Arranqué un poco tarde el 26 de Febrero buscando no recuerdo qué. No alcancé a Julián Arias en la corta vuelta que da en su nueva Giant Escaper. Tomé la carretera a Llanitos y continué hacia Río Claro Viejo en donde la carretera se bifurca entre la vieja banca del ferrocarril y la subida a Chinchiná por la Balastrera. Antes de ese lugar tomé el desvío que me lleva a Partidas y por último al peaje de Tarapacá en la antigua vía Chinchiná – Santa Rosa de Cabal.
Atravesando el puente sobre el río empieza el Departamento de Risaralda y unos pocos cientos de metros más allá la marca del km 20 de la ruta 29, segundo tramo. Son cerca de 3 km subiendo hasta El Jazmín, la entrada a UNISARC y el cruce de la Autopista del Café, de ahí en adelante se toma la doble calzada, se rodea Santa Rosa de Cabal y se termina otra vez en la antigua carretera que sube a Boquerón y desciende 3 km a Dosquebradas justo en la marca del km 6, cuyo conteo termina en el Puente César Gaviria en Pereira. De ahí en adelante es poner cuidado con los desmanes de los conductores pereiranos y seguir por la avenida Sur hacia Cali… No, no me fui para Cali.
Entre calle y calle se llega al intercambiador del Megabús y se sale hacia San Joaquín y Altagracia, corregimiento de Pereira, montaña arriba, carretera pavimentada secundaria, tranquila y con buen clima y buen paisaje.
Altagracia, 10 km más arriba fue mi lugar de almuerzo. Siendo viernes de Cuaresma por accidente renuncié a la carne roja, la verdadera razón es que más adelante el metabolismo de la carne me cobra demasiada energía que necesito para dar pedal. No, no me he re-convertido a esa religión pagana.
De Altagracia a escasos 6 km está Arabia, otro corregimiento donde hallé una carretera destapada que me llevaba a Filandia, Quindío. Desde el desvío en Arabia fueron 5.5 km hasta el Río Barbas y de allí la subida fue durísima durante 2 km y luego disminuyó la dificultad. Desierta como me advirtieron, sólo vi en ella unos pocos asentamientos humanos pero sin humanos y luego la carretera empató con la carretera asfaltada que llega a Filandia. Allí por fin tuve señal de celular y me reporté en algunos sitios informando que llegaba a Armenia en poco tiempo.
Debido a la intensa subida que hay hasta Filandia pensé que a Armenia sería bajando. No podía estar más equivocado. La carretera a Filandia sale cerca del km 15 de la ruta 29, es decir la Autopista del Café y sólo tiene 1 km en descenso, los otros 6 hasta la Autopista son subidas cortas pero yo ya tenía encima más de 100 km recorridos.
Lo peor de salir a la Autopista del Café es la pendiente que tiene en algunos tramos que me parece que es exagerada incluso para los vehículos, sin dejar pasar que hizo mella en mi cadencia. 2 km más allá empieza el descenso a Armenia. Preguntando se llega al Centro Comercial Bolívar. Jaime Echeverri me recibió esa tarde, cerca de las cuatro de la tarde y continuó con sus labores mientras yo me entretenía con la fauna por ahí cerca y reponía la energía consumida. En la noche más comida y compartir con unos amígos suyos mientras me hidrataba. Ese día fueron 131.4 km, con algunas perdidas en el camino y cambios de rumbo, digamos que netos serán 127 km por esa ruta hasta Armenia. 7:18:58, 17.96 km/h, 9:34:15 en total con las paradas y perdidas, 5843 KCal a 136 pulsaciones por minuto.
La mañana siguiente, el 27 de febrero, arranqué hacia Ibagué… No, tampoco fui hasta Ibagué, sólo subí hasta el Alto de la Línea. Desde el apartamento de Jaime Echeverri tardé con mi peso de bicicleta de montaña y camelBak lleno tres horas veinte minutos en subir esos duros 26.5 km que hay desde la intersección Ibagué la Paila y los otros 3 km que distan a mi punto de inicio.
Arriba en la Línea mientras llamaba a saludar a algunos amigos y familiares, apareció del lado de Cajamarca un ciclista lleno de alforjas que parecían pesar una tonelada. Me pidió tomarle unas fotos y charlamos en la bajada. Pedro, traducido al español porque es de origen Checo, se dirige a Río de Janeiro por Chile, arrancando desde Cartagena, pasó por Medellín, Bogotá y me lo encontré en su paso hacia Cali. Yo le dije que se perdería de Manizales y Pereira pero medio obstinado respondió que quería conocer Bogotá, Medellín y Cali. De nada se pierde él. Buen viento y buena Mar, Zubr.
En la intersección me equivoqué y no entré a Armenia de nuevo, así que seguí y terminé en Pereira un poco agotado porque esta vez no me detuve a almorzar lo suficiente. De La Línea, marcando 30 km de ese día, restaron 66.5 km hasta Pereira, lo que hacen 40 km entre Armenia y Pereira tomando la variante, duros por culpa de las sinuosas subidas de la Autopista. 96.5 km en total en 5:31:08 a 17.49 km/h. En realidad fueron 7:29:39 contando las paradas y 3937 KCal a 126 pulsaciones del miocardio por cada vuelta de la más rápida del reloj. Descansé en el apartamento de mein Brüder: keep on groaning, Romnaviku.
Para el regreso a Manizales dormí cerca de 12 horas y arranqué muy tarde. El ascenso a Manizales casi tuvo un propósito social, pasé a saludar a Claudia de la Pava, a quien agradezco el almuerzo y a su esposo la tan entretenida charla de rutas de ciclomontañismo.
Por la recarga energética del almuerzo y el descanso tan sólo demoré una hora y media hasta mi casa, llegué, me bañé y salí a caminar para cambiar un poco la rutina. Ese día se terminó la jornada con 54.42 km, 2:38:43 en Labú Razül a 20.57 km/h, mientras los datos del mango son: 1991 KCal a 146 pulsaciones por minuto.
En total 282 km en 3 días, Pude subir a la Línea (estrecha que divide el bien y el mal, el amor y el odio) y saludar a varios amigos, a mein Brüder, y conocer nuevas cosas montado en Labú Razül. Disfruten la vida, así sea lo último que hagan en ella.
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