de montaña. Para los que no leen correos basura les resumo que llegué. Para los que les encantaría hacerla o al menos sienten curiosidad de lo que sucedió esta vez, los invito a leer las siguientes líneas.
La estrategia cambió esta vez, empezando por el lugar de salida. La casa de mi prima Efigenia, a quien le adelanto su feliz cumpleaños, fue el comienzo de mis pedalazos. Un frío 26 de diciembre de 2008 a las 07:30 y un buen desayuno dieron comienzo a la jornada. Tomé el desvío a Funza en la glorieta de Siberia en la carretera Bogotá – Medellín para luego tomar la carretera 50 hacia Facatativá como es lo acostumbrado. El arribo al Alto de la Tribuna lo hice con un joven ciclista que se dirigía a Armero ese día y el sábado subía a Líbano para competir el domingo en una válida. Me despedí de él en el desvío a La Sierra, una carretera secundaria 5 km más abajo del Alto.
La carretera por La Sierra pasa por diversos corregimientos. El primero de nombre Corralejas es un lugar de paso para seguir a Anolaima; el siguiente es Reventones y por último La Sierra. La carretera tiene pedazos pavimentados hasta ese lugar, no siendo muchos ni muy buenos pero mis ruedas no distinguen. Antes de subir a La Sierra está el desvío hacia Quipile y pensé por un momento que podría llegar a San Juan de Rio Seco por allí, sin embargo me confié en encontrar un desvío en La Sierra y continué. En la Sierra no hay una carretera que baje directamente a San Juan de Río Seco sino que hay que salir de nuevo a la carretera Vianí – Cambao. Desde La Sierra hasta la carretera principal la pendiente es muy suave, hecho que la hace espléndida para subir en bicicleta a Bogotá por ese lado y para completar la vista es magnífica.
46 km hasta la carretera principal y empezó el tranquilo descenso a Cambao, allí un poco de comida y continuar a Armero -o lo que queda de él- para empezar a subir hacia Líbano. En Armero ya marcaba el Odómetro unos relajados 165 km con los cuales ya había cumplido la cuota del día. Allí en la carretera almorcé un poco de carne y mucho almidón y a las 16:10 enfilé las ruedas por la carretera a Líbano.
Esos duros 33 km hasta la entrada al pueblo fueron menos difíciles que hace 5 meses, quizá la preparación física y que el sol estaba un poco menos intenso por la caída de la tarde; no obstante llevaba muchos kilómetros encima (o debajo) y con el comienzo de la noche y la típica oscuridad, sumadas a una linterna con la misma intensidad que una huelga de luciérnagas hicieron los últimos 8 km lentos y desconcertantes. Arribé a las 19:10 a las puertas de Líbano, valió la pena por el cielo estrellado pero nada más.
Mucha comida y el merecido descanso en Líbano, una noche lluviosa y una mañana oscura no prometían mucho del siguiente tramo, el más difícil pero el que convierte los 198 km del día anterior en un esfuerzo recompensado. Subir por Armero-Líbano-Murillo-El Gualí-Termales del Ruiz-La Enea-Manizales es mucho más difícil que por Mariquita; se parte desde casi la misma altura sobre el nivel del mar pero por este lado se tocan los 4100 m mientras que el Alto de letras apenas alcanzará 3600 m de altura. La carretera es 35 km más larga pero el total de kilómetros desde Bogotá son los mismos trescientos y poquitos más. La diferencia con las dos veces anteriores fue que esta vez la lluvia y la neblina en Murillo no me iban a dejar subir vivo hasta El Gualí. Tuve que quedarme ese día en Murillo y esperar que al día siguiente no lloviera para poder llegar a Manizales el domingo. Tan sólo 26 km ese día y más descanso.
El domingo 28 de Diciembre amaneció despejado y el clima dispuesto a dejarme terminar de atravesar la Cordillera, aprovecho para recordarle un año más de vida a Ángela Díaz B. y continúo el relato. Desayuno a las 07:00 y empiezo el recorrido a las 07:30. Lento por los primeros kilómetros, guardando energía por si tocaba correr más arriba en caso de lluvia, pasando por el inofensivo río Lagunilla a 16 km en el ascenso, luego los accidentes geográficos hasta los 4050 msnm en el kilómetro 25 y continuar por 7 km más hasta el Alto del Sifón, en ese momento ya se pasó por el Río Azufrado y el Cráter la Piraña. Del Alto del Sifón a El Gualí hay 10 km más, para un total de 43 km desde Murillo. Fotos para la ocasión, comida para el descenso, guantes y pedalazos de satisfacción al ver el otro lado de la Gran Montaña.
