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2010/06/18 Sangre, sexo y Rock and Roll (ninguna de las tres)

Fue una semana improductiva en Medellín porque debía cuidarme la pierna izquierda para poder volver. Se salvan los encuentros con mis amigos y mi familia a quienes saludo y manifiesto que siempre los llevo conmigo en las ruedas.

Medellín estaba frío esa mañana del 18 de junio pero para mí estaba fresco como para montar en Labú Razül. Hacia el Sur sólo se veían espesas nubes grises que me auguraban un viaje húmedo y frío. Como siempre, quise evitar el paso por sitios transitados y escogí de nuevo la salida por el municipio de Caldas para salir a la carretera a Amagá. Empezó a llover en el km 22, justo en el desvío, ya en las afueras de Caldas (Antioquia).

Hasta Amagá son 14 km pero yo debía tomar el desvío a Fredonia 1 km antes. No obstante, en la carretera encontré un aviso de una carretera llena de veredas justo 2 km antes de Amagá y supuse que podría salir a la carretera a Fredonia por allí. Supuse bien y tomé la carretera estrecha y empedrada que resultó siendo un tramo de la vieja banca del ferrocarril. Apenas llevaba 35 km y ya dejaba el asfalto atrás.

La banca del ferrocarril tiene ventajas y atractivos que no tiene la vía principal. Es una carretera mucho más tendida y llena de túneles y puentes estrechos en cercha por los que se ve el precipicio riel abajo. Las fotos de esos 12 km las verán después.

De nuevo en la carretera Amagá –Fredonia empecé el ascenso duro de 10 km hasta la plaza, a veces tan lentos que hasta las volquetas cargadas subían a mi paso. 1840 m de altura y 57 km acumulados para empezar a bajar al Río Cauca.

Puente Iglesia está a 24 km cortos de Fredonia, prácticamente todos bajando a excepción de los primeros 7 km que oscilan suavemente por entre las fincas y los verdes. El puente sobre el Río Cauca está a 600 m de altitud y todo el trayecto fui escoltado por tres muchachos en bicicletas de cross que acostados en sus fierritos cogían tanta o más velocidad que mi pesada y alta bicicleta no apta para coger curvas de esa forma. Muy agradable compañía ver a esos locos bajar sin pedalear y sin dificultad. Al final en el puente sólo preguntaban a qué velocidad iban bajando: más de 45 km/h.

El siguiente punto es Valparaíso. Es un municipio de Antioquia al S-W de La Pintada, dibujado en la montaña a 1380 m de altura. La carretera que tomé esta vez no fue la asfaltada a la Pintada sino la destapada que sube 16 km por la montaña y llega a un punto 2 km más abajo de Palermo, un corregimiento de Támesis. De allí se baja al sitio conocido como pescador a 740 m de altura y se empieza a ascender de nuevo 3 km hasta la carretera Valparaíso – La pintada donde es obligatorio empezar a subir otros 8 km que faltan a Valparaíso. Almorcé allí luego de los 37 km que hay desde puente iglesia de los cuales sólo bajé 7 km. 118 km acumulados.

El tramo más duro por el cansancio y la dificultad es Valparaíso – Caramanta. Este municipio está a 2150 m de altura y dista sólo 18 km del anterior (800 m de altura en 18 km). El almuerzo no se dejó notar sino hasta las cinco de la tarde cuando llegué a Caramanta y sólo me tomé una Malta para seguir. Caramanta tiene una iglesia enorme y está tan metido en la montaña que a las 5 de la tarde el sol ya se ve esconderse. 136 km.

Un poco más de 5 km la carretera oscila entre subidas y bajadas hasta una vereda y de allí en adelante el trabajo consistía en esquivar motos, buses escalera y piedras grandes hasta Supía. En este tramo atravesé de nuevo el límite departamental y bajé a ciegas (con miopía) protegido del barro por las gafas puestas en la punta de la nariz los restantes 19 km que hay hasta la plaza de Supía a 1221 m de altura. Terminó la faena con 160 km, una tendinitis grave en la pierna izquierda y una recurrente en la derecha, los músculos de la espalda adoloridos por la posición pero de resto todo en perfecto estado.

Hay cosas fáciles en la vida: Manizales - Medellín por la asfaltada son 180 km mientras que Manizales – Neira – Aranzazu – Salamina – Pácora – El Jordán – Arma – El Oro – Pantanillo – Abejorral – La Ceja – Las Palmas – Medellín son 260 km.

Medellín – (Amagá) – Fredonia – Puente Iglesia – (Palermo) – Pescador – Valparaíso – Caramanta – Supía son 160 km y aún faltan los restantes a Manizales, que no son 20. Si la vida se tratara de hacer siempre las cosas fáciles nos aburriríamos de vivir.

Hay cosas importantes en la vida: lavar los platos, lavar la ropa, hacer la tarea, ir a una reunión poco constructiva. Después de esas cosas relevantes, quedan los momentos que se pasan volando en los mejores años de la vida y a uno tan sólo le queda sentirse culpable por haberlos visto volar y no volar en ellos.

Yo prefiero hacer las cosas irrelevantes de la vida pero sonreir mientras pueda. A Medellín en bicicleta no vuelvo, Labú Razül ya se aprendió las rutas y hasta llegaría sola. Nunca he completado el regreso sobre mis ruedas pero eso no evita que baje a Supía un día de éstos y tome la carretera que quería tomar hoy 19 de junio para subir de nuevo al paraíso de 2150 m de altura sobre las olas (Manizales para los que no entienden).

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