The Map

2010 12 15 - 20 Travesía por el Valle

El 15 de diciembre a las 2 de la tarde ya tenía todo listo para arrancar. No había rodado en bastante tiempo y necesitaba buscar ese polo a tierra que brinda la soledad del camino.

Con 15 kg de lastre, 11 kg de ellos en equipaje arranqué hacia Pereira por la vía La Siria terminando en Pereira pasadas las 6 de la tarde. Alli descansé en la casa de mi hermano Mauricio y al otro día, tarde, comencé de nuevo a rodar con rumbo fijo pero desconocido para muchos.

Saliendo por Cuba hacia el Sur se puede pasar al Quindío rápidamente por Alcalá, luego a Quimbaya y Montenegro, allí se acumulan 50 km y de paso se almuerza para tener combustibe suficiente para continuar.

Entre las Montañas se sigue a La Tebaida que son 18 km más y sin entrar en este municipio se empieza el descenso hasta el Rio La Vieja, el limite departamental entre Quindio y Valle del Cauca con lo que se acumulan 82 km hasta el vibrante puente por el que los camiones pasan sin percatarse de la oscilación. Allí se encuentra el desvio hacia Caicedonia y Sevilla o se puede seguir hacia La Paila (El Ingenio azucarero) para continuar por las planas carreteras del Valle.

Opté por la izquierda a pesar de algunas advertencias de los lugareños acerca de las distancias. Ellos no saben que no busco facilidad sino tranquilidad. Las vías secundarias son menos transitadas por vehiculos pesados los cuales a altas velocidades generan corrientes de viento que son peligrosas para uno que va por la berma en tres ruedas.

En medio de cultivos encontré una Báscula para camiones donde me reabastecí de comida y pregunté por el tramo a Sevilla. Uno de los trabajadores me dijo con mucha seguridad: "A su paso se demora una hora y media desde aquí", siendo casi las 4 de la tarde y con 90 km no alienta saber que aún falta mucho y que Sevilla no es mi destino Final.

3 km más allá encontré la entrada a Caicedonia y un poco más adelante una tienda donde llené el tanque de agua y continué. Atravesando el Rio Pijao se comienza a subir 8 km llegando a Sevilla luego de un pequeño descenso con 107 km acumulados a las 5:15 PM como me había asegurado aquel trabajador.

Quise parar a descansar en Sevilla pero necesitaba un lugar donde armar mi tienda. A la hora de llegada era difícil encontrar un sitio y no quise mendigar por tierra en una finca aunque no me ha ido mal haciéndolo.

Me comí una hamburguesa y una porción de papas fritas y a casi las 18:00 hs del dia comencé a bajar de nuevo al Valle del Cauca, esperando llegar a Tuluá a algun lugar de acampada. Resultaron siendo 32 km de bajada intermitente a Uribe, por una carretera en buen estado llegando a Uribe con 139 km acumulados siendo casi las 7 de la noche.

Quise llegar a Tuluá pero algo me decía que no iba a encontrar sitio de acampada tan tarde, de modo que completando 152 km para ese día aterricé en un hotel de carretera con restaurante en una estación de servicio y ahí pasé la segunda noche a 8 km de Tuluá.

Al día siguiente sólo recorrí 40 km hasta Buga donde me encontré con el Maestro y María Teresa, que por sorpresa estaba allá. Hacia la montaña encontré un buen sitio de camping a 1250 m de altura y 8 km de Buga.

Luego de ser atendido por el Ing. Salazar arranqué el sábado 18 de diciembre por la carretera 23 que va desde Mediacanoa hasta Cartago por la margen occidental del Cauca bordeando la montaña, pasando por Riofrío y Roldanillo donde volví a aterrizar en la casa de Juan Camilo Lemos, el mejor baterista con el que he tocado (sólo he tocado con él...), terminando con 95 km ese día en planicies eternas inundadas por la reciente crecida del Río Cauca.

El domingo rayando el medio día arranqué de nuevo arrastrando mi casa, ropa y comida hasta Pereira a la casa de mi hermano por la carretera 25 (Cerritos) y por último, siendo lunes 20 termine la travesía en Manizales a las 2 de la tarde.

491 km sin MP3 en seis días, relajados aunque me quedaron doliendo los muslos. He preparado un poco el cuerpo para las largas extensiones de carretera plana y aburridora. Anexo a mi colección de Departamentos el Valle del Cauca, tanto su jurisdicción montañosa como la que se lleva el Río del que toma su nombre.

2010 08 19 Labú Razül

El fin de semana pasado subimos mi amigo Libardo, Labú Razul, Wheeliam y yo al Páramo en bicicleta no precisamente de la forma en la que acostumbro. Mi Taita nos subió hasta El Arbolito, a 3950 m de altura. Lo hicimos así porque el ascenso hasta ese punto con el equipo de nosotros dos para esa noche es difícil y Libardo no estaba en una condición física adecuada, de hecho no estaba en condición física suficiente para hacer ese paseo y a pesar de sus quejas llegó feliz por la vuelta.

La idea era ir al termal Aguas Calientes, un río que baja azufrado y frío de La Montaña y en su curso se encuentra con el nacimiento de un chorro termal que alcanza a calentar el agua a una temperatura a veces hasta insoportable.

Llegar al termal es fácil: se toma la carretera a Murillo que pasa por la entrada al Parque Los Nevados y a casi 12 km se encuentra una casa grande, bodega de papa llamada El Sifón. De allí se sigue un sendero cañón abajo o carretera abajo por 2.5 km hasta que el atractivo hedor a Azufre le avisa a uno que está cerca (si se pasa una casa blanca abandonada a la margen derecha de la quebrada (si la niebla la deja ver) es momento de devolverse). El camión lechero va día de por medio a El Sifón por leche. En resumen, es fácil llegar.

Llegamos a las 8 de la noche a la casa y nos recibieron con caldo de papa.

La carretera baja de 4060 m hasta 3785 m de altura en 2.5 km, así que el ascenso sobre las ruedas es difícil, sobre todo cuando uno va arrastrando 14 kg incluido el remolque (Wheeliam) más o menos, pero la carretera se ciñe entre los frailejones y está hecha de arena volcánica, zigzagueando por entre el cañón mientras se llega a la carretera principal.

Los 12 km que hay a la entrada al Parque los Nevados oscilan entre 4000 y 4150 m de altura, a veces muy duros para la respiración y para los dedos descubiertos de los guantes pero al ver el video y las fotos ese precio es barato.

Después de todo no logramos llegar a Manizales en las 5 ruedas (tres mías, dos de Libardo) por las cuestiones climáticas de esta época del año y el cansancio de mi compañero de aventura que al menos resistió el duro trayecto y el frío descenso.

El jueves 19 de agosto después de trabajar quise rodar de noche aprovechando que estaba medio despejado pero tan sólo llegué a Morrogacho cuando me di cuenta que había partido el marco de mi bicicleta. No supe con seguridad dónde se partió, si en el paseo al páramo o en mi frenética salida nocturna del jueves.

Sigo un poco aburrido por tener que cambiar el marco, fueron 29172 km que resistió con gallardía porque lo admito, yo no trato con cariño a mi bicicleta en cuanto a rutas se refiere.

Hasta esta etapa del camino llega Labú Razül, continuarán conmigo sus ruedas, sus bielas y pedales, manubrio y todo lo demás pero la esencia de su nombre se va con esa estructura de aluminio de 2 kg de peso que partió la fatiga, que es más dura que la carne pero no se cura sola.

En honor a mi hermoso marco azul y gris de Aluminio.

2010/06/18 Sangre, sexo y Rock and Roll (ninguna de las tres)

Fue una semana improductiva en Medellín porque debía cuidarme la pierna izquierda para poder volver. Se salvan los encuentros con mis amigos y mi familia a quienes saludo y manifiesto que siempre los llevo conmigo en las ruedas.

Medellín estaba frío esa mañana del 18 de junio pero para mí estaba fresco como para montar en Labú Razül. Hacia el Sur sólo se veían espesas nubes grises que me auguraban un viaje húmedo y frío. Como siempre, quise evitar el paso por sitios transitados y escogí de nuevo la salida por el municipio de Caldas para salir a la carretera a Amagá. Empezó a llover en el km 22, justo en el desvío, ya en las afueras de Caldas (Antioquia).

Hasta Amagá son 14 km pero yo debía tomar el desvío a Fredonia 1 km antes. No obstante, en la carretera encontré un aviso de una carretera llena de veredas justo 2 km antes de Amagá y supuse que podría salir a la carretera a Fredonia por allí. Supuse bien y tomé la carretera estrecha y empedrada que resultó siendo un tramo de la vieja banca del ferrocarril. Apenas llevaba 35 km y ya dejaba el asfalto atrás.

La banca del ferrocarril tiene ventajas y atractivos que no tiene la vía principal. Es una carretera mucho más tendida y llena de túneles y puentes estrechos en cercha por los que se ve el precipicio riel abajo. Las fotos de esos 12 km las verán después.

De nuevo en la carretera Amagá –Fredonia empecé el ascenso duro de 10 km hasta la plaza, a veces tan lentos que hasta las volquetas cargadas subían a mi paso. 1840 m de altura y 57 km acumulados para empezar a bajar al Río Cauca.

Puente Iglesia está a 24 km cortos de Fredonia, prácticamente todos bajando a excepción de los primeros 7 km que oscilan suavemente por entre las fincas y los verdes. El puente sobre el Río Cauca está a 600 m de altitud y todo el trayecto fui escoltado por tres muchachos en bicicletas de cross que acostados en sus fierritos cogían tanta o más velocidad que mi pesada y alta bicicleta no apta para coger curvas de esa forma. Muy agradable compañía ver a esos locos bajar sin pedalear y sin dificultad. Al final en el puente sólo preguntaban a qué velocidad iban bajando: más de 45 km/h.

El siguiente punto es Valparaíso. Es un municipio de Antioquia al S-W de La Pintada, dibujado en la montaña a 1380 m de altura. La carretera que tomé esta vez no fue la asfaltada a la Pintada sino la destapada que sube 16 km por la montaña y llega a un punto 2 km más abajo de Palermo, un corregimiento de Támesis. De allí se baja al sitio conocido como pescador a 740 m de altura y se empieza a ascender de nuevo 3 km hasta la carretera Valparaíso – La pintada donde es obligatorio empezar a subir otros 8 km que faltan a Valparaíso. Almorcé allí luego de los 37 km que hay desde puente iglesia de los cuales sólo bajé 7 km. 118 km acumulados.

El tramo más duro por el cansancio y la dificultad es Valparaíso – Caramanta. Este municipio está a 2150 m de altura y dista sólo 18 km del anterior (800 m de altura en 18 km). El almuerzo no se dejó notar sino hasta las cinco de la tarde cuando llegué a Caramanta y sólo me tomé una Malta para seguir. Caramanta tiene una iglesia enorme y está tan metido en la montaña que a las 5 de la tarde el sol ya se ve esconderse. 136 km.

Un poco más de 5 km la carretera oscila entre subidas y bajadas hasta una vereda y de allí en adelante el trabajo consistía en esquivar motos, buses escalera y piedras grandes hasta Supía. En este tramo atravesé de nuevo el límite departamental y bajé a ciegas (con miopía) protegido del barro por las gafas puestas en la punta de la nariz los restantes 19 km que hay hasta la plaza de Supía a 1221 m de altura. Terminó la faena con 160 km, una tendinitis grave en la pierna izquierda y una recurrente en la derecha, los músculos de la espalda adoloridos por la posición pero de resto todo en perfecto estado.

Hay cosas fáciles en la vida: Manizales - Medellín por la asfaltada son 180 km mientras que Manizales – Neira – Aranzazu – Salamina – Pácora – El Jordán – Arma – El Oro – Pantanillo – Abejorral – La Ceja – Las Palmas – Medellín son 260 km.

Medellín – (Amagá) – Fredonia – Puente Iglesia – (Palermo) – Pescador – Valparaíso – Caramanta – Supía son 160 km y aún faltan los restantes a Manizales, que no son 20. Si la vida se tratara de hacer siempre las cosas fáciles nos aburriríamos de vivir.

Hay cosas importantes en la vida: lavar los platos, lavar la ropa, hacer la tarea, ir a una reunión poco constructiva. Después de esas cosas relevantes, quedan los momentos que se pasan volando en los mejores años de la vida y a uno tan sólo le queda sentirse culpable por haberlos visto volar y no volar en ellos.