Llegar a la Enea por Termales del Ruiz es algo doloroso para los dedos pero es menos aburridor que el asfalto por la carretera pavimentada. Una mordida de serpiente en la rueda trasera y una caída pequeña sobre tierra derrumbada le añadieron barro y diversidad a mi descenso. En Gallinazo ya tenía señal en el celular e hice el reporte tardío de mi excelente situación. Recibí el regaño casi con agrado: Mis anclas en Bogotá y Manizales estaban preocupados porque este irresponsable no reportó completamente su localización en 24 horas. Con tanta endorfina en la sangre uno toma las cosas siempre de buena forma.
40 minutos más tarde en mi casa. Almuerzo, baño y los reportes protocolarios a los demás interesados en mi posición global. 3 días para un viaje de 2. Ese día de la lluvia en Murillo según los habitantes del Páramo hizo sol en las alturas pero subir a comprobarlo era un riesgo que mi locura no alcanzaba a correr todavía. La aventura Laguna del Otún – Bogotá me enseñó que una lluvia en el páramo duele hasta la médula ósea y puede acabar las pastillas de freno más rápido que lo acostumbrado. 305 km, 81.79 km para el último día de aventura, 21394 km en esta bicicleta, una preparación de 500 km para este viaje, Tumes que me regaló Cecilia Gil, El nuevo CamelBak patrocinado por Bernardo Salazar y la preocupación de mi papá por mi posible desaparición hicieron que este viaje tuviera más sentido que un simple y loco éxodo a través de las montañas de esta Tierra Verde .
Adicto al dolor que causa pedalear tanto, adicto a la endorfina de llegar lejos de esta forma. Agradecido con todos ustedes por lo que han hecho en mi beneficio, A mi tía Cristina quien me regaló ese odómetro que a fuerza de cinta pegante no ha perdido los botones y sigue marcando mis kilómetros con la misma persistencia con que los pedaleo. A mi mamá quien a pesar de mis locuras me recibe con ese cariño y trata de aceptarme como soy. A mi familia porque respetan lo que hago y saben que es imposible impedírmelo. A mis amigos por serlo, A Cecilia por sus regalos, A Bernardo Salazar por sus anécdotas y sus kilómetros y a la vida por seguir viviéndola.
2009/04/09 Re Corrido
Con vendas en ambas rodillas salí ayer a eso de las 7:15 y tomé rumbo Sur hacia Villamaría, la idea era repetir una travesía para recordar mis mejores tiempos. Saliendo de Villamaría por el Sur-Occidente para bajar a Río Claro a 22.7 km. Justo después de El Destierro se toma a la izquierda para subir hacia Chinchiná por Los Cuervos, pero antes de llegar a esa mina a 10 km de Llanitos está el desvío hacia Tarapacá. En uno de los tantos puentes sobre la cantidad de ríos que bajan de estas verdes montañas se pinchó la desgastada rueda trasera de la peor forma que existe: justo en la unión del neumático con la válvula metálica. Hace unos años cuando regresaba de Medellín por Arma-Pácora-Salamina-Aranzazu-Neira-Manizales no alcancé a llegar a Neira por culpa de un daño igual en ambas ruedas. Poner un parche en ese punto del neumático (no llevaba neumático de reserva) es una suerte porque puede no funcionar y sólo resta caminar o esperar que algún jeep pase y lo recoja a uno y a las ruedas. Lo intenté y por cuenta del rin el daño se reparó pero la rueda seguía perdiendo presión, tuve que detenerme numerosas veces para ajustar la presión de nuevo mientras que en uno de los recorridos rápidos la rueda delantera sufrió la típica "mordedura de serpiente", por lo regular la suspensión evita que esto pase pero el camino es muy pedregoso y quien escribe no rueda precisamente despacio, en algunas curvas uno se puede encontrar motos o camperos y a la muerte con un banderín a cuadros. Buenos frenos y una sonrisa por la vida.
Cinco kilómetros antes de salir a la carretera Chinchiná-Santa Rosa volvió a morder la serpiente la rueda trasera. Fue necesario sumergir el neumático en agua porque el agujero era muy pequeño. Gaseosa y tertulia con los lugareños mientras reparaba el ya aporreado neumàtico trasero, acompañadas de barras de chocolate con caramelo y galleta. Continué hasta el Peaje donde se me presentó un dilema existencial de esos que no dejan dormir: ¿hacia dónde sigo? estaba a veintitantos kilómetros de Pereira con una muy buena garantía de volver a Manizales al caer la tarde con mis hermanos; la otra opción era regresar a Manizales, a casi 30 kilómetros de allí, con la cadenilla sonora de tanta tierra y la rueda gastada. Eran las 11:15 de esa mañana nublada con 52 km detrás y tres pinchazos; decidí volver a Manizales de la misma forma en que me fui en mi vehículo de tracción animal.
Fue necesario parar en Chinchiná para aceitar la cadenilla, otra parada para saludar a Rafael Echeverri y por último en La Violeta para recargar biocombustible: Malta y barra de chocolate con caramelo y galleta. a las 13:15 arribamos Labú Razul y mis piernas al Parque Olaya Herrera y una refrescante lluvia me acompañó hasta la casa donde me recibieron con almuerzo. Regresó "El Niño" del paseo.
Quiero Saludar a Juan Camilo Lemos por su cumpleaños, por la misma razòn a mi Prima Cecilia Gil que seguramente leerá este correo desde mi nuevo portátil y en especial a mi madre que ya tiene un año más aguantándome.
Disfruten la vida lo más pronto posible antes de llegar a viejos, recuerden que "...no hay que tomarla tan en serio, de todas maneras de esta no salimos vivos".
2009/09/18 El Guineo, la Z y la finca Pispa
La forma de ascender desde la vereda El Guineo, al pie del Guacaica hasta La Cuchilla del Salado puede hacerse por dos carreteras: La Z (para mis asiduos lectores, la que comenté una vez que deberían colocar el undécimo mandamiento allí: no subirás) y una carretera entre una finca lo más de pispa, cafetera y empinada, tan inclinada es que los granos de café no caen al suelo sino que caen a la planta que está debajo y por ende nadie tiene que ir a recoger nada allá arriba, sino que todo cae al pie de la carretera.
Empecé en el control de Villa Pilar, 7 km más abajo está el peaje de la Quiebra de Vélez, asfalto hasta ahí. A la derecha se baja por la carretera que lleva a la Garrucha y el Alto de Lisboa, se pasa por una balastrera y unos metros más abajo a 4.6 km hay un desvío a la derecha que lleva a la vereda El Guineo. La Y que sube por la Z está a 1.7 km más adelante y por esa misma carretera se toma la de la finca pispa aquella que comenté más atrás. Si no se toma el desvío a la derecha que sube a la Cuchilla, se llega a Neira o a La Garrucha por una carretera olvidada que se llevaron unos derrumbes.
Ya la conocía de bajada, pinchazo incluído y hoy decidí subirla para terminar de acabar con la rueda trasera que ya casi deja ver los parches en el neumático. Empecé el ascenso, 5 perros se vienen con sus ladridos a apoyarme y sigo subiendo. Como la Z, llena de piedra suelta y gruesa y la poca normal que ejerzo sobre las ruedas hace que resbale. Lo bueno es que sólo hubo una curva más que me tiró de la bicicleta, la pendiente y las piedras hicieron lo propio, de resto el camino aunque duro no es tan tenaz como la Z, así que 2.5 km más arriba ya estaba en la carretera que baja por la Z y sube a la Cuchilla.
1.5 km más adelante, sin mucho descanso tampoco, termina uno en la Cuchilla. Con una gaseosa y unas galletas celebro el ascenso y continúo, 2 km hasta la carretera principal y 2 km hasta Villa Pilar, el duro kilómetro hasta Manisol y de ahí por la Carrera 19 hasta la casita.
30.4 km rápidos y duros 1:47:20, espero que lo hayan disfrutado tanto como yo lo sudé.