Yo prefiero hacer las cosas irrelevantes de la vida pero sonreir mientras pueda. A Medellín en bicicleta no vuelvo, Labú Razül ya se aprendió las rutas y hasta llegaría sola. Nunca he completado el regreso sobre mis ruedas pero eso no evita que baje a Supía un día de éstos y tome la carretera que quería tomar hoy 19 de junio para subir de nuevo al paraíso de 2150 m de altura sobre las olas (Manizales para los que no entienden).

2010/06/08-09 Manizales - Medellín

Ya me acostumbré a darles a los perezosos un resumen de la vuelta para que no se cansen leyendo.
Para el primer día:
Manizales – Neira 22.14 km – Aranzazu 53.3 km – Salamina 76.84 km – Pácora 111.84 km – Arma 141.4 km – El Oro 153.4 km – km 7 antes de Pantanillo. 167.43 km. 14:27:09 desde las 05:28 y 12:22:23 en la bibicleta. 16.1 km/h. 8049 Kcal a 130 ppm en promedio.
Para el segundo día:
Pantanillo 9.6 km – En carro hasta Abejorral 0 km – La Ceja 43.5 km – Las Palmas – Medellín 42.77 km. 95.74 km en 5:20:38 sobre Labú Razül a 17.9 km/h. 10:02:20 totales desde las 6:49:00, 4451 KCal a 117 ppm en promedio.

Amaneció despejado y antes del sol arranqué hacia Neira. Esta vuelta ya la había hecho por esta carretera en enero de 2007 pero en el regreso los dos neumáticos de las ruedas se dañaron sin arreglo un poco más abajo de Neira. Esta vez, recién salida Labú Razül de mantenimiento no esperaba ninguna falla… No la hubo.
Neira dista 22.14 km desde Manizales hasta la plaza principal, con el carbón fresco llegué en 1:15:00 y paré a desayunar de nuevo. Llegar a Aranzazu es un poco más difícil porque son 31 km redondeados que completé en 1:45:00 desde Neira. No llevaba mucha comida de reserva porque sabía las distancias y podía calcular la energía necesaria para llegar de un pueblo a otro con el menor peso posible. Salamina dista 23.8 km de plaza a plaza desde Aranzazu contando las vueltas que di para comprar una venda y más comida. A 76.8 km, en Salamina, empecé a sentir una tendinitis que desde enero no molestaba pero con la venda me fue mejor. Como siempre, Subir al alto de las coles es quizá la etapa más dura de la vuelta ya que era medio día y el sol estaba encima sofocando los alientos. Al Alto de Las Coles hay 29 km y un descenso a Pácora de 6 km hasta la plaza. Almuerzo, 2 L más en la bolsa de camello y dos bananos para evitar los dolores musculares. 111.8 km con 2L de agua.
En enero de 2007 cuando subí de Arma a Pácora sin pasar por Aguadas sentí un poco más suave el camino y esta vez de bajada el descenso fue espectacular. Hasta el Río se bajan, casi que sin descanso, 16.9 km y de allí en adelante oscila un poco hasta que un ascenso de 7 km termina en la carretera que llega a Arma. 141.4 km en 11:00:00 me estaban poniendo a pensar si seguir o no.
Terco seguí, nada me dolía, no sentía el cansancio y llevaba comida de sobra. El único error fue esperar lo mejor. El descenso hasta El Oro es de 11 km sin descanso. Allí está el puente sobre el Río Arma que sube a Abejorral, lo malo es que la señal indica 20 km a Pantanillo y 15 más hasta Abejorral. A las 17:30 y a 643 m sobre el nivel del mar, nada bueno dice de lo que espera de ahí hasta arriba porque Abejorral está a 2200 msnm aproximadamente…
No lo logré, ni siquiera a Pantanillo. Me quedaban muy poca agua y comida y 12 km más arriba encontré una finca habitada donde pedí hospedaje. Resultó la Señora Nelly de la finca dándome comida, dormida y hasta desayuno GRATIS! Le insistí en pagarle por salvarme el pellejo y a cambio le dedico esta crónica porque simplemente no dejó. La tendinitis estaba en su apogeo, no podía pedalear sentado y parado en esa oscuridad era muy difícil.
Al siguiente día, después de dormir como un niño que jugó con un perro, arranqué hasta Pantanillo con el dolor en la rodilla izquierda, la venda no hacía nada para aliviarlo. Paré en la tienda y pregunté por algo que me subiera a Abejorral, es mejor llegar en bus que sin pierna. Un señor de una camioneta contratada me dijo que iba a hablar con el patrón y resulté en el platón de una Toyota D4D 4x4. Viendo la carretera y la pendiente, supe que no iba a poder llegar a Abejorral con una pierna.
En Abejorral, un poco desconcertado por el dolor pregunté por las formas de subir a Labú Razül y a este servidor hasta La Ceja. No encontré una buena oferta y menos una que saliera de inmediato. Descansé cerca de media hora en el pueblo y me cansé de esperar. Obtuve toda la información posible de la carretera a La Ceja de un Amigo mío que tiene ojos en el espacio y una pantalla de 20 pulgadas para darme la información. Salí de Abejorral con mucha comida y 2L de agua esperando lo peor, esta vez.
La carretera es larga y sinuosa pero la diferencia de altura entre Abejorral y la Ceja es poca. Eso quiere decir que se sube y se baja una cantidad de metros pero si la carretera es larga hay una gran posibilidad de que la pendiente sea suave. No resultó siendo tan suave pero encontré una solución a la tendinitis: Como había dicho, la pierna dolía sólo pedaleando sentado, resolví pedalear parado todo lo que pudiera para hacer que la rodilla y los tendones sólo fueran un punto de apoyo mientras que los muslos hacían todo el trabajo. Ésto se logra usando una relación fuerte, yo escogí 32T:16T que para los que no entienden significa que por cada vuelta de pedal la rueda da 2 vueltas, o sea avanzan 4 m, que en palabras de caminante es como dar pasos de 2 m de zancada. Arreglado el asunto, la rodilla no me molestó y en 3 horas llegué a almorzar a La Ceja luego de subir y bajar 43 km.
Hay otros 43 km aproximados hasta Medellín por Las Palmas: Hay unos ascensos mortales cuando uno sólo puede pedalear a 32T:16T y con alegría se llega al Alto de Las Palmas donde ya se empiezan a calentar los frenos con la pendiente. Medellín me saluda 10 horas después de haber arrancado, claudicado y hecho pereza. De las 10 horas pedaleé 5:20:00 y por ese descanso el promedio de pulsaciones es bajo. En relaciones de caja tan duras, podía registrar en los ascensos 160 pulsaciones por minuto y entre 11 y 15 km/h subiendo.

Al menos todavía tenía piernas para llegar. 263.2 km. 24:27:09. 12500 Kcal.

Minas

Supongamos que había una persona, un habitante cualquiera del mundo que gustaba de cuidar plantas, pero no era un campesino, sembraba flores; no era tampoco jardinero de profesión. Se dedicaba a otra cosa. Para el cuento no importa, y a ustedes tampoco.

Un día cualquiera en su jardín de flores coloridas, desde grises hasta añiles, cayó el periódico como de costumbre en el camino que conducía al exterior. Aquel hombre, sentado en su silla de lectura silbó a su perro. Segundos después del ladrido que emitió el animal en respuesta a una orden que repetía a diario, se escuchó una explosión. El individuo alarmado, al ver que el perro no regresaba, decidió echar un vistazo a su jardín: El perro había muerto víctima de una mina antipersonal.

No supongamos que fue él quien la puso, se quería deshacer del perro... no es así. Era un fiel amigo, salvo las 5 veces a la semana que traía vuelta añicos la sección de deportes (aquí entre nos, el perro protestaba así). Tampoco supongamos que fueron los vecinos; ellos nunca tuvieron problema alguno con su vecino (por lo menos eso testificaron); salvo cuando ellos sacaban a su gato a la ventana o a su perrita de pedigree; o el individuo se hacía de vista gorda cuando su gran cánido dejaba un desagradable recuerdo en la entrada contigua. El perro murió y el único culpable fue un aparato circular semienterrado.

Nuestro personaje sospechó de todo el mundo, pero agradeció que fue el perro en vez de él quien pisara el artefacto. Buscó por seguridad más minas y encontró, como era de esperarse, tres minas debajo de cada uno de los 70 adoquines que llegaban a la puerta del jardín. El las guardó para que no cayeran en manos peligrosas.

Al otro día por fortuna no murió perro alguno. El que murió esta vez fue el periódico. Cayó casualmente sobre la más sensible de las bombas; lo peor de todo es que no quedó ni medio artículo de la sección de deportes, y se veían rasguños del crucigrama esparcidos en las hojas de sus flores. Volvió a recoger los pedazos después de recoger (supongamos que es así de fácil) las 70 minas, porque esta vez sólo pusieron una a cada loza. El repartidor tuvo que entrenar bastante tiempo para ubicar de un lanzamiento el periódico en el porche.

No volvió a morir otro periódico, esta vez fue una glosinia. Ella cometió el error de dejar caer un pétalo en el camino de piedras, y voló junto con un matero que tenía un cacto a punto de florecer. – Ahora sí se metieron con lo mío! – eso pensé que dijo, yo no sé. Pudo haber dicho: - Van a ver lo que es meterse con el jardín de un (invéntese un apellido)!.

En efecto. Lo primero que hizo fue poner una valla en la puerta: PROHIBIDO COLOCAR MINAS ANTIPERSONALES, MINAS ANTICANES, MINAS ANTIPERIÓDICO O MINAS ANTIVEGETALES. Y funcionó. El problema fue que colocaron minas antivallas. Pues como era ingenioso el hombre del que hablamos, y como ya tenía miles de minas acumuladas, arrancó todas sus flores con sumo cuidado; cavó todo el perímetro de su casa e hizo un pozo de cocodrilos tragaminas; a la entrada hizo un puente con minas y cubrió entero su jardín con aquellos artefactos que ya estorbaban en su casa. Sobre cada mina sembró una flor, bajo cada piedra adoquinada de la entrada de su magno jardín colocó tres minas, debajo de las cuales había otra por si alguna no explotaba. Ahora sí sus flores estarían seguras. Dicen las malas lenguas que pensó en poner minas dentro de las flores, anticolibríes y antienamorados-ladrones-de-flores-de-jardín.

Cuando llegó a las escaleras de entrada y vio terminada su obra, pensó en algo: -¿Y ahora cómo salgo de aquí?.

Un viejo texto escrito


Un amigo se declaró fiel seguidor de mis correos y por una deforestación perdió algunos de ellos. Como aún no tengo algo que publicar, colocaré esos viejos relatos para que, en caso de pasar lo que le pasó a mi amigo, tenga una copia en la red. Este primero se publicó en la revista Aleph con el título para pensar hace mucho tiempo y fue fruto de la conversación de calle que hago con uno de mis amigos.


Para pensar

(Gracias a D. F. J. G. por hablar conmigo de este tema).

Tal vez los días no sean precisamente eso que todos piensan. Pueden estar equivocados.

Ponte a pensar, por ejemplo en el año calendario. Cada cuatro años, el calendario tiene un día más en febrero, porque la tierra da la vuelta completa en 365 días y 6 horas APROXIMADAMENTE. digamos que el sitio cero de la órbita terrestre sea en el perihelio, digamos que en el tiempo cero está en este punto.

Entonces la tierra va dando la vuelta al sol, se va acercando y se acelera, se aleja y reduce su velocidad, vuelve y se acerca, y cuando faltan 6 horas para que vuelva a estar en el punto cero, nosotros afanados ya estamos celebrando el año nuevo. La pobre tierra va retrasada 6 horas a la celebración, llega con su confetti y los dulces y el vino a celebrar y resulta que todos ya se están acostando a dormir.

Ella se deprime un poco, pero empieza de nuevo a trasladarse, y cuando faltan 12 horas, lean, 12 HORAS!! nosotros ya estamos celebrando el año nuevo. Entonces llega la tierra a mediodía, con el pavo y el vino y resulta que todos están en pijama pasando la resaca, viendo televisión de festivo.

A la madre Tierra le empieza a dar como una espinita y se pone las pilas, claro que también, con una luna dándole vueltas, se marea hasta ella misma. Bueno, va ella casi llegando, sólo le faltan 18 horas y nosotros ya estamos abrazándonos como estúpidos como si algo de verdad ocurriera, mientras que la madre Tierra, jadeando, sudando por los polos y los trópicos apenas se va acercando al punto cero de su monótona trayectoria.

Ya está hasta los polos, ya no aguanta más esta vaina. Y a nosotros nos engañan y nos dicen que es que cada cuatro años hay un día más. Lo que nos quieren decir es que la tierra es perezosa y que se toma un día más para dar la vuelta, entonces, se hacen los benefactores y ponen un año de 366 días, y listo arreglado el problema.