2009/10/03 24 Mm
Hace bastante tiempo no salía en medio de una fresca mañana con neblina en la Capital del Universo (Manizales para los ingenuos). Mis gafas oscuras perfectas para soldar con arco y el espesor de la neblina me obligaron a recorrer algunos kilómetros con miopía y aún así en algunas curvas me preguntaba: qué será de la carretera?
Salí por Villa Pilar, de ahí empiezo a contar vueltas de rueda: Se sube un poco desde el peaje de la quiebra de Vélez y un corto descuelgue que suma 12 km hasta El Castillo, la entrada a la vereda El Chuzo; la carretera es una dicha, la mañana estaba fresca y los pájaros amanecieron acróbatas: Colores que vuelan. La carretera tiene unas partes donde arrojaron piedra gris para rellenar las sendas del agua cuando llueve. De una de ellas salió volando una piedra gris…
También hay que esquivar monstruos gigantescos con sonido de motor Diesel que en las curvas ocupan mucho espacio, se pasa el susto y luego de 4 km están las ruedas en el Algarrobo, una estación de Policía en medio de la carretera. Por 3.5 km se sube en medio de cafetales y entradas a fincas hasta La China y se toma la carretera que baja a Villa Gonzaga y que empata en la carretera a la Manuela, unos metros más abajo del peaje de San Bernardo del Viento, un descenso empinado y pedregoso de 2.9 km.
Una vez en el aburrido asfalto, tomar a la izquierda hacia la Trinidad fue la decisión que tomé en medio de las cosas que pasan por la cabeza, y la pasé con agüita… Una vez en la entrada a la vereda La Trinidad, donde está el cruce con la Autopista del Café se toma una carretera olvidada por las máquinas que lo lleva a uno a la Quebrada el Rosario y 3.5 km más allá está el desvío que lleva a San Peregrino y La Arepa por la izquierda o a la derecha lleva a La Violeta. A la izquierda, pasar la Q. el Rosario y a 2 km está el desvío de San Peregrino y La Arepa.
La Arepa, bautizada así no sé por quién (BSA me la nombró así), es una dura carretera de 3.6 km que asciende cerca del km 19 de la Autopista del Café, es decir, a unos 4 km de la Uribe; esta vez me encontré un ciclista subiendo, no sé si ya la conocía o estaba probando suerte en esta fuerte pendiente.
Para qué hacer la vuelta fácil? Ya tenía la sensación de estar con las últimas calorías del día, Polarix (mi reloj pulsómetro) marcaba 1400 Kcal y aún siendo temprano, descolgué hacia San Peregrino para comer y subir por Morrogacho, 4 km de descanso para tomarme 700 ml en gaseosa, un chocorramo y unas galletas con chocolate. Esta merienda necesaria contiene azúcares, almidones y grasas, junto con agua para recuperar toda la que uno dispara por los poros, y que es perfecta para terminar el itinerario de la mañana. Sumen 1.4 L de agua.
Morrogacho, 4.5 km desde el asfalto y los agonizantes kilómetros hasta el centro de Manizales. Con 24018 km recorridos en 44 meses, Labú Razül necesita una visita al técnico para una lavada y la revisión y cambio de las partes que se consumen en este andar. Esta vez hay datos de todo corazón: 138 Pulsaciones por minuto (bpm) en promedio, un máximo de 175 bpm, 4 horas largas de trayecto, 2640 Kcal. Y los datos del ODO: 61.26 km en montaña, 17.37 km/h . Para la memoria: 24,02 Mm.
2009 - 10 - 09 Mea Culpa
Empecé tarde hoy pero ya casi todos los días son iguales. En resumen 56 km en cuatro horas.
Bajé a Villamaría por la vieja carretera para evitar el paso por las obras de la doble calzada, en la plaza de Villamaría compré comida de paquete porque no había desayunado lo suficiente para resistir la vuelta. Salí de Villamaría hacia Llanitos y antes de llegar allí una punta hizo un agujero en mi rueda delantera, sorpresa la mía cuando al retirar el “clavo” de la rueda resultó siendo de origen vegetal. Mi rueda está gastada, eso ayudó…
De Llanitos al Río Claro el descenso es rápido y si uno ya se encontró la chiva es poco probable encontrar algo más en la carretera, así que por primera vez cogí todas las curvas cerradas, siempre con el temor de encontrarme alguna sorpresa y la muerte con la hoz y banderilla a cuadros.
Continué por El Destierro y seguí lo que queda de la vía férrea hasta Santo Domingo y la estación de la CHEC que queda al pie del río Chinchiná, ni modo de regresarme así que salí a la carretera Chinchiná – Manizales a la altura del km 31.
Adelanté unos ciclistas y llegué a La Violeta, líquido y comida y continué hacia la Quebrada el Rosario. La razón es que estoy estrenando rueda y no merece tanto asfalto. En este trayecto hasta el primer desvío, esta carretera solitaria deja caer en su senda algunas hojas de esa pintura verde que hace metamorfosis y es de esperarse uno que otro latigazo en los brazos por cuenta de la velocidad y la necesidad de coger las curvas cerradas. En una ocasión no fue una hoja sino una rama que me azotó el pecho con tal fuerza que consideré la idea de parar. Mea culpa…
En el primer desvío viré a la derecha, 4.6 km bajando desde la carretera principal. Lo siguiente que uno se encuentra es la Quebrada el Rosario, y por último la ya comentada intersección San Peregrino a la izquierda, “La arepa” a la derecha. Escogí subir a San Peregrino, a la Autopista del Café para comer e hidratarme porque el día de hoy estuvo particularmente soleado.
Una vez reabastecido de biocombustible (verdadero biocombustible) empecé el ascenso a Morrogacho y La Francia y Terminé en el Parque Olaya Herrera con algunos síntomas de cansancio extremo.
Salí por el Sur y regresé por el Occidente, deshidratado y adolorido, los datos del Odo no son muy exactos porque en el camino falló pero la cardiometría indicó 139 pulsaciones en promedio y un extraño máximo de 211, con 2037 Kcal quemadas. 24117 km acumulados.
Disfruten la vida.
Das Leben ist Kurz
La travesía quiso empezar el 18 de diciembre de 2009 pero por el cambio de luna, dice mi Madre, llovió esa madrugada. Pacientemente y preparado esperé un día más con todo listo para salir pero el 19 también llovió. Sólo hasta el 20, Labú Razül, Eusebio, Cocuy y Yo salimos de Manizales por Villamaría pero el impulso apenas nos duró 20 km. Cocuy sufrió una fractura en su único brazo y tuve que devolverme.
Con los arreglos hechos el lunes, arrancamos nosotros cuatro rumbo hacia la Montaña que más veces me ha sido esquiva pero que desde mi ventana me llama como si quisiera que entrara en ella. Comencé el ascenso al Pindo por Villamaría que dista 17 km de mi casa a la parte más alta del primer tramo. Ese punto es el último asomo de señal celular, hice mi despedida y continué.
Para despejar las dudas, Labú Razül es mi bicicleta, Eusebio es mi morral de 90 L y Cocuy fue el nombre con el que BSA bautizó al remolque para bicicletas que construí para poder cargar a Eusebio con toda su carga en la bicicleta. Las fotos son bastante claras. Eusebio fácilmente podía pesar unos 23 kg y el remolque más de 4 kg, lo que hace de éstos un lastre perfecto para moler piernas.
Escogí la Ruta del Río Nereidas – Santa Bárbara, una carretera dura y exigente que asciende hasta más arriba de Potosí y la carretera que lleva a la Laguna del Otún. El primer día, luego de 40 km de recorrido el remolque sufrió de nuevo la fractura de su brazo y con cuerda y madera logré repararlo, sólo que la noche había caído y decidí montar campamento allí para descansar. 45.29 km recorridos en 8:15:37 netos y todo un día de trayecto que hicieron más de 12 horas de actividad ese 22 de diciembre.
El siguiente día, luego de secar muchas de las cosas que se mojaron en el corto aguacero del día anterior, empaqué todo de nuevo y continúe por el camino. A las 11:00 la lluvia no dio espera y tuve que esperar a que escampara porque esta vez la lluvia era recia y continua. Se me mojó casi todo y ese día con la dificultad del camino sólo pudimos recorrer siete y medio kilómetros. Ese día aproveché la lluvia para hacer de un pequeño chorro de agua un lugar donde extraer y hervir el agua y preparar comida para recargar energía. Esa noche desde mi posición pude tomar fotos nocturnas del Nevado Santa Isabel y del Nevado del Ruiz.