A mí me parece que el problema puede ser más sencillo de resolver. Un año: 365 días y 6 horas. Es decir, la forma más sencilla de dividirlos no son 12, como los meses, sobran 5 días y esos son los 5 meses que tienen 31 días, lo más acertado es dividirlo en meses de 28 días, y sólo sobra un día. Podemos ajustarlo a las fases lunares y... pues... sí, no? Tú entiendes.

Entonces tenemos 13 meses de 28 días. Y aún sobran 30 horas. 6 horas de siempre y el día que nos falta. A cada día le sumaríamos 4 minutos, sobrarían 344 minutos. Entonces a cada mes le sumaríamos 26 minutos, y nos sobran 4 minutos. Los partimos en segundos y tenemos a cada día se le agregan 55 segundos y sobran 20 segundos, ahora nos sobran 10 minutos y 20 segundos. De modo que los años serían de 364 días, 4 minutos, 16 segundos, siempre y cuando los días sean de 24 horas, 4 minutos, 56 segundos. Así la tierra llegaría tan sólo 4 minutos, 56 segundos tarde a la celebración; como en todas las casas los relojes marcan diferentes horas, puede que hasta llegue temprano.

Otra solución muy posible:

364 días de 24 horas, en 13 meses sobra un día y las penosas 6 horas. Fácil, 12 meses de 28 días y uno de 29. Sobran las seis horas... sí, pero eso es fácil de resolver. 6 horas son 360 minutos, pues hacemos 360 días de 24 horas y 1 minuto y dejamos 5 días de 24 horas, y escogemos los más insoportables días (sugerencia: 1 de enero, 25 de diciembre, jueves y viernes santos y el festivo católico del nuevo mes número 13 y listo, cinco días festivos insoportables).

De este modo la tierra se puede demorar 1 minuto más dando un giro, excepto 5 días en el año, y llega puntual a la celebración. Bueno, no vayamos tan allá. Simplifiquemos. 12 meses 365 días, sobran seis horas. Démosle a cada mes media hora. De modo que a cada día le tocaría un minuto más, y harían falta cinco minutos como en el caso anterior. Pero escogemos los días insoportables. Los primeros 4 anteriores y el día de cumpleaños del Papa. Hecho, ahí están los 5 días insoportables.

De estas tres formas anteriores, habría que modificar todos los relojes del mundo, pero quien los manda a estar equivocados.

Está bien, no dañemos los relojes; entonces dañemos los calendarios. Que sean los mismos días, comunes y corrientes. Las casillitas y esas cosas. Pero al final, en diciembre, en la casilla después del 31, parten en 4 pedazos el bloque, y listo, ahí están las seis horas.

Ventaja Inminente: Para los que les gusta celebrar, tienen toda la noche para esperar el año nuevo. Para los que no les gusta, se duermen y madrugan a las cinco, y en vez de pavo y vino y frituras, se hacen el desayuno de año nuevo. O siguen dormidos y despiertan después. Y lo mejor de todo, a nadie le toca pagar ese día extra en el calendario cada cuatro años. Cuestión de precios. Además, las personas muy desocupadas ya tienen un día menos qué planear, y los ocupados tendrán mayor excusa al decir: “tengo la agenda ocupada”.

Parece entonces que a la tierra le toca pagar el atraso de seis horas por año con un día, cada cuatro. Somos nosotros quienes se lo cobramos. En el afán de vivir más rápido pocos se dan cuenta que terminan muriendo más a prisa. En la manía de alegrarnos porque acabamos un año, si deberíamos agradecer a los nuestros cada día que comparten con nosotros. Nos fijamos metas para un año, que escasas cumplimos, pero no nos proponemos cada día en ser mejores o peores en lo que hacemos, bueno o malo, el todo es conservar el equilibrio y la entropía.

Déjate de reflexiones inútiles, lo que dije es sólo para que admitas que ocupas más tiempo en acciones que molestan a los demás.


2010/04/08 27000+ km de noche



En Manizales ha empezado la temporada de lluvias. Ayer Labú Razül cumplió cuatro años y 2 meses y hoy después de una calurosa tarde me decidí a las 18:30 horas a salir a rodar para completar y sobrepasar los veintisiete mil kilómetros recorridos en 50 meses, lo que hace un fatal promedio de 540 km por mes y si todos los meses fueran de 30 días, serían 18 km diarios.

Ahora estoy comprometido con salir todos los días y como la mañana no dejó salir por la intensa pero necesaria lluvia, decidí romper la marca de noche subiendo los 5.3 km que hay a "La Puerta", que es la carretera que sigue más allá de BCM.

Desde mi casa, que dista 10.3 km del punto de regreso demoré precisos 40 minutos. La demora se debió a un arreglo que están haciendo a la carretera y que de noche aunque sea con linterna el camino es algo lento.

El descenso fue casi igual de rápido que de día, el viaje total fue de 1:04:27, el promedio de 20.73 km/h y el máximo de 53 km/h. De noche sólo se ve la lucecita en el casco. En promedio fueron 163 bombeos cardíacos por minuto y un máximo de 182 ppm. 895KCal para llegar a dormir.

Carpe Díem

2010/03/22 Por los caminos caldenses se llega a Risaralda

La mañana del 22 de marzo de 2010 se prestaba para rodar. Aún me rondaba en la cabeza un aviso de un sendero con jurisdicción en Risaralda ubicado en la carretera que de Villamaría sube a la Laguna del Otún por La Telaraña y Potosí. Con el pequeño morral sólo lleno de agua y billetes, me encaminé a buscar la poco conocida carretera que baja a Santa Rosa de Cabal. Resumen: 116 km, 10 horas en total, 7.5 h en la bicicleta, 7000 calorías. Para los que saben leer, el resto:

Villamaría. Una tienda: galletas y una malta en botella plástica porque siempre es bueno llevar algo que se pueda abrir y cerrar. 6.18 km y empieza primero el ascenso a El Pindo.

El Pindo. 16 km acumulados y 4/3 h más tarde abren paso a un descenso de 8.7 km hasta el puente sobre Río Claro en 1/3 h. De allí hay que subir unos precisos 3 km hasta la hacienda La Telaraña (25 min) donde hay un desvío en Y que lleva a la derecha al nuevo puente sobre Río Claro de la carretera que sube a Llanitos y a la Izquierda la carretera que sube a la Laguna del Otún y el Parque Los Nevados por el Sur. A la Izquierda sin dudarlo, a la derecha ya es bien conocida.

El viejo tablero del parque natural San Esteban está 3.6 km más arriba de La Telaraña, con otros 25 min de pedaleo incansable. Hasta el momento 31.4 km, con 25 de ellos sin asfalto. La carretera donde está el aviso no lleva a Santa Rosa de Cabal, el desvío que yo estaba buscando está a 6.5 km de allí, más arriba de la finca La Zulia (3 km más arriba) donde pude tomar y comer algo por lo poco que llevaba de comida en la joroba negra.

El desvío está en inmediaciones de la finca El Porvenir, hay un aviso que prohibe cazar y pescar allí aunque no vi riachuelos que lo justificaran. La finca de El Porvenir tiene una casa larga de 13 ventanas igualmente espaciadas y 3 puertas a lo largo de su construcción que finaliza en la cocina. En el desvío puse en cero mi contador parcial y me dispuse al descenso hasta Santa Rosa de Cabal (me salió en verso). Perdí 5.4 km en la perdida.

Nada más incorrecto que un descenso directo hasta el dichoso municipio de Risaralda. Tuve que subir 6.5 km más, duros por la pendiente, la falta de agua y la poca comida que llevaba. Pantano tras pantano y riachuelos aparentemente limpios. Aproveché para llenar la bolsa de la joroba negra y ponerle barro nuevo a Labú Razül. La carretera, inhóspita, uno que otro campesino, y luego del km 8 desde el desvío un descenso bastante empinado que termina en la subida a los termales de Santa Rosa, al menos en uno de ellos. 17 km más abajo empieza el asfalto, se acaban la diversión y el dolor en las palmas de las manos. 37 km de descenso hasta el almuerzo.

Otro error: almorzar chorizos. Estaban buenos pero en mi dieta faltaba mucho almidón para sortear los 33 km que hay hasta manizales sin contar los 3 km que se necesitan para salir de Santa Rosa de Cabal. Cerca de los 90 km en el día y yo aún debía subir a Manizales.

A las 14:00 hs arranqué sin consumir los almidones que necesitaba. Subir a Manizales fue lento y lleno de paradas a descansar y comer. Antes de las 17:00 del mismo día ya estaba en la puerta de la casa, aún sin creerlo.

2010/02/26-28 The thin Line

Arranqué un poco tarde el 26 de Febrero buscando no recuerdo qué. No alcancé a Julián Arias en la corta vuelta que da en su nueva Giant Escaper. Tomé la carretera a Llanitos y continué hacia Río Claro Viejo en donde la carretera se bifurca entre la vieja banca del ferrocarril y la subida a Chinchiná por la Balastrera. Antes de ese lugar tomé el desvío que me lleva a Partidas y por último al peaje de Tarapacá en la antigua vía Chinchiná – Santa Rosa de Cabal.

Atravesando el puente sobre el río empieza el Departamento de Risaralda y unos pocos cientos de metros más allá la marca del km 20 de la ruta 29, segundo tramo. Son cerca de 3 km subiendo hasta El Jazmín, la entrada a UNISARC y el cruce de la Autopista del Café, de ahí en adelante se toma la doble calzada, se rodea Santa Rosa de Cabal y se termina otra vez en la antigua carretera que sube a Boquerón y desciende 3 km a Dosquebradas justo en la marca del km 6, cuyo conteo termina en el Puente César Gaviria en Pereira. De ahí en adelante es poner cuidado con los desmanes de los conductores pereiranos y seguir por la avenida Sur hacia Cali… No, no me fui para Cali.

Entre calle y calle se llega al intercambiador del Megabús y se sale hacia San Joaquín y Altagracia, corregimiento de Pereira, montaña arriba, carretera pavimentada secundaria, tranquila y con buen clima y buen paisaje.

Altagracia, 10 km más arriba fue mi lugar de almuerzo. Siendo viernes de Cuaresma por accidente renuncié a la carne roja, la verdadera razón es que más adelante el metabolismo de la carne me cobra demasiada energía que necesito para dar pedal. No, no me he re-convertido a esa religión pagana.

De Altagracia a escasos 6 km está Arabia, otro corregimiento donde hallé una carretera destapada que me llevaba a Filandia, Quindío. Desde el desvío en Arabia fueron 5.5 km hasta el Río Barbas y de allí la subida fue durísima durante 2 km y luego disminuyó la dificultad. Desierta como me advirtieron, sólo vi en ella unos pocos asentamientos humanos pero sin humanos y luego la carretera empató con la carretera asfaltada que llega a Filandia. Allí por fin tuve señal de celular y me reporté en algunos sitios informando que llegaba a Armenia en poco tiempo.

Debido a la intensa subida que hay hasta Filandia pensé que a Armenia sería bajando. No podía estar más equivocado. La carretera a Filandia sale cerca del km 15 de la ruta 29, es decir la Autopista del Café y sólo tiene 1 km en descenso, los otros 6 hasta la Autopista son subidas cortas pero yo ya tenía encima más de 100 km recorridos.

Lo peor de salir a la Autopista del Café es la pendiente que tiene en algunos tramos que me parece que es exagerada incluso para los vehículos, sin dejar pasar que hizo mella en mi cadencia. 2 km más allá empieza el descenso a Armenia. Preguntando se llega al Centro Comercial Bolívar. Jaime Echeverri me recibió esa tarde, cerca de las cuatro de la tarde y continuó con sus labores mientras yo me entretenía con la fauna por ahí cerca y reponía la energía consumida. En la noche más comida y compartir con unos amígos suyos mientras me hidrataba. Ese día fueron 131.4 km, con algunas perdidas en el camino y cambios de rumbo, digamos que netos serán 127 km por esa ruta hasta Armenia. 7:18:58, 17.96 km/h, 9:34:15 en total con las paradas y perdidas, 5843 KCal a 136 pulsaciones por minuto.

La mañana siguiente, el 27 de febrero, arranqué hacia Ibagué… No, tampoco fui hasta Ibagué, sólo subí hasta el Alto de la Línea. Desde el apartamento de Jaime Echeverri tardé con mi peso de bicicleta de montaña y camelBak lleno tres horas veinte minutos en subir esos duros 26.5 km que hay desde la intersección Ibagué la Paila y los otros 3 km que distan a mi punto de inicio.