A la mañana del 24, aprovechando el sol penetrante a esa altura, sequé y preparé de nuevo mi equipaje para rodarlo, con la sorpresa de que sólo me faltaban 800 m hasta la Y del desvío que baja a la Laguna del Otún y que sube hacia el Parque Nacional Natural Los Nevados (PNNLN) por el refugio el Cisne. La Y está según las indicaciones a 4030 msnm. La Férula que construí para el remolque hizo su trabajo después de todo y continué subiendo hasta que la carretera empezó a oscilar en altura y a mostrar la belleza del Páramo, el silencio, la calma, el viento, la vegetación y la serpiente gris que me permitía disfrutarlo a 6 km/h. El trayecto duró tan sólo 8.95 km para completar 61.76 km desde Manizales a la altura del Hotel Carretero. En tres días y con lluvia pudimos ascender a los 4050 msnm todos nosotros gracias a mis piernas y a mi proceso metabólico. El campamento no se hizo esperar y la charla con los visitantes del hotel y los funcionarios de la Concesión.
Esa noche no dormí muy bien por la ansiedad. Tenía planes arriesgados para el siguiente día. En medio del riesgo yo siempre tomo mis precauciones, salí de mi abrigado sleeping y me vestí el overol y la linterna a la 1 de la mañana y me acerqué al mapa del parque que hay en el parqueadero del Refugio para observar las ubicaciones de los sitios reconocibles. Con el paseo nocturno pude conciliar el sueño.
El 25 de diciembre tomé la carretera de regreso, sin eusebio y su carga, hasta el Sendero Conejeras que asciende al Nevado Santa Isabel. Ayudado por la brújula que me prestó David Londoño subí sin temor hasta el pie del glaciar en donde me puse los crampones que me vendió el Ing. Huérfano y empecé el frío ascenso en medio de una densa neblina. El glaciar del Sta. Isabel ya está partido en dos y está un poco delgado en ciertas partes, al llegar al caballete (un lugar que parece el lomo de un caballo cubierto de hielo y nieve) no podía ver las cimas Sur y Norte del Nevado y se acercaban las doce del día y no quería terminar mi comida lejos del refugio. Decidí pasear un rato en el caballete helado y dejar para otra oportunidad las cimas del Santa Isabel acompañado y con mayor seguridad. Suficiente experiencia para hacerlo solo.
Esa tarde pensé en ascender a la olleta para acampar esa noche en el Chalet Arenales, pero después del almuerzo la lluvia decidió por mí. Afortunadamente desde allí hay señal de celular y llamé a mi Madre y a David Jaramillo quien a propósito me regañó (mi mamá no). Les enteré de mi posición y perfecto estado; luego de haber hecho tal trayecto y con carga, no estaba tan cansado como esperaba. Me sentía feliz, como en mi hábitat natural.
Esa noche en la cena compartí con los visitantes, venían de bogotá en un Subaru Leone 1.8 L, una familia compuesta de: matrimonio, hijo, tía y abuelo con quienes compartí unos interesantes momentos en el frío refugio El Cisne. Yo les conté mi paseo nocturno y ellos me contaron que se habían levantado la noche anterior a eso de la 1 porque estaban viendo una luz muy cerca adonde habían dejado el carro, una luz que parpadeaba y se desaparecía. Se despertaron todos e incluso despertaron a Germán (el encargado del Hotel) quien les dijo que podía ser yo rondando mientras que ellos pensaban que alguien quería robarse el carro a la 1 de la mañana un 25 de diciembre a 4050 msnm en medio de la nada. Efectivamente yo les confirmé que me había levantado a caminar un rato y la gracia de la confusión no se hizo esperar. Lo más curioso es que aunque pensaban que alguien quería robar el carro, no quisieron salir del hotel por el frío.