Arriba en la Línea mientras llamaba a saludar a algunos amigos y familiares, apareció del lado de Cajamarca un ciclista lleno de alforjas que parecían pesar una tonelada. Me pidió tomarle unas fotos y charlamos en la bajada. Pedro, traducido al español porque es de origen Checo, se dirige a Río de Janeiro por Chile, arrancando desde Cartagena, pasó por Medellín, Bogotá y me lo encontré en su paso hacia Cali. Yo le dije que se perdería de Manizales y Pereira pero medio obstinado respondió que quería conocer Bogotá, Medellín y Cali. De nada se pierde él. Buen viento y buena Mar, Zubr.

En la intersección me equivoqué y no entré a Armenia de nuevo, así que seguí y terminé en Pereira un poco agotado porque esta vez no me detuve a almorzar lo suficiente. De La Línea, marcando 30 km de ese día, restaron 66.5 km hasta Pereira, lo que hacen 40 km entre Armenia y Pereira tomando la variante, duros por culpa de las sinuosas subidas de la Autopista. 96.5 km en total en 5:31:08 a 17.49 km/h. En realidad fueron 7:29:39 contando las paradas y 3937 KCal a 126 pulsaciones del miocardio por cada vuelta de la más rápida del reloj. Descansé en el apartamento de mein Brüder: keep on groaning, Romnaviku.

Para el regreso a Manizales dormí cerca de 12 horas y arranqué muy tarde. El ascenso a Manizales casi tuvo un propósito social, pasé a saludar a Claudia de la Pava, a quien agradezco el almuerzo y a su esposo la tan entretenida charla de rutas de ciclomontañismo.

Por la recarga energética del almuerzo y el descanso tan sólo demoré una hora y media hasta mi casa, llegué, me bañé y salí a caminar para cambiar un poco la rutina. Ese día se terminó la jornada con 54.42 km, 2:38:43 en Labú Razül a 20.57 km/h, mientras los datos del mango son: 1991 KCal a 146 pulsaciones por minuto.

En total 282 km en 3 días, Pude subir a la Línea (estrecha que divide el bien y el mal, el amor y el odio) y saludar a varios amigos, a mein Brüder, y conocer nuevas cosas montado en Labú Razül. Disfruten la vida, así sea lo último que hagan en ella.

2010/01/06 El camino del exceso


Quiero pensar que el regreso causó el daño en mi bicicleta. Sin mucho que hacer en Bogotá, el 6 de enero de 2010 arranqué sin remolque y con nuevo CamelBak hacia Manizales, por cuarta vez en bicicleta. La misma ruta por Faca - La Sierra - Vianí - Cambao - Armero - Líbano para el primer día y para el segundo: Líbano - Murillo - El Gualí - Termales del Ruiz - La Enea.

Esta vez corrí más que de costumbre el primer día y como ya conozco la ruta la comida estuvo bien racionada y no tuve problemas de deshidratación o de hambre. La rueda delantera, ya muy gastada, me cobró un neumático nuevo a 2.5 km de Armero y de paso por descuido dejé caer la bolsita con los parches y el pegante, por lo que tuve que devolverme por eso.

Llegué con la noche joven a Líbano, me quedé en el mismo hotel y me comí tres porciones de pizza y unos 700 ml de gaseosa. Dormí plácidamente después de comprar la venda para la tendinitis y de hacer algunas llamadas informativas.

No madrugué mucho para la salida el 7 de enero, desayuné lo acostumbrado y arranque hacia Murillo con el cielo despejado y el deseo de llegar a Manizales. 24 km más arriba llamé a mi Taita para informarle de mi localización y como de allí en adelante hasta El Gualí no hay señal de celular debía contarle más o menos el tiempo que demoraba en llegar. De todas formas llevaba más comida de la necesaria, toda la que cabía en el pequeño morral y otra vez me encarté con la chaqueta.

4 horas más tarde, con 43 km recorridos (muy lentos tal vez) cuando ya casi rayaban las 7 horas de pedaleo arribé al Gualí y llamé de nuevo. La advertencia: Si no llamo en 2 horas desde el Puente de la Libertad es porque me maté. Desde 4000 msnm arranqué junto con un par de vehículos que parecían bajar a Manizales también. Yo desvié por el Arbolito hacia termales del Ruiz y empecé uno de mis descensos favoritos: 31 km, casi todos en piedra que terminan en el puente de la libertad a unos 1900 msnm, más de 2 km de altura que tuve la "decencia" de bajar en una hora y veinte minutos, y eso que paré a saludar varias veces.

La rueda delantera llegó un poco desinflada, la revisé y continué subiendo al Batallón como es la costumbre, con mi tonto orgullo de llegar en Labú y no dejar que me recojan... Casi en el Batallón los dos automóviles que dejé en el cruce del Arbolito me alcanzaron y el asunto me causo risa, por culpa de una rueda gastada casi que llego más rápido que ellos. El neumático terminó reventado sin arreglo en Cristo Rey y tuve que caminar a mi casa.

Hoy me di cuenta que el eje de la rueda trasera que soporta las pistas de los rodamientos de la manzana está roto y por ello tiene un juego irreparable. Yo le echo la culpa al descenso mortal del Arbolito a Manizales, ustedes me echarán la culpa a mí.

2006/12/13 7000 km

El 12 de noviembre del año 2006 Labú Razul rompió la barrera de los 6000 km. Hoy 13 de diciembre, 31 días después ha sobrepasado los 7000 km. Tal como previsto, mi promedio diario de kilometraje aumentó considerablemente; como había hecho cuentas la vez pasada, 2.000 km por cada cuarto de año, los suficientes y cabalísticos 666.666 km al mes y unos pocos 22.2 km diarios. Ahora los números cambian y como lo que más me gusta hacer es contar días vamos a echar cuentas de nuevo. El 7 de febrero nació Labú Razul, 28 – 7 son 21 de febrero, más los 31 de marzo son 52, los 30 de abril 82, los 31 de mayo son 113, los 30 de junio son 143, los 62 de julio y Agosto son 205, 61 de septiembre y octubre 266, 30 de noviembre 296 y 13 de este último mes son 309. ¿No les parece más fácil restar de 365 los 18 que faltan supuestamente y los 38 de Enero y febrero? Qué pasa con esas cuentas!!! Bueno íbamos en 309 días de nacida de la monstruosa máquina de dos ruedas. Esta mañana se despertó ella con 6941.1 km en el ODO, sin compañía esta vez no quedó más remedio que ir a correr a la Virgilio Barco para cansar viejitos. Para no hacerlo tan largo les resumo que fueron 62.67 km en total a un promedio de 33.1 km/h y un máximo de 48 km/h, con eso terminé en mi casa con 7003.8 km recorridos según el taxímetro para bicicletas que cobra en Calorías. Del CARDIO los datos son: 169 pulsaciones en promedio, 209 como máximo y 1745 Kcal consumidas en alegres y rápidos 1:53:18. A echar cuentas: 7003.8 km en 309 días son 22.6660194175 km diarios, eso da razón que aunque aparentemente hice más kilómetros este mes, al promediarlos día a día con el total no da más de lo calculado la vez pasada con los 6000 km, la diferencia es que el cálculo anterior lo hice con meses de 30 días como si montar en bicicleta fuera cuestión bancaria. Lo bueno es que el pronóstico de 8000 km al año va a ser sobrepasado fácilmente. En caso que no me crean si hacen las cuentas con meses, son 10.2 meses, lo que haría 686.647058824 km al mes, y si fueran de 30 días serían 22.88823552941 km diarios, es decir 0.2222158766 km más por día, son 222.2158766 m diarios de más, y si mi rueda mide 2.04 m en perímetro, son 108.929351275 vueltas de más por día. De ahora en adelante me iré dos cuadras más lejos para no estrellarme haciendo cuentas. Qué inútil!!!

2006/12/21 Wherever I may roam

Fue difícil dormir anoche por la ansiedad, un poco el susto a lo desconocido o la expectativa del viaje debieron ser los culpables. A las 0430 me levanté y desayuné como nunca, alisté mi nuevo y novedoso CamelBak de 2 litros y lo necesario para la aventura. 

Salir de Bogotá por la Vìa a Faca tarda 45 minutos en un frío aterrador de Bogotá a las 0520. La carretera a Faca espero que ya se la imaginen por todas las veces que la he recorrido. Hasta el momento nada extraño en el día, salvo por lo temprano de la salida. 

En Faca tuve que cambiar toda el agua de la bolsa porque tenía un sabor residual, a las 0720 en la estación de Mobil a la salida de Faca vía Albán tomé rumbo a lo desconocido para mí y para mis ruedas. Al Alto de la Tribuna no hay mucho 7,36 km desde Faca no muy empinados. El descenso hacia Albán (2245 msnm) es permanente pero uno debe pedalear constante para no perder ritmo. 

11,39 km más abajo está el desvío que marca la diferencia de todo este relato. Si se quiere continuar se llega a Villeta y allí debe ser fácil conseguir algo que lo suba a uno a Bogotá de nuevo. Sólo que tomé la ruta a la izquierda, hacia Guayabal de Síquima, Bituima, Vianí y Cambao y ya todos deben saber hacia dónde voy. 

El descenso no es peligroso, la carretera no tiene mucho tráfico y no está en tan mal estado, son 18 km de pendiente negativa y 5,63 km duros subiendo hasta el pueblo de Bituima, un total de 23,63 km y se debe seguir subiendo a Vianí 1,72 km. de allí se baja hasta el pueblo 5,15 km desde Bituima, se hace una llamada de reporte porque uno solo no debe dejar cabos sueltos. 4 horas más tarde estaba en Vianí y no dudé en seguir porque este viaje no tiene retorno. 

Para bajar a Cambao se deben subir 2,9 km muy difíciles hasta el desvío a La Sierra de ahí en adelante son 48,14 km casi completo descenso, se ven las entradas a Chaguaní y a San Juan de Ríoseco y hay unas partes en las que se ven unas cosas increíbles (más increíbles que esta travesía). a 12 km de Cambao se ve el Magdalena y el puente que lo deja a uno en el Tolima, en un calor infernal a propósito. 

Ya que eran apenas las 1100 y no estaba listo el almuerzo me llené de carbohidratos, recargué el Camelbak y continué a los supuestos 24 km que hay a Armero viejo, tuve que hacerlos en contravía por la sombra porque el Sol puede ser muy traicionero en el valle del Magdalena, en una carretera en la que al frente se ve la Cordillera en su estatus de impenetrable barrera. 

Apenas una gaseosa en la carretera Mariquita - Ibagué y tomar el desvío a Líbano, a las 1240 nos enfrentamos al monstruo verde que tiene al Ruiz en sus picos nevados y que en ese punto, con ese Sol a punto de derretir las ruedas se vuelve un reto a la resistencia. Fue mucha mi sorpresa cuando la Valla indicaba 34 km a Líbano, la tierra de mi colega Hernando y en ese Sol pensé muchas veces no poder completar. 

Empecé a gastar mis reservas de almidones y a tomar agua muy seguido y a detenerme en las sombras, el Sol no dejaba. A medida que subía se veía ese inmenso Valle y en cada curva aparecía otro tramo, igual de pendiente y cada vez menos cálido, la vegetación fue cambiando y a los 10 km, las galletas wafer y el Maní empezaron a hacer efecto y los últimos 5 km de ascenso permanentes fueron más rápidos. 

En Padilla, un caserío miserable, recargué por seguridad de nuevo la bolsa de 2 litros con la sorpresa que sólo quedaba medio litro, más adelanté paramos (Labú Razul y yo) a comer bananos (sólo yo, Labú sólo come camino) y los dos con los que pude me salieron gratis. 

Un paso más allá está Convenio un pueblo un poco más grande pero igual de desierto que el anterior. De allí en adelante la carretera tiene piedad con uno y baja la dificultad y los restantes 16 km a Líbano son más llevaderos. 

No obstante, con 196 km desde bogotá y a 139 bombeos del Miocardio, podrán ser 20 km planos pero uno se siente a morir (mentiras que estoy bien) entré cansado a la plaza principal e hice la llamada de reporte, até el cabo. 


Ya conseguí un hotel (cerca a una funeraria) en donde descansar (en paz) y por lo que resta de esta eternidad de líneas les quiero dejar las 23 fotos que alcancé a tomar antes de Cambao. eso si soy capaz de lidiar con este PC prestado y sacarlas de la cámara para echarme otras magníficas 23 fotos en lo que resta a Manizales por el cañón de la Hedionda, entrada a Los Nevados, El Gualí, Termales del Ruiz, La Enea y Manizales. 

No pude con las fotos.


Del estado Catatónico en el que entré más o menos a las 1930 del miércoles, al jueves a las 0430 del día siguiente fueron 9 horas de sueño. A las 0500 frente al espejo recordé sólo haber comprado comida para el viaje pero no para desayunar y ya listo a las 0550 tuve que esperar a que la primera panadería de Líbano abriera para poderme ir cargado de Joules. Dos huevos revueltos, un pan y un Cresto clarito hicieron la vez de desayuno y a las 0615 salí rumbo Murillo. A la salida una valla anunciaba a Manizales a 103 km.

Dos horas después y 24.18 km más arriba porque la carretera no descansó nunca, Murillo, un pueblo a 2900 msnm me pasaba debajo de las ruedas, las personas me miraban extraño pero igual sólo debía parar a hacer el reporte de ubicación. Dos Maltas y el resto del pan del desayuno que no pude comer completo hicieron el mecato de esta estación y de allí empecé a subir por una carretera destapada que no amainaba mucho la pendiente. El cambio sucedió a la entrada de los Termales de la Cabaña, a 14,56 km de Murillo, a 3800 msnm según el aviso pero sin frailejones ese dato es poco creíble. Unos kilómetros más allá está el cañón y la ruta de la avalancha del 13 de Noviembre de 1985; a los 20 km de recorrido empezaron a verse los frailejones en las montañas y unos paisajes impresionantes. Sólo me faltaban 11.5 km hasta el sitio conocido como Aguas Calientes, otro termal natural sin ánimo de lucro. En este punto se registraron 31.46 km desde Murillo, 3:02.00 y 3980 msnm. De allí se pasa por el río azufrado, la entrada al cráter la Piraña y la quebrada la Hedionda, también el paso del río Gualí que desemboca en el Magdalena en el pueblo de Honda Tolima, todos unos riachuelos a esa altura, en ese frío y con el Nevado cubierto por las nubes.

En contra de lo predicho no faltaban 8 km a la entrada al Parque los Nevados, se equivocaron por 2 km a una altura promedio según los avisos de 4000 msnm y una máxima quizá de 4050 msnm. Como el cielo no estaba despejado y sólo quedaban las fotos, las dejé para Labú Razul y mis piernas en la entrada al Parque los Nevados; El sillín se soltó, fue el único inconveniente mecánico en todo el camino. Una vez arreglado y como lo anuncié, bajé por termales del Ruiz, 31 km al Puente de la Libertad, en el km 0 de la vía al Magdalena, a un paso arrollador por una carretera supremamente curva y estrecha. Delicioso simplemente.

Ya en el puente me resta subir a Manizales y llegar a mi Casa. En total desde la entrada al Parque son 39,61, desde 4000 msnm hasta 2000 a lo sumo. Llegué a mi casa. Y reporté la llegada sano y salvo y para colmo de males no estaba tan cansado como lo esperaba.

Quiero agradecer a Shimano, suspensiones RST, ruedas y neumáticos Kenda, sillines y accesorios specialized, Codos Passaz, mangos Haro, Rines Alex, postes Acor, pedales Crank Brothers y todos los diferentes constructores de piezas para bicicletas por realizar piezas tan resistentes a este abuso, aunque sólo hubo patrocinio de Cecilia Gil con su lonja de Bocadillo de Moniquirá, y la complicidad de Bernardo Salazar, David Jaramillo, Giovanni Ramírez y Libardo Jiménez, que estuvieron pendientes de mi viaje.

303.54 km de puerta a puerta, 15:17:45 sobre las ruedas, 19,8 km/h, 11851 KCal y 7540.6 km en total hacen de esta mi Aventura Máxima. Un saludo a todos. 

2007/01/10 Lo mejor de la Feria de Manizales(-Medellín)

Manizales en Feria es un caos. Tanto turista estorba y hay tantos locos con bolillo que la ciudad se vuelve peligrosa por ellos y por los ladrones que hacen su agosto en enero. 

Hacia el Norte está Neira, a 20,67 km, 1:02:49, el primer premio de montaña es de 6,5 km. No contento con la cercanía continué hasta Aranzazu, a 31,46 km más, 1:26:48 a 162 ppm, bajando hasta Varsovia 18 km y subiendo los otros 15 km por entre el cañón, acompañado de las señales de tránsito más aberrantes que he visto sobre la carretera: I Amar a dios sobre todas las cosas, los 9 siguientes estaban más arriba, los últimos dos no estaban y Aranzazu, aferrado a la Montaña, saludaba a mis ruedas mientras que en la panadería yo me reabastecía e informaba al Camarada David Jaramillo del estado de mi rodilla y mi ubicación geográfica. 52,13 km y ya es hora de devolverse. No. 

1:09:49 más tarde, 141 bombeos por minuto, 23,12 km, 12 bajando y los últimos subiendo. El Premio de Montaña a Salamina empieza en La Unión, una vereda después del puente sobre el Río Pacito (según Invías). Salamina es patrimonio Nacional y dista de Manizales 75,25 km. Devolverme no es una buena opción por la distancia y pernoctar tampoco por lo temprano, así que mejor seguir... 

A Pácora es difícil, sin duda alguna, primero se descienden 12 km, se encuentra el desvío a la Merced y se empieza a subir para encontrarse el lìmite municipal, el Río Pácora, se termina el pavimento y se ven las obras del plan 2500 y siempre al Sur, mientras la serpiente de balasto se ciñe a la montaña, se ve a lo lejos Salamina. Una parada para que Labú Razul descanse y preguntar por Pácora; el tendero me indica que falta 1 km y de allí se desciende, pero en realidad eran 3 más de ascenso hasta el Alto de las Coles para terminar los 6 km bajando a Pácora. 

En Pácora un informe al camarada del progreso y preguntar por un sitio de descanso, pero más allá. 33,77 km más, 109 km hasta el momento y todavía hay oportunidad de devolverse... pero no, 2:17:17 a 148 sístoles y diástoles por cada vuelta del más presuroso de los dedos del reloj en este cruel tramo. 

Aguadas, el más septentrional de los municipios de Caldas tarda en verse 1:34:07, 132 ppm y 15,96 km. Almuerzo digno de 124,98 km y preguntar por la salida (no por la que entré). Los sujetos a quienes les pregunté también me interrogaron por mi motivación, mi destino y la manguera que me abraza el pecho. 

18 km bajando de una forma recia por una carretera olvidada por los recursos y las máquinas llevan a Arma, pasar por un lado y seguir es mi decisión, las ruedas aguantan el ritmo pero los pocos carros que circulan por ahí no pueden ir tan rápido. Varias veces las curvas querían comerme entero con cicla y todo pero la suerte y la pericia me dejaron llegar vivo a El Oro, un sitio 12 km más abajo, allí se encuentra un puente sobre el río Arma, el lìmite departamental entre Antioquia y Caldas; dicho puente no indicaba su destino y la velocidad no me dejó mirar atrás. 

13 km por la margen sur del Arma hasta el puente sobre el Rìo Cauca en terreno plano, aún destapada no obstante alguna vez tuvo asfalto, el río quizá se ha llevado la banca varias veces... La Pintada a unos pocos metros de mis ojos. 

Las llamadas a Manizales fueron las debidas, no hay señal de Movistar CDMA ni de Tigo, la primera a mi Casita a informar mi posición, en resumen 43,46 km más, 169,68 km en total, el sitio: Municipio de La Pintada, 4 de la tarde, 9:30:29 la jornada, 8:04:38 sobre Labú Razul, 8894 Calorías y en promedio 21 km/h. Del corazón, en promedio 143 ppm. Satisfecho me voy a descansar hasta mañana. 

Descansen e hidrátense como este loco ciclista de larga distancia lo hizo. 

Luis B.

11 01 2007 Minas

Compradas las reservas para la ruta de ese día, luego de los 170 km del anterior me desperté y como siempre me disfracé de ciclista. Desayuné frutas: Banano y Manzana roja algo seca y guardé la verde para el Camino. Estando en La Pintada es tentador subir al Alto de Minas pero casi obligatorio volver a Manizales; balanceadas las opciones a las 0530 tomé rumbo Norte porque según lo registrado en mis viajes de la Pintada al Alto hay 42 km y esa tortura no me la pierdo.

Parando a desayunar varias veces por las pocas calorías ingeridas y deteniéndome en todas las curvas donde me alcanzaba una tractomula porque estos vehículos aún abriéndose en las curvas sacan las ruedas del remolque fuera de la carretera, llegué a Santa Bárbara donde el ODO marca 28 km y mi organismo empieza a pedir más Calorías. Supuestamente eran 42 km pero las ruedas hicieron 43,72 km en exigentes 157 bombeos al minuto en 3:28:36. La gente en los estaderos mira extraño y yo me tomo una naranja para empezar a bajar.

El descenso de Minas es rápido pero es más corto por el lado de Medellín y ya estando allí y habiendo enviado el morral del Camarada con mi ropa el día anterior a la Casa de Diana Lucía Quintero para no levantar sospechas donde mis tías, definitivamente es mejor bajar a Medellín. Creánlo o no, 0:58:47 minutos más tarde, 25,71 km más lejos a las 1000 hice las llamadas de rigor. A David le entró la tranquilidad de saber que llegué vivo, a mis papás no creo que les haya gustado mucho el chiste de 240 km pero ese es el precio que se paga por la libertad.

Este día fueron 70,72 km, 4:09:13 sobre las ruedas de mi caballo de Al, 16,9 km/h y alcanzamos 57 km/h en alguna oportunidad. 4:27:20 en total, a 147 ppm en promedio y 4492 Calorías consumidas, En total, 241 km, 14 horas redondeadas de las cuales doce fueron de rotación constante de ruedas y bielas, mucho torque, mucha agua, mucho maní, mucho chocolate y la satisfacción de estar en la Capital de la Montaña.

11 – 12 - 13 01 2007 Medellín y El Escobero

Medellín es algo caótica. Las debidas visitas a mis tías me devolvieron la furia de ciclista Kamikaze por las veloces avenidas del valle entre montañas. Allá no molestan por el casco e incluso la gente mira extraño cuando uno lo usa; tampoco hay problema si se mete en una esbelta bicicleta a la Avenida Regional, eso sí hay que pedalear como demonio e igualarse con las motos al menos. Las avenidas no están bien señalizadas y las calles son muy oscuras con pocas numeraciones. De estos días me quedaron 59,46 km a 23,4 km/h en promedio y mucho sudor porque Medellín no es fresquito.

El 13 de Enero desde el Apartamento de Diana Lu en Sabaneta arranqué hacia Envigado (el pueblo que sigue) para ascender por la Loma del Escobero hasta que me diera el capricho de devolverme. 

Sólo puedo decir que ese ascenso es inhumano, estrecho y tan empinado que en 9 k la vegetación cambia drásticamente y hasta las nubes pasan a ras del suelo. La carretera no es una sola, el carril de subida esta aferrado a la montaña más abajo que el carril de bajada y desde la bifurcación sólo hay dos retornos en todo el trayecto. 1:11:19 para los primeros 13,42 km hasta la planicie a 156 ppm hacen mortal este premio de montaña.

En el descenso sobran las advertencias de llevar el vehículo agarrado de la caja, con el motor haciendo esfuerzo contrario, en efecto la bajada es muy pronunciada y fría, más después de tener empapado el uniforme, como yo no tengo freno de caja o de motor toca calentar los rines y tener cuidado porque esa carretera no tiene curvas sino dobleces de esquina. 

Eso sí, bonito sí es. Un saludo a todos, 26,38 km ese día y 8295.5 km acumulados hasta el momento dan oportunidad de irme a pasear al Noroccidente con mi amigo Carlos Caicedo a quien aprovecho para saludar y agradecer. Las fotos están en el Espacio para los que tengan tiempo.


15 01 2007 Re: torno

No tiene gracia llegar tan lejos si uno coge un bus y fletea a Labú Razül, hay que devolverse, y lo mejor es que hay que hacerlo interesante. La opción que tomé esta vez fue por razones de seguridad.

Subir a Minas tiene el mismo inconveniente por ambos lados: el tráfico pesado ocupa toda la vía en las curvas además no tiene mucha dificultad (sí como no). Desde el sitio estratégico -el apartamento de Diana Lu- es muy fácil salir del valle y para evitar la Panamericana se sigue por la Estrella y Caldas para salir al desvío que lleva a Quibdó.

En este desvío se agarra a Minas y Medelín por la izquierda y Bolombolo por la derecha. No obstante, vistos los mapas y trazada la ruta el día anterior, se registra una carretera PARALELA a Caldas – La Pintada que baja casi hasta Amagá, sube a Fredonia y baja hasta el Río Cauca en Puente Iglesia, para terminar en La Pintada: ésta es la ruta de regreso.