El 26 de diciembre pude arrancar rumbo hacia La Olleta para atravesar el PNNLN en bicicleta con todo y carga, un poco más liviana por el consumo de comida. Desde El Refugio hasta la Y que queda en el cráter hay 14.9 km llenos de riqueza en verdes y en paisajes inhóspitos, casi lunares, lejos del entendimiento humano. En este trayecto los funcionarios de Parques Nacionales me detuvieron para pedirme la autorización y para darme las instrucciones de rigor. En este trayecto, casi en La Olleta Labú Razül completó 25000 km de recorrido desde el 7 de febrero de 2006; para el recuerdo, el 22 de diciembre de 2007 Labú completó 15000 km justo enfrente del Picacho Ajusco. Nos tomamos una foto para el recuerdo y continuamos el camino que ahora se ponía arenoso y casi imposible de seguir montado en la bicicleta; la arena con la que está hecho el paisaje también es el soporte de la carretera, la pendiente y las curvas hacen casi imposible que con tan poca tracción y potencia se pueda mover un sistema de 4 ruedas en las cuales sólo una genera la acción. Y así los guardias de Parque me recomendaron no andar por los arenales, como si me hubiese sido posible… fueron 14.9 km hasta La Olleta.
Llegamos todos a la Olleta a 4600 msnm y la gente que pasaba en camionetas y vehículos ovacionaba mi odisea; emprendí el ascenso al Refugio, 2 km más y al ir subiendo muchos vehículos detenían su marcha hasta que hubiese espacio para pasar; yo accedía a detenerme para dejarlos pasar hasta que de uno de ellos me dijeron: -Siga que lo están filmando!. El término final del ascenso lo hicimos en medio de felicitaciones y conversaciones muy gratas, entre ellas la de un empleado de la concesión que me dijo: -Yo fui ciclista profesional, pero usted es una bestia… y otra señora, extranjera, que me expresó desde lejos: - You are a hardcore man! – Yes madame, I am- le respondí. Foto para el recuerdo… 17 km en 3 horas exactas desde el refugio el cisne a 4050 msnm hasta 4700 msnm y eso que paré a hacer videos de cóndores y demás fotos.
El descenso fue un poco frío (me pregunto por qué?) y en Brisas, la entrada principal al PNNLN reporté mi situación y comí un poco. Continué mi descenso y el remolque sufrió un pinchazo justo después del Sifón, en la entrada al Termal Aguas Calientes a 11 km de la entrada al Parque… En efecto, el descenso no lo estaba haciendo hacia Manizales, lo estaba haciendo hacia Murillo. El pinchazo pasó a mayores problemas cuando me di cuenta que el pegante no servía y había dejado pasar una camioneta que me ofreció ayuda, me sentí como en la historia del Creyente que esperaba a ser salvado por dios, en el techo de su casa, víctima de una inundación.
Cuando por fin arranqué di cuenta del estado de la rueda pinchada, tenía los radios flojos de la vibración y bailaba mucho producto del desajuste. No alcanzó a llegar sino hasta Ventanas, 8 km más allá. Tuve que terciarme el morral con todo y remolque y descender en esa pésima carretera. Y como en la historia del Ingenuo en su techo, encontré una camioneta de pasajeros en la carretera, a un km del Río Lagunilla, a eso de las 18:15. Con el mayor de los gustos accedió a bajar mi equipaje a Murillo al día siguiente, se lo preparé todo para que quedara fácil de llevar y continué con linterna hacia Murillo, justo en ese momento uno de los lentes de mis gafas salió volando y me quedé miope durante el resto del trayecto: 17 km en media hora, de noche. Llegué a Murillo, pagué la habitación en el Hotel Lucho y esa noche descansé como era debido, no sin antes reportar con sorpresa mi ubicación.
El 27 de diciembre desayuné y recogí mi equipaje que traía el señor desde el Lagunilla, sólo me quedaban los lentes oscuros para ver y conseguí quien cobalara la rueda del remolque e hiciera todo lo necesario para seguir. Los mecánicos de bicicletas por lo regular son o fueron ciclistas y compartir experiencias con ellos es muy agradable. A eso de las 10:30 arranqué hacia Líbano. El Remolque se comportaba bien, estable a pesar de la férula de madera que terminó resistiendo más que el metal. En líbano, la rueda del remolque siguió desinflándose y fueron necesarias dos visitas al mecánico para terminar cambiando el neumático. En Líbano almorcé y recibí el regaño.