Hasta Amagá se baja tanto que preocupa la subida a Fredonia… desde Sabaneta al Alto de Minas hay 26,45 km mientras que subir a Fredonia demanda 47,11 km algunos muy duros. Partes pavimentadas y las que no, están en el plan 2500 así que en pocos milenios habrá una buena carretera por allí. 2:32:37, exigentes 163 pulsaciones del Mío-Cardio.

En Fredonia hubo que llamar a Medellín para informar de la posición dado que esta ruta fue tomada casi a última hora, comer y preguntar por la salida a Puente Iglesia. Se baja un poco, se pedalea en contra de la pendiente y de nuevo se desciende, esta vez sin parar hasta el puente sobre el Cauca por una carretera muy solitaria, un sol deshidratante pero unos verdes más abundantes que la paleta del RGB (muy técnico). 0:51:35 en el tiempo y 23,77 km dicen mucho del descenso.

Del puente se puede ir por la derecha a Bolombolo y por la izquierda a La Pintada, restando 18 km por la orilla W del Cauca en medio de latifundios y ganado, pasando un peaje (tipo B), una sucursal de ECOPETROL y por último el desvío a Támesis antes de completar los 0:42:35 hasta la Pintada. 

Un Litro y cuarto de gaseosa casi de un respiro, agua en el HydraPack y papas fritas. 88,88 km comparados con los 71 de la vía Minas hacen que el paisaje sea la ventaja de esta ruta, No hay descanso para completar la meta del día y mis ruedas volvieron a ver el balasto por la senda calurosa hasta Arma: 25,35 km secos, 13 planos y el resto es una subida que en el otro sentido es casi mortal, 2:25:18 y 158 ppm dan la dificultad de esta etapa, 

El sol no amainaba y un niño que echaba agua en la carretera para evitar el polvo en su casa me bautizó con la manguera; más arriba un motociclista que había adelantado en la bajada a Puente Iglesia me dio ánimo para seguir subiendo, el apoyo psicológico sirvió mientras me detuve a charlar con él pero una vez en el sillín la falda se hizo sentir en los músculos. 

El sol pegaba tan duro que parecía estar llevándolo a cuestas junto con todo el material necesario que va en el morralito. Dos gaseosas de un respiro en una finca en medio de la nada y continuar. En la pequeña plaza de Arma un vidrio insignificante aprovechó el desgaste de los cauchos y me dio la oportunidad de taparle otro hueco al neumático delantero. Más comida y un reporte a Manizales del estado y ubicación, información de la carretera y todo lo necesario para seguir. Hasta el momento 114,23 km y el corazón bombeaba 2,5 veces por segundo

De Arma a Pácora no es necesario subir a Aguadas, existe una carretera algo escondida que pasa por El Jordán (no supe qué era), al principio es un descenso de curvas cerradas y piedra suelta que en varias ocasiones me hizo sentir ganas de saber el sabor del polvo. En esta bajada ambas ruedas pincharon: la trasera se desinfló con una pequeña aguja natural y eso hizo que el rin mordiera como una serpiente el neumático. 3 parches. A la delantera una piedra afilada la hundió de tal forma que el rin mordió y mientras se desinflaba el rin volvió a morder: 4 parches. También una ortiga me acarició la pierna izquierda en una curva de la que no salí muy bien librado…

Cuando empieza la subida pedí en una finca algo de tomar para no acabar las reservas de mi espalda; la señora salió con una taza llena de agua de panela fría que sirvió de propulsión por mucho rato. La carretera se ciñe a lo quebrado de las montañas y se escuchan pájaros de cantos diversos y sonoros y el silencio que permite la bicicleta es una oportunidad única para verlos: azules, verdes, amarillos. 

Empezó a llover pero a lo lejos; se escuchaban caer las gotas casi con ira contra las hojas de los verdes cabellos del monte y 500 m más allá me bañó la nube bombardera… Detenerse es arriesgarse a que la noche caiga y la lluvia no haya parado y seguir es un baño refrescante.

Más arriba bajó la intensidad y en un restaurante donde se pesca el animal que se almuerza, se come al frente del estanque con vista al cañón del que yo venía tomé naranja y comí papas. Ya faltaba poco y mojado continué la marcha hasta Pácora.

Llamadas a quien interesara saber mi ubicación, comida, desayuno y secar el disfraz con el calor que se genera en el estado deshidratado, una habitación en un hotel y un baño para quitar toda la tierra que se vino conmigo en el diluvio. 132 pulsaciones, 30,4 km más para un total de 144,73 km, 8444,8 km recorridos hasta el momento, 9:56:28, 8410 Calorías, 18,6 km/h en promedio habiendo alcanzado 69 km/h en alguna ocasión. 

Para descansar, 4,51 km en el pueblo yendo a las tiendas y panaderías, al sitio de llamadas porque en Pácora no tengo señal en uno de mis celulares y un cambio obligatorio de neumático delantero terminaron el día. Dulces sueños…

Luis B.

16 01 2007

Lo que sufrí de subida ahora lo disfrutaba bajando y viceversa. A Salamina fueron 1:49:25 y 34,68 km con búsqueda de vaca incluida. Subir a Las Coles, bajar al río Pácora y el fatídico ascenso a Salamina. Comida en la misma tienda y la salida a Aranzazu.

Aranzazu: 1:33:11 y 23,46 km a 137 ppm (relajado). Desayuno en Aranzazu y el premio de Montaña que faltaba a Neira no lo pudimos terminar porque el neumático nuevo que le puse el día anterior falló de igual forma irreparable, 19,7 km recorridos, más allá del Río Tareas y del Tapias pero a Neira aún faltaban 11,76 km y no precisamente bajando.

Una Camioneta me subió hasta el Taller en Manizales y allí cambié el neumático y conversé con el mecánico de la aventura.

No está del todo mal claudicar en este punto, la ambición de llegar me entristeció pero el objetivo fue cumplido y la satisfacción de saber que puedo llegar lejos por mis propios medios (mis dos piernas son la mitad de YO) es más que suficiente.

Quiero agradecer a Bernardo Salazar y a Sebastián Calderón que brindaron información de la carretera del Norte de Caldas, a David Jaramillo por la complicidad, los mapas y el Google Earth, el tiempo y hasta la preocupación; a Diana Lu por los días en que su estratégica ubicación me sirvió para mi llegada, rutas y salida de Medellín. A mis tías de Medellín y primos por su hospitalidad, a Carlos Caicedo por alejarme de Labú Razül y del suelo en la Torre de Cañasgordas. Y a todos los que se cansan leyendo esto, por leerlo.

Hay una fundación para ponerme lastres liderada por Bernardo Salazar, quien pueda aportarle plomo para la causa…

2007/02/07 Un año sobre las ruedas de Labú Razul‏

En su cumpleaños, Labú Razul y yo hicimos una vuelta algo inesperada. La idea era subir a Patios y devolverse porque el tiempo estaba corto y en Bogotá es difícil por el tamaño de la urbe y el tráfico que a veces me detiene. Al salir de mi casa no llevaba agua ni comida porque desde que compré el CamelBak le quité el soporte para el tarro de agua (bajó 30 g de peso); en una tienda compré Maní, galleta Wafer y una bolsa de agua; todo ese peso lo subimos a Patios en normales 22:00 a 187 ppm, pudiendo haber comprado en la tienda del Alto, pero que más da. El silencioso grupo mecánico, las ruedas con buenos taches y mi delgada fisionomía que a la sombra del sol parece una hormiga de 4 extremidades sobre una estructura igual de delgada subimos al km 11 de Vía a Choachí, una ruta ya comentada, cielo despejado, La Viga completamente visible y provocativa y la carretera un poco más deteriorada, en 55:44, a 2.5 Hz cardíacos, allí abrí la bolsa de agua y el maní, o sea que hubiera llegado más liviano de haberlos comprado o haber comido en la Galatea... El descenso fue espectacular y un poco preocupante. Hoy Bogotá estaba cubierta de una nube gris de contaminación que no dejaba ver a lo lejos y la carretera hasta la Universidad Distrital no tiene sino los percances de siempre, las ruedas respondieron de maravilla a los frenos y las curvas. Como de costumbre bajamos hasta la av C 26 y por el carril de alta velocidad hasta el edificio donde vivo, 16.57 km en 24:47 hacen de la bajada de la Galatea a mi casa un vitalizante promedio de 40,25 km/h con una velocidad máxima de 66 km/h. De esta manera celebro el primer cumpleaños de una máquina supremamente confiable, mi símbolo de libertad, a sus 8869.3 km recorridos.

2007/08/18 Freiheit mit dem Fahrrad



06:30. El sol aún escondido. Llegóse el sábado y en la U mis asesores no 
trabajan, además me quedé sin materiales de modo que tengo que elaborar más. 
Carpe diem.
 
A las 7:30 con todo listo salgo a la calle con mi disfraz de ciclista y me 
dirijo a mi destino completamente planeado desde el día anterior. Con mucha 
cautela y rumbo Sur pongo las ruedas sobre la Insurgentes hasta la avenida 
periférico Sur, de allí al W por la calle México y 9,6 kilómetros después de 
salir empieza el ascenso por un barrio muy normal. Cuando ODO marca 12.7 la 
valla de "Bienvenidos al Parque Natural Los Dínamos" aparece ante mis 
ruedas.
 
Qué más que 8 kilómetros subiendo por una carretera de asfalto estrecha, 
húmeda y entre árboles para empezar el día, moviéndome por mis propios 
medios sin tocar el suelo, la sensación es inefable...
 
Cuando marca 20.5 km desde mi origen, el asfalto se termina, Ya habiendo 
pasado los avisos de los 4 dínamos, que nunca ví, se termina el asfalto y la 
tierra y las piedras sostienen el caucho mientras gira. Un pequeño aviso 
indica unos supuestos 3091 msnm. El dato es posible.
 
Empieza el ascenso de verdad. Muchas personas trotando vi durante el camino 
asfaltado y más arriba no faltaron. Con indicaciones llegué al punto más 
alto, casi sin reservas de calorías pero con bastante agua. La cumbre 
termina en una división Delta de tres caminos: uno del que venía y otros dos 
que no tengo idea, con 30,18 km casi sin descensos, muchos nacimientos de 
agua y partes de carretera empedrada, descansé. En ese punto, un VW Jetta 
abandonado me dio la sospecha que el camino no es tan difícil por uno de los 
otros dos caminos. A esa altura la vegetación ya había pasado de bosque de 
pinos a otras plantas mucho más diferentes.
 
Por uno de los caminos aparecieron 3 motociclistas de enduro que continuaron 
por donde yo venía. Al devolverme los encontré estacionados y les pregunté 
por las rutas. Uno de los caminos que llega al Delta va a dar a la carretera 
libre a Toluca y la última según ellos se muere más adelante. Por la 
carretera de los 4 Dínamos se puede ir a otro parque Natural, pero esa es 
otra historia.
 
3:03:13 de duro ascenso, una carretera difícil pero un paisaje cautivador, 
esos motociclistas fueron los únicos seres humanos que vi en 8 km subiendo. 
Para bajar, sólo fueron necesarios 40 minutos en la parte de piedra y otros 
40 minutos con 16 segundos para volver a la puerta de la que salí.
 
62.72 km en total, 4317 kcal, 4:24:17. Monumental, mucho mejor que ir a unas 
pirámides de sacrificio de indígenas vírgenes o esclavos. Mucho mejor que un 
museo aburrido con pinturas raras que uno no sabe si las hicieron así adrede 
o son derrames de pintura, o ver a la ególatra de Frida Kahlo pintada en su 
fealdad.
 
 
Creo que ya me pasé en los comentarios. Descansen.

2007/08/26 Los bocadillos hacen falta

Sobreestimarse es el error que cometí, no un error fatal. La idea era subir 
al volcán Popocatepetl o al menos hasta donde se pudiera en bicicleta y 
luego continuar a pie. El Nevado del Ruiz me ha sido algo esquivo, pero sólo 
porque no me he puesto en la tarea de subirlo en ruedas.
 
Con información suficiente en el mapa y de un compañero del Laboratorio cogí 
hacia el norte a eso de las 7.30 cuando apenas el sol empieza a aparecer. 
Con el N al frente sobre la avenida Universidad me topé con la avenida Río 
Churubusco, en la cual continué hasta el cruce con la Avenida Ignacio 
Zaragoza, para evitar problemas es la carretera México Puebla.
 
Hay un trancón de kilómetros por las nuevas obras sobre esa autopista, Labú 
Razul es muy esbelta y pasamos el trancón con rapidez. Con indicaciones tomé 
la autopista, de 4 carriles por sentido y una berma que alcanza para un 
automóvil pequeño con las puertas cerradas, berma que aproveché para irme 
lejos de los carros que pasan.
 