La cercanía al Magdalena se siente en el calor y se observa en el paisaje… en Armero comí un poco y continúe hacia Cambao, en carreteras planas o de pendiente favorable, el remolque es un apoyo inercial y a veces parece que no llevara nada detrás. En Cambao comí y compré comida para el camino y continué el caluroso ascenso. La rueda delantera por su desgaste es más susceptible a pinchazos y estropear el neumático en la unión con la válvula metálica. Yo seguí con el neumático susceptible hasta que se rindiera.
Una de las cosas más gratas del viaje fue encontrarme a Mauricio Huérfano y a su novia Diana Rocío, quienes iban con Germán David y su novia Liliana, cerca al km 17 de la subida a Vianí. El video se volvió famoso en la red antes de que pudiera llegar a verlo a Bogotá. Esa noche acampé en un potrero muy cerca de la carretera y escondí la bicicleta detrás de un muro de contención, la cena la preparé usando el muro como mesa de cocina y de paso los mosquitos cenaron mi sangre hiperglobinémica. 108.85 km ese día.
No dormí muy bien el 28 de diciembre (happy B-Day), las luces y el ruido de los carros hicieron de las suyas pero arranqué temprano para continuar. Paré a comer en las tiendas cercanas sobre la carretera para hacer las paces con el ayuno y recorrer los restantes 20 km hasta el desvío a la Sierra donde tomé su rumbo y 15 km más allá me encontraba almorzando papas, y arroz con carne de diablo (no me arranqué un pedazo). El remolque sonaba de manera extraña pero no hice mucho caso, bajé a Boquerón de Iló, pasé por Reventones y subí a Corralejas donde comí un poco para seguir. Entre Corralejas y los Alpes el remolque se rompió en otra parte del brazo y tuve que remendarlo de otra forma para poder seguir. Terminé los 15 km que hay de Corralejas a Los Alpes bastante cansado y con el remolque estropeado, aún faltaban 5 km al Alto de la Tribuna y 7 km a Faca para deshacerme de los imparables camiones y la estrecha carretera.
Justo en la bajada a Facatativá, el cuello del neumático delantero se rindió y no hubo más que cambiarlo. Llegué a Faca y no comí, continué por la salida a El Rosal allí a eso de las 18:30 llamé a Lib para informarle de mi posición, aceité la cadenilla y enruté mis ruedas por la doble calzada El Rosal – Bogotá, 22 km oscuros pero con amplia berma, la suficiente para mí, linterna en el cuello y un promedio de 22 km/h que no es mucho en terreno plano pero son fatigantes cuando uno ya pasó los 90 km subiendo con un remolque detrás.
Una hora demoramos para llegar al puente del Cortijo y el resto es Bogotá de noche y sin mucho reflectivo. Arribé a eso de las 20:00 a la carrera séptima con calle 60 donde Libardo no me esperaba porque aún no había él llegado de trabajar. Comí por ahí cerca y más tarde pude por fin descansar de mi larga travesía, finalizando con 131.77 km ese día.
Salvaje, exagerada, agotadora, pero sin lugar a dudas maravillosa, la mejor experiencia en vida. Ahora entiendo a los ermitaños y a los gitanos, llevan su casa a cuestas y donde caiga la noche se asientan para descansar. No pensé que lo lograría pero igual tenía el seguro de poder dormir casi donde quisiera. A Bogotá llegó una lata de atún viajera que salió conmigo de Manizales, junto con 250 g de pasta 3 minutos. A Bogotá llegué con mis piernas, arrastrando mi casa, dejando muchas cosas en mi hogar, mis papás y mis hermanos que se reunieron para celebrar esas fechas a las que yo ya no les veo sentido. Espero que le vean sentido a lo que hago.
Fueron un poco más de 379 km en seis días, subimos desde 2100 msnm hasta 4700 msnm y pasamos por tres departamentos. Estoy seguro que el remolque se rompió por la fuerte vibración de la carretera y por los esfuerzos que no calculé ni tomé en cuenta a la hora de fabricarlo, hubiera resistido si hubiese tomado la carretera pavimentada, quizá más corta pero no hubiese vivido o visto lo que vi. La vida la tomo fácil pero los caminos no, es mi forma de exigirme.
La vida es corta.