Más adelante un ciclista de ruta me adelantó, como su paso no era arrollador 
me senté en la rueda (en jerga ciclista esto significa irse detrás de él 
cortando el viento) y el hombre me llevó a 40 km/h durante un buen trayecto. 
Decidí conversarle para conocer más de la vía por la que iba. Se llama Iván, 
ciclista del equipo de la UNAM, estudiante de filosofía de quinto semestre. 
El hombre me acompañó hasta el pueblo más cerca al volcán, llamado 
Amecameca, de donde se sube a la montaña de fuego de nombre raro.
 
Tan sólo salir del DF fueron 40 km más o menos, todo por no tomar el metro 
que los domingos dejan subir las bicicletas, pero mi costumbre es llegar al 
sitio sobre la bicicleta, así sea en varios días y si no que lo digan mis 
viajes de Bogotá a Tunja y unos pueblos de Boyacá, Bogotá - Manizales, 
Manizales - Medellín, Medellín - Manizales (hasta Neira), pero llegar a 
Amecameca requirió un pistoneo de 77.8 km, por lo cual mi camarada de ruta 
me sugirió seguir a Juchitepec y entrar al DF por el sur, delegación 
Xochimilco, que según él es más corto hasta el dichoso pueblo a las faldas 
del volcán.
 
Comer y beber líquidos es fundamental, Mi precaución me obliga a llevar un 
neumático, herramienta y comida más dos litros de agua en la Bolsa de 
camello, todo ese peso y mi bicicleta sumarán a lo sumo 85 kg, mientras que 
el filósofo en las ruedas delgadas tendrá los 80 kg y una fricción mucho 
menor, no obstante le aguanté el paso y estoy seguro que me esperó en varias 
ocasiones, uno en esas etapas se entretiene mientras conversa y ve pasar los 
campos de maíz y las montañas; fuera del DF, o de cualquier ciudad, se 
aprecia más la tierra.
 
Subir y subir. Es duro el ascenso cuando uno ya pasó los 100 km en un día y 
todavía le queda más por subir, pero entre charla y charla la vida se pasa y 
los kilómetros van con ella. El descenso a Xochimilco dejó de presionar mis 
piernas, y una vez en el DF no me quedó más que seguir al compañero que 
conocía el camino. Resultamos en el Periférico, una avenida que cruza a 
Insurgentes al Sur de la Universidad, por lo que tomé mi rumbo y él el suyo 
y cuando mi ODO marcaba 76 km y llegué a la tienda de la cuadra a comer y 
beber pronto porque el agua se acabó en el camino y el hambre no da espera 
en los pedales.
 
154 km, muy parecidos a la carretera Bogotá Tunja, a veces planos a veces 
no, entre montañas y descensos un paisaje atractivo fuera del DF y cansancio 
como el que no sentía desde hace mucho, no uno matador pero se siente. Creo 
que es muy gratificante poder ver el mundo a esa velocidad, sentir el 
viento, la pendiente en contra, en resumen la libertad. Por si se preocupan 
sólo nos pitó un camión que por sus dimensiones era adecuado advertirnos, 
pero de resto los conductores son muy respetuosos y discretos en sus 
distancias hacia nosotros los que vamos sobre un potente motor de quizá 
medio caballo de fuerza, 450 o 500 Watts, el equivalente a la energía 
requerida para encender 5 bombillos.
 
Un saludo muy especial a todos los que leen esto, los extraño tanto como a 
la comida colombiana y ustedes saben cómo la aprecio. Ay mis empanadas!

Ajusco en la forma que gira el tiempo



Hoy casi no me levanto y cuando lo hice no tenía muchas ganas de hacer algo. 
El recuerdo de haber dejado trabajando un equipo en la Universidad me botó 
de la cama y a las 0800 ya estaba listo en la puerta. Una pequeña estación 
en el Instituto para terminar el análisis que estaba haciendo y de ahí al 
Sur hasta Periférico.
 
La subida al Ajusco son 29.3 km de subida casi continua por el lado del 
Cráter Xitle, primero se suben 6,6 km hasta el primer descanso, la misma 
distancia de Patios en Bogotá pero aquí uno (yo) tranquilamente puede subir 
a 20 km/h, no son mortales como Patios, la diferencia es que aún faltan 4.9 
km hasta el siguiente descanso, la entrada al Parque Ejidal de Totoloapán o 
algo así. Siguen 3 km más con pendiente y viento en contra y se llega al 
circuito del Ajusco. 14,5 km en la cuenta.
 
El circuito, por serlo, empieza y termina en la misma parte, de modo que hay 
dos formas de recorrerlo: en el sentido que giran las agujas de un reloj o 
en la forma en que aumenta Theta en las coordenadas polares. Esta vez fue de 
la primera forma.
 
En este sentido son sólo 14.8 km duros (32T-18T) hasta el desvío al 
pueblo de Jalatlaco, con 29.3 km en la cuenta y muy buena reserva de energía 
me di el gusto de subir al pueblito por el que se va a Toluca también. 
Recorrí 7,1 km hasta la cima, en una carretera tan mala que me adelanté 4 
automóviles y una camioneta subiendo. Luego de un pequeño descenso, en ese 
punto me devolví porque no estaba seguro de la distancia y no tenía muchas 
ganas de dormir en Toluca. Al llegar de nuevo al circuito dejé en ceros el 
parcial y comencé el descenso. El circuito por ese lado ahora de bajada 
tiene 12 km, en total 26.8 km y de nuevo en la carretera 13 que va al DF 
seguí con la bajada, faltan los 14.5 km hasta el Periférico y aún no se 
termina sino hasta llegar a Insurgentes. Ya para la ciudad no tengo datos 
porque hay que estar muy atento con el tráfico.
 
85,61 km, con 3:45:59 sobre las ruedas, 22,8 km/h en promedio y un máximo de 
68 km/h con este motor de carbohidratos de 60 a 120 revoluciones por minuto, 
145 pulsos al minuto, 181 al máximo y 3791 Kcal.
 
A estudiar, supuestamente es a lo que vine.


2007/09/17 Tres Marías

Dormí como un cachorro, el celular se apagó y no me despertó. A eso de las 9 me desperté y me sentí un poco frustrado porque llega el domingo y yo me dispongo a salir.
 
Me puse a ver un programa de la Deustche Welle, de energías alternativas. Muy interesante. No lo terminé y salí a rodar, lo más malo de salir tan tarde es que el sol le da a uno más duro, lo deshidrata y lo quema. Lo siento pero quería salir.
 
Al sur por toda la insurgentes, hasta la carretera 95, Cuernavaca. La subida empieza con el mojón 24, doble carril en ambos sentidos. No es difícil subir. 6 km más arriba se vuelven dos carriles sencillos y el ascenso no termina. El final de la delegación Tlalpan es Parrés, un pequeño pueblo en el km 42. Supuestamente era todo subiendo hasta Tres Marías, pero no, estuvo fácil. 42.5 km desde CU y 2 horas es un buen promedio de ascenso. faltaban 30 km a Cuernavaca, estado de Morelos. pero ya era tarde y quería venir a trabajar un rato.

El regreso lo hice relajado, sin correr, 1:30 hasta mi casa de nuevo, un buen descanso, un mal almuerzo y a hacer un experimento hoy, aún exploratorio, pero voy bien con eso.
 
No es más. Les adelanto que quizá el próximo domingo vaya a Cuernavaca en bicicleta. Una buena y provechosa semana...


2007/09/23 Cuernavaca

Hoy domingo abandoné mi trabajo parcialmente (aquí estoy llenando detalles...) y madrugué a montar. Cereales de desayuno y un capítulo del Yang Tze en Llamas, de Richard McKenna, que me tiene ansioso por terminarlo y sólo traje 2 libros...
 
7 y algo de la mañana, recién amanecía y el frío estaba tremendo, por lo regular los ciclistas nos levantamos con el pulso en el suelo, en mi caso, con la presión sanguínea enterrada también. Por lo que una vez en el asfalto es muy difícil calentarse aún pedaleando.
 
Cuernavaca, se los advertí hace 8 días y yo cumplo mis amenazas. De nuevo Insurgentes Sur y la carretera 95, En la lápida del km 30 está el primer descanso, de un kilómetro más o menos y luego continua el ascenso sin descanso hasta Parres, Llegando a este la niebla humedeció el traje, mis gafas y mis piernas, algo que no me sucedía desde que subía por el Gualí en mi adorada Tierra; de allí hasta la tumba del km 44 se sube columpiado y en el km 52, en Tres Marías, 02:10:24, hay una tienda que ya había visitado. Carbohidratos, jugo y grasa para resistir.

Km 70 según afirman los mojones y Cuernavaca está al frente. Para darles una idea se entra por una avenida de dos carriles por sentido tan pendiente como La Vega y tan larga como la entrada a Tunja, y con un clima intermedio entre esos dos extremos del ejemplo.
 
Mi punto de referencia es una iglesia hecha con piedras volcánicas, gris oscura. 70 km y una vuelta por el pueblo a ver qué se ve... nada. El regreso fue duro, desde el punto de referencia hasta el pueblo de Tres Marías hay 24,42 km sin descanso 1:40:36, sólo ascenso con puntos de inclinación que obligaban 12 km/h y otros de 25 km/h y 162 pulsaciones, las piernas dolían lo suficiente como para no acelerar pero no dejaron de rotar en todo el trayecto.

De Tres Marías al km 44 son 8 km que también suben, un poco más descansados y los columpios hasta Parres fueron el alivio. Como de Parres casi que sólo resta bajar terminé la comida que llevaba, sólo me comí un bocadillo que mi gran amigo Giovanni me trajo, estoy seguro que si en Colombia exportamos los bocadillos al tour de Francia, ya no van a necesitar doping esos junkies ciclistas... boté la basura y cogí falda abajo. El viento en la proa y pedalear duro hacia abajo, con 100 km encima es muy difícil por más que la gravedad ayude.
 
El resumen técnico: 139.35 km, 6.27.29 sobre las ruedas, 21.6 km/h en promedio, en alguna parte hasta 67 km/h, 144 sístoles y diástoles por minuto en promedio, 189 máximas, 6600 KCal, 7.09.09 de tiempo total. 2 Litros de jugo en el camino, muchos paquetes de comida y…

Imaginen, porque fotos no habrán...


2007/10/07 Xalatlaco 14000 km

No sabía adónde ir esta mañana que salí, sólo que debía pasar por el Instituto a apagar un equipo y seguir a rodar. Hacía frío a las 07:20 y en la vía se me ocurrió la salida: El acostumbrado Ajusco con una variante, sorpresa para los que leen.
 
Yo no sé dónde ruedan los ciclistas mexicanos, sólo sé que les parecerá muy dura o muy fácil la subida al Ajusco porque son escasos los que suben (hoy sólo uno a esa hora) si no lo hacen en carro con las bicicletas chupando frío atrás... En una tienda paré a comprar líquido ya que he renunciado al Camel Bak, mucho peso para estos pesos pluma que no suman 80 kg entre los dos.
 
Hay que subir quizá a la parte más alta del circuito para desviar hacia Jalatlaco, un pueblo del que ninguna información tenía ni había visto, es una vieja carretera a Toluca, desde el circuito se suben 6 km por carretera en mal estado y de la cima se descienden 20 km para poder llegar. El descenso: continuo, rápido, curvo, un paisaje verde pero un poco pelado, solitario durante todos los 20 km.
 
Llegué al pueblo miserable, sediento y hambriento. Qué esperan de mí sino que les diga que es un pueblo feo... Ya llevaba 60 km en el ODO, no quedó más que echar papas, sprite y maní en los bolsillos y empezar a subir esos 20 km, casi 21, ya casi a mediodía, con un sol implacable y 60 km en las piernas, 40 de ellos subiendo... 1:30:00 y ya estaba en la cumbre para bajar de nuevo. Me detuve en un sitio donde alquilan motos y hay una pista para andarlas, me tomé un litro de jugo de naranja recién exprimido en una cabaña y continué el descenso.

 Los resaltos en la carretera en Méjico son más comunes que las cebras. Para un ciclista es una oportunidad de adelantarse al tráfico. El tráfico en semana es caótico, los domingos disminuye un poco, pero los resaltos en las avenidas son tantos que un par de piernas con buena cadencia puede ir tan rápido como un carro de pasajeros y más rápido que los buses.
 
Un tiempo de 5:45:23, 121,32 km, datos del corazón no tengo, el reloj se enloqueció y no está marcando bien. Lo más novedoso son los 14000 km que llevamos mis dos ruedas y yo, en 21 meses. 14000 km en 21 meses, mal repartidos, son 666,6666666666666666666666666666 km/mes aproximadamente, un kilometraje del demonio, también mal repartidos son 22,222222222222222222222222222222222 km/día. Esa es la razón por la que me toca hacer 120 km en un día, para poder mentir y decir que hago unos miserables 22,222222 en promedio. 

 Hagan ejercicio, beban agua, sean seres de luz, con poca resistencia, Ohm!


2007/12/26 Ushuaia

Sin óxido de Bario para trabajar, me pareció lo más apropiado huir de las fiestas paganas de diciembre y rodar muy lejos. El 21 de diciembre de 2006 emprendí aquella aventura atravesando las cordilleras colombianas y el 22 del mismo año, desde Líbano Tolima ascendí a los 4050 msnm para luego bajar a Manizales a eso de las 2 de la tarde. Ese día no pude evitar lo que quería evitar. Feliz Aniversario...

Este año no fue muy diferente, pero más exigente sí. 22 de diciembre de 2007, bicicleta de montaña, 14979 km recorridos hasta el momento y un morral de 15 kg con ropa y equipo de acampada de alta montaña. 7 de la mañana y en México DF hace mucho frío como para hacer lo que estaba haciendo... me encaminé al sur por eje 10 a subir al Ajusco y justo frente al pico del águila mi odómetro llega a 15000 km recorridos, una foto al pico que una vez subí y a continuar.

Límite estatal entre el DF y México en la carretera que baja a Xalatlaco, 3:40:00 en contra de mi pronóstico de 4 horas que pensé demorarme hasta arriba, comer y seguir. El peso de bajada ahora ayuda. Xalatlaco 2765 msnm, 22 km más abajo y el libramiento para ir a Tianguistenco, fueron 7 km cuando pensé por el mapa que iban a ser más... hasta el momento 67 km con el peso en la espalda, la gente no disimulaba al verme, debe ser poco usual un ciclista con un morral de 90 Litros. Una pequeña perdida en Tianguistenco para luego bajar a Santa Cruz Atizapán, y Mexicaltzingo. De ahí se toma la Autopista hacia Toluca y luego de 90 km me encuentro con la avenida las torres.

De la avenida las torres se toma al W hasta el paseo colón y luego de allí la carretera 134 a Temascaltepec. En el último OXXO de la carretera, por falta de información compré todas las raciones de estos cuatro días, casi como las había planeado. 97 km recorridos y empieza el ascenso. quizá la comida pesaba 5 kg más, por lo que mi espalda soportaba 20 kg aproximadamente y mis piernas pasaban de rotar 100 km ese día. Luego de 5 duros kilómetros de subida, acumulados 111 km encontré el desvío a la carretera 10 que va hacia Zinacantepec y Raíces. Raíces está 7 mortales km más arriba, a los 4 ya estaba claudicando, encontré una tienda y luego de comer pude seguir. La espalda dolía por el peso, el sentadero se quejaba porque las sillas de bicicletas no son poltronas para llevar peso, las piernas de igual forma protestaban por el abuso que ya casi llegaba a los 120 km.

Raíces. Un pequeño asentamiento humano en el que pude haber comprado la comida que cargué subiendo, 500 m más allá la entrada al parque y 1,4 km más arriba renuncié y armé mi tienda y aseguré escondida mi bicicleta a un árbol. Cuando salió la luna, llena de no sé qué, iluminó todo el interior. 120.41 km recorridos ese día.

23 de Diciembre

Esa noche el frío estuvo algo duro, la condensación de la humedad dentro de la carpa produjo unos pequeños chorros de agua. Amaneció y me demoré cerca de una hora y media en preparar todo para seguir. 1.5 km más adelante la entrada al parque los Venados, si no me hubiera rendido hubiese tenido que pagar US$5 por esa noche (fue bueno renunciar). Armé mi tienda de nuevo a 3695 msnm y el día estaba tan despejado que me encaminé hacia el Nevado de Toluca: Cámara, líquido, comida, me faltó la chaqueta (se me quedó...). Ese día subí para explorar la carretera, la dificultad de la altura, documentar la carretera en fotos, todo lo necesario para desarmar el campamento al otro día para acampar en el cráter.

Tomé las fotos de rigor y recorrí el cráter casi completamente, observando bien las subidas al pico del fraile (4665 msnm) y el pico del águila al Norte, un poco más bajo. El pico del fraile es la cuarta cumbre más alta de México, que dejé por falta de equipo, tiempo y demás, para subir el 24 de diciembre. Del sitio de acampada a la caseta para entrar al parque hay 11,5 km, 6,5 km entre bosque de pino, el cual desaparece y el paisaje de tundra empieza su predominio loma arriba. Hay que subir despacio por el aire y la aclimatación, opté por quitarme la camiseta para no sudarla y sufrir las consecuencias de la humedad a 4250 msnm. El Camelbak lo monté sobré la suspensión y lo aseguré con las cargaderas al manubrio, de esa manera no soportaba peso en la espalda. Almorcé en la laguna del lado W, la más grande y el regreso fue rápido, los automóviles suben más rápido pero el descenso es más complicado para cuatro ruedas. En el parque los Venados me tomé un chocolate y pagué lo que no había pagado en la mañana. El descanso de los pocos 39 km hechos ese día empezó temprano porque a esa altura el frío empieza a doler temprano. 

Hay un camino que baja a Zaragoza, 2 km más allá de la entrada al parque. Desde ese punto se podían ver ese día el pico Ajusco e incluso el Monte Tres Marías, que queda al S del DF, en la carretera a Cuernavaca.


24 de Diciembre

La tienda amaneció con escarcha en algunas partes. Hizo mucho frío esa noche, aunque ahí quedaron unas cuantas fotos de la luna y las estrellas... opté por dejar que el sol secara la tienda para poder guardarla. Pensé que no era bueno acampar en el cráter esa noche y arranqué con equipo suficiente para subir al pico del fraile ese día. 8 km más arriba cambié de nuevo de opinión y escondí el pequeño morral, la gorra y el bastón de escalada (que también es el mástil de la tienda). Bajé al campamento y guardé todo. El morral pesaba menos ya que en lo que había dejado arriba había gran parte del lastre que llevaba. Llegué al lugar donde dejé mis cosas, frente a las antenas de TELMEX y ya empezaban a caer pequeñas bolitas blancas en el camino. No podía cargar el morral ya que sudaría la espalda y esa prenda húmeda sería el fin de mis días en el cráter. Bajé la silla de la bicicleta y acosté el morral, apoyándolo sobre el manubrio y caminé los restantes 2,5 km hasta el resguardo entrada al parque Nevado de Toluca.

El parque lo cierran cuando hay nevadas, por seguridad. Mi equipaje y yo no recibimos muy bien la noticia. El lugar pasó de ser un desierto de alta montaña a un frío monte blanco que no quería a nadie adentro. Mis expectativas de dormir en el cráter y de subir al pico del fraile quedaron congeladas, La temperatura puede bajar a -17 °C en el cráter, aún se podía visitar en bicicleta o a pie. Yo podía seguir pero el peso que llevaba no lo podía cargar durante la entrada al parque, por lo que decidí bajar a Zaragoza ese día. Metí todo dentro del morral, me abrigué lo suficiente para llegar seguro hasta abajo, con el morral a cuestas cogí camino y en el descenso a Zaragoza me detuve a preguntar de nuevo, para estar seguro.

A las 15.30 empecé el descenso y no pasaron 300 m sin que una carretera en pésimo estado, todo el peso del morral en mi contra y un banco de arena hicieron que la dirección de la bicicleta volteara bruscamente, volé por encima de ella mi y brazo izquierdo sufrió un movimiento en dirección equivocada... El morral hizo que girara y cayera sobre mi costado izquierdo. Con dolor en el codo, me revisé y afortunadamente no estaba fracturado (mucha leche), sólo adolorido. De nuevo me incorporé y bajé la silla para bajar el centro de gravedad.

La carretera está en muy mal estado, si bien es cierto que sube más rápido al nevado que la carretera principal, se requiere un vehículo 4 x 4 y un conductor experto. De ahí hasta el pueblo fueron muchas las veces que me sentí en el suelo, a punto de morder el polvo, el dolor no ayudaba al control y aunque iba más despacio el riesgo seguía allí. Zaragoza está a 19 km más abajo, tan sólo una hora y un tramo más abajo está el municipio de Calimaya, De allí se debe ir hacia Tenango del Valle para luego terminar en Mexicaltzingo y continuar al E hasta que la noche me sorprenda. El codo protestaba. 

Oscureció en Tianguistenco. Mi idea era armar tienda de nuevo en algún lugar del camino pero los municipios ya están muy cerca uno de otro y sólo quedan milpas y terrenos en mal estado o peligrosos. averigüé una estadía en Tianguistenco pero no encontré una decente. seguí subiendo, a oscuras por la carretera, equipaje completo en la espalda, con dolor en casi todas partes. En una estación de servicio me indicaron de un hotel muy cerca en el que me quedé esa noche. Resulté en Xalatlaco, no supe cómo, la oscuridad hizo de las suyas, y si hubiera seguido 400 m más hubiese entrado al pueblo. Un buen baño y dificultad para dormir, el dolor bajó un poco con el agua caliente pero no podía dormir en la ducha. Fueron 77.4 km ese día, entre nevada y frío, la caída y el cansancio del peso. Armar tienda con sólo un brazo a oscuras no era buena idea.


25 de Diciembre

Ya estando tan cerca dormí hasta tarde, 8 de la mañana, desayuné y comí todo lo que me sobró de un día menos en el campo. El comienzo frío pero alentador, el brazo mucho mejor.
De Xalatlaco al alto del límite interestatal son 22,5 km que hice con paradas cada 2.5 km para comer y alivianar la presión sobre los hombros. 3 horas más tarde ya estaba arriba y me esperaba el descenso. 40 km más abajo está mi lugar de descanso, los policías acostados de las avenidas del Distrito Federal me recordaron el dolor en el codo. Almuerzo, siesta y venir a escribirles a todos que no se preocupen, mi bicicleta está bien, entera, con los últimos 61.74 km de hoy, 15277 km en total. 

No tengo resentimientos con el pico del fraile, está bien que no subí pero al menos ya sé cómo alcanzar grandes alturas: en bicicleta y con remolque o con alforjas. El remolque que dejé en Bogotá es de ayuda en carreteras pavimentadas, nunca le gustó al maestro, él prefiere las alforjas sobre la bicicleta. Para ello hay que inflar bien las ruedas y equilibrar el peso en cada bolsillo, adelante y atrás. No es bueno cargar peso sobre un sillín de bicicleta, a veces el camelbak que duramente sobrepasa 3 kg deja un dolor en el cuello insoportable.

El mapa que muestra todo el recorrido tiene subrayado con negro la etapa del 22, con rojo la del 23 y en azul el regreso parcial hasta Xalatlaco el 24 de diciembre. Necesito que me expliquen cómo hay 60 km entre Xalatlaco y el parque los Venados rodeando por el W y también hay 60 km desde ese punto a Xalatlaco por Zaragoza, supuestamente está más cerca ya que está del mismo lado de la montaña. Pueden apreciar muy bien en Google Earth todo el nevado de toluca, hay muy buena resolución en estos puntos. Les dejo también unas páginas con más información, aunque no la suficiente porque con ella cometí muchos errores.

La vida (y me disculpan si suena como paulo Coelho o Anthony de Mello) es como montar en bicicleta. Se puede hacer solo o acompañado y es igual de gratificante. A veces el camino se nos pone difícil y la cadenilla se tensa; a veces la vida se vuelve de bajada y toca vivirla despacio porque una curva puede ser el final de los días. En la vida hay que conservar el equilibrio, pero a veces es inevitable caer; lo importante es levantarse y ajustar el manubrio, revisar las ruedas y seguir el camino. La vida es un camino en bicicleta, tan larga como queramos o como nos aguanten las ruedas. En la vida las emociones fuertes son necesarias y estimulantes, pero en ciertos momentos la mesura en el ritmo nos puede llevar más lejos de lo que pensamos. El límite de una bicicleta es el ciclista, uno no puede subir más rápido de lo que se lo permiten las fuerzas o bajar más de lo que la destreza... Y como la vida misma, se aprende pedaleando, pedaleando se aprende a caer, a imprecar por el dolor, y a levantarse y continuar... viviendo se aprende a subir con cadencia.

Las fotos
http://diehollevonderteufel.spaces.live.com/photos/cns!E19EE56BEDE9E34E!617/

http://www.diacob.com/expedicion/html/nevadodetoluca.html


Aprovechen la vida